Las increíbles señales del dolor










Dolor, experiencia sensitiva y emocional desagradable asociada con una lesión real o potencial de un tejido. Esta definición, formulada en 1980 por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, subraya la contribución psicológica a la experiencia del dolor. El mismo grupo ha empleado también el término nocicepción, que procede de la palabra nocivo, para describir la experiencia de un estímulo que lesiona los tejidos. Por esta razón, la definición se aplica en especial al ser humano. Los animales demuestran comportamientos que se pueden calificar como dolor, y éstos se han estudiado en profundidad en la investigación de los mecanismos del dolor y en ensayos con fármacos con efectos analgésicos potenciales; aunque es dudoso que en los animales aparezca el fuerte componente psicológico del dolor que existe en el ser humano. El dolor es el síntoma aislado más frecuente por el que la gente consulta al médico.
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FISIOLOGÍA DEL DOLOR
Transmisión del dolor
Cuando una persona sufre una lesión, como un golpe en el dedo del pie, determinados receptores sensitivos especializados, llamados nociceptores, reciben esta información del daño corporal (1) y envían una señal eléctrica, llamada impulso nervioso, a la médula espinal mediante un nervio sensorial (2). Una zona especializada de la medula espinal conocida como ganglio dorsal (3) procesa la información y envía un impulso a la zona que ha sufrido el daño mediante un nervio motor (4). Esto origina que los músculos de la pierna se contraigan y retiren el pie de aquello que está provocando el daño (6). En este viaje, el impuso nervioso se transmite a través de células nerviosas. Cuando el impulso alcanza una terminación nerviosa (7), el nervio libera un neurotransmisor que lleva el mensaje al nervio que se encuentra a continuación. Cuando el impulso llega al cerebro (8), se integra la información sensitiva y se produce la sensación emocional que se denomina dolor.

El dolor agudo comienza con la estimulación de uno o más de los numerosos receptores sensitivos especiales, denominados nociceptores, que hay en la piel y en los órganos internos. Estos receptores reciben información sobre el calor intenso, presión extrema, pinchazos o cortes, u otras acciones que puedan provocar daño corporal. Hay dos tipos de fibras nerviosas que llevan esta información desde los nociceptores hasta la médula espinal: las fibras A-delta, que transmiten la información con rapidez y parecen ser responsables de la sensación aguda del dolor; y las fibras C, que transmiten los impulsos de forma más lenta y pueden producir la sensación molesta de dolor.
En la médula espinal, los mensajes de los nociceptores pueden ser modulados por otros nervios espinales que aumentan o, con más frecuencia, disminuyen la intensidad del estímulo doloroso. Después, el impulso llega a diferentes partes del cerebro. Algunas áreas del cerebro determinan cuál es la localización y la causa del dolor, mientras que otras integran la información sensitiva con el estado global del organismo produciendo la sensación emocional que se denominada dolor. Estos mismos centros cerebrales pueden activar fibras nerviosas largas que descienden a la zona de la médula espinal donde se origina la señal dolorosa y la disminuyen.
A mediados de la década de 1970, los investigadores demostraron que muchas fibras que inhiben la transmisión del dolor en la médula espinal liberan un neurotransmisor denominado encefalina. Algunas áreas del cerebro que procesan los mensajes de dolor producen una sustancia química relacionada llamada endorfina. Aunque no está clara la función exacta de estas dos sustancias en la percepción del dolor, los científicos esperan que los estudios sobre éstas contribuyan a mejorar el tratamiento del dolor.
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PSICOLOGÍA DEL DOLOR
La naturaleza compleja del dolor está ilustrada por anécdotas como la de los soldados con heridas graves que no sienten el dolor, o la de los deportistas lesionados pero que no experimentan dolor hasta que la prueba finaliza. Ciertas culturas realizan una operación de cráneo denominada trepanación sin anestesia. En el otro extremo, los científicos han demostrado que la expectativa de dolor puede intensificar esta experiencia, quizás al provocar ansiedad. El componente emocional del dolor queda demostrado también por los términos que se emplean de forma habitual para describir su naturaleza, como pernicioso, nauseabundo y molesto.
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TRATAMIENTO DEL DOLOR
El dolor agudo, como el producido por traumatismo físico o quemaduras, o después de cirugía, se suele tratar con analgésicos que varían desde la aspirina a la morfina. En los estadios terminales del cáncer, se puede utilizar combinaciones de analgésicos, donde se incluyen medicamentos psicotrópicos como los tranquilizantes o un antidepresivo. En algunos pacientes sometidos a cirugía, se puede calmar el dolor de forma eficaz mediante un bloqueo nervioso: la inyección de un anestésico en el centro nervioso regional a través del que pasan los nervios de la zona de la herida quirúrgica. En ciertos tipos de dolor lumbar, la cirugía puede corregir el problema causante.
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DOLOR CRÓNICO
Hacia 1965, los médicos comenzaron a apreciar la naturaleza única del estado denominado dolor crónico. En este síndrome, los pacientes pueden presentar dolor durante años, sin una lesión orgánica aparente como causa. Los investigadores sugieren que el dolor crónico es un estado de conducta, iniciado por una lesión real, en el que el dolor dura lo suficiente como para convertirse en una enfermedad. Muchos de estos pacientes afectados por enfermedades como la artritis dependen de analgésicos potentes, y suelen caer en una situación cíclica de dolor, inactividad y depresión.
Se han desarrollado protocolos especiales para tratar a los pacientes con dolor crónico. Estos protocolos hacen hincapié en la reducción de las dosis de fármacos, junto con ejercicio físico, terapia ocupacional, y técnicas de relajación como la hipnosis y bio-feed-back. Algunos incluyen tratamiento psicológico, y tratan de modificar con el apoyo de la familia del paciente los patrones de dolor aprendidos. En otros casos, los pacientes son ayudados con un dispositivo electrónico denominado estimulador nervioso electrónico transcutáneo, que se puede activar para enviar una corriente electrónica hacia la médula espinal. La razón de la efectividad de este dispositivo es desconocida, pero puede estimular el cerebro para que envíe impulsos inhibidores del dolor hacia la médula espinal.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

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