EL INCREÍBLE COMPORTAMIENTO DE LOS REPTILES









Aunque es común referirse a los reptiles como animales de sangre fría, sin embargo son capaces de mantener la temperatura corporal prácticamente constante. La diferencia importante en lo que se refiere a la fisiología de la temperatura corporal es que los reptiles dependen de fuentes externas de calor para mantenerla, mientras que los mamíferos generan el calor por procesos internos. Los reptiles regulan su temperatura aprovechando diferentes fuentes de calor externo, como la luz solar directa o el calor que despiden las piedras, los troncos y el suelo. Mediante el uso equilibrado de estas fuentes, las diferentes especies de reptiles mantienen una temperatura corporal más o menos constante, característica de cada especie, que suele ser superior a la del aire que les rodea. Sólo cuando el animal está en estado latente o inactivo la temperatura de su cuerpo es más o menos igual que la de su entorno.
Cuando la cabeza y el cerebro están demasiados calientes en relación al resto del cuerpo, los reptiles abren su boca para permitir que la humedad interior se evapore, creando así un efecto refrescante. Este comportamiento se observa muy a menudo en los cocodrilos. Algunos lagartos del desierto jadean, como los perros, para bajar la temperatura al evaporar la saliva de su boca. Lagartos y serpientes pueden desplazarse a zonas frías o cálidas según el momento del día, e incluso pueden adoptar posiciones distintas en los árboles. Las tortugas semiacuáticas y los cocodrilos pueden moverse desde la tierra al agua y viceversa, y los reptiles acuáticos pueden nadar en las partes más frías o más cálidas del agua según les interese.
Cuando hace frío, muchas especies buscan un lugar seguro bajo tierra o en madrigueras para pasar el invierno en una estado letárgico o de inactividad, muy parecido a la hibernación. Las tortugas suelen retirarse al fondo de los estanques donde permanecen incluso después de que queden cubiertos por el hielo. Son capaces de absorber todo el oxígeno que necesitan del agua a través de los pliegues de la boca y la garganta, la piel y de unos sacos de paredes muy delgadas que se encuentran en su cloaca. Cuando en primavera la temperatura mejora, salen a la superficie para comenzar una nueva temporada de actividad y reproducción.
3.1
Defensa y territorialidad
Lagarto de Kingy en actitud amenazante

Los reptiles son presas buscadas por muchos depredadores, como peces grandes, aves, mamíferos y otros reptiles. Muchas especies pueden morder si son amenazadas, aunque su primera iniciativa para defenderse es esconderse o escapar. Cuando la escapatoria no es posible, algunos pueden realizar elaborados sistemas de aviso para asustar o confundir al depredador, y otros pueden aparentar un tamaño mayor del que realmente tienen. El lagarto de Kingy hace frente a su enemigo desplegando el ancho volante que tiene en torno a su cuello, a la vez que abre la boca. La inofensiva serpiente de hocico de cerdo puede emitir silbidos y expandir el cuello como las cobras, además de despedir un olor desagradable a través de sus escamas. Si estas acciones no consiguen espantar a su rival, esta serpiente puede revolcarse en el fango y darse la vuelta sobre su espalda, como si estuviera muerta. Muchos reptiles intentan aparentar el aspecto y el comportamiento de otras especies más peligrosas. Por ejemplo, las bandas brillantes en rojo, amarillo y negro de la coral ratonera, una especie no venenosa, son similares a las de la serpiente coral, extremadamente venenosa. Para las serpientes venenosas un buen ataque puede ser la mejor defensa: la cobra escupidora puede escupir veneno a los ojos del depredador, alcanzando a veces objetivos de más de 3 metros.
Lagarto venenoso
El monstruo de Gila es uno de los dos únicos lagartos venenosos del mundo. Utilizan el veneno principalmente para defenderse, segregándolo a través de unas glándulas situadas en la mandíbula inferior.

A menudo, los reptiles tienen conflictos con miembros de su propia especie sobre el control del territorio. En algunas especies de lagartos, los machos realizan ritos para poner de manifiesto sus derechos sobre un terreno. Por ejemplo, en muchas especies de varanos, los machos que rivalizan por un territorio se mantienen sobre sus patas traseras empujándose unos a otros para tratar de derribarse. Algunas serpientes, como las serpientes de cascabel, también realizan estas exhibiciones. A veces, las tortugas macho golpean sus caparazones para elegir al macho dominante.
3.2
Alimentación
Serpiente engullendo










Serpiente engullendo a su presa
Las serpientes, todas ellas carnívoras, se alimentan de un modo peculiar. La mandíbula inferior, formada por dos huesos unidos en la barbilla por un ligamento elástico, puede abrirse para dar cabida a animales enteros, desde ratones hasta animales del tamaño de un ciervo o venado. El roedor de la imagen ha sido engullido con la cabeza por delante, tanto para impedirle morder mientras estaba vivo como para facilitar su paso. Según el tamaño, puede tardar hasta una semana en digerir la presa.

Las serpientes y algunos otros reptiles son carnívoros. Los lagartos se suelen alimentar de insectos mientras que las serpientes comen pequeños vertebrados, como pájaros, roedores, peces, anfibios e incluso otros reptiles. Para muchas serpientes, los huevos de aves y reptiles son un bocado suculento. Muchas tortugas, además de algunas especies de lagartos como la iguana común o iguana verde, son herbívoras y se alimentan de hojas y frutos. Otras tortugas, como la tortuga pintada, son omnívoras; es decir, se alimentan tanto de carne de otros animales como de materia vegetal.

Lengua extensible
La lengua del camaleón es muy extensible y pegajosa en el extremo, lo que permite al animal capturar insectos con mucha facilidad.


Las especies carnívoras tienen formas muy diferentes de capturar a sus presas. Algunas tortugas acuáticas cazan a sus presas con un movimiento rápido de sus largos cuellos, a la vez que se meten agua en la boca para tragar mejor a la presa. Muchas serpientes pequeñas, como la serpiente piloto y la serpiente real, además de especies grandes, como la pitón o la boa, golpean y agarran a sus presas, enroscándose a su alrededor para estrangularlas antes de tragarlas. Casi todas las serpientes pueden dislocar sus mandíbulas para engullir presas más grandes que su propia cabeza. Aunque no es usual, se han visto pitones africanas tragarse impalas: pequeños antílopes de 1 m de altura. Las serpientes venenosas muerden a sus presas y les inyectan veneno y, normalmente, en vez de luchar con ellas, las dejan marcharse mientras el veneno hace su efecto. Después, utilizan la lengua y el órgano de Jacobson para encontrar el cuerpo. Los camaleones tienen una lengua larga y pegajosa que lanzan con precisión y velocidad extremas a los insectos que pretenden engullir. Los enormes varanos a veces acechan a otros animales de presa pero suelen alimentarse de carroña. Los cocodrilos comen peces pequeños aunque también son capaces de capturar grandes mamíferos, como ciervos o vacas que estén bebiendo agua en la orilla de un río o lago.

lunes, 13 de diciembre de 2010

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