Los asombrosos sentidos de las aves











La mayoría de las aves tienen ojos relativamente grandes, en especial, aquéllas que son activas a la luz débil del alba y del atardecer, o las que viven en la profundidad de los bosques. Al igual que los seres humanos, las aves pueden percibir los colores. Esto se deduce tras observar el importante papel que el color del plumaje desempeña en sus vidas. Con unas pocas excepciones, los ojos de las aves se localizan a los lados de la cabeza y no en su parte delantera. Por esta razón, tienen una percepción pobre de la profundidad, aunque pueden ver un porcentaje mayor de su entorno sin girar la cabeza. Los ojos de los búhos están situados en el plano frontal de ésta, pero no pueden moverse en sus órbitas y, para mirar hacia los lados, el animal tiene que dirigir la cara hacia el objeto que le interesa. Incluso estas aves necesitan un poco de luz para poder ver. Los que cazan en una semi o total oscuridad, por ejemplo en cuevas o edificios viejos, utilizan el oído más que la vista.
Como para los búhos, el oído es un sentido esencial para la mayoría de las aves. Se comunican entre sí de diferentes maneras a través de voces y suelen reconocer a su pareja y a sus crías por el sonido más que por la vista. La mayoría de las aves oyen una escala de sonidos parecida a la que percibe el oído humano. Sin embargo, algunas especies de pequeño tamaño no oyen los sonidos graves, pero pueden detectar frecuencias más altas. Por el contrario, los grandes búhos y algunas otras especies pueden oír notas demasiado graves para la escala de audición humana.
El guácharo, de origen sudamericano y parecido al chotacabras, así como otras especies de Asia y el Pacífico, anida en el fondo de las cuevas en una oscuridad casi total. Maniobra con la localización del eco. Chasquean sonidos que rebotan en las paredes y cuando éstos regresan hasta el oído del animal, un sistema cerebral parecido a un radar les indica la dirección y la distancia del obstáculo. Muchos murciélagos poseen un sistema similar de percepción de sonidos, pero no se ha encontrado en ningún otro grupo de aves.
El sentido del olfato está muy desarrollado sólo en determinadas especies de aves para las cuales es muy importante. En la familia de los buitres americanos sólo el buitre pavo y el buitre rey tienen unos órganos olfatorios bien desarrollados. El olfato y la vista les sirven para localizar animales muertos de los que se alimentan. Tanto el buitre negro, como su pariente el cóndor, y el buitre eurasiático (que aunque no está relacionado con los anteriores es similar desde el punto de vista ecológico), tienen el olfato poco desarrollado. Los petreles, albatros y pardelas tienen un olor fuerte y oleaginoso, por lo que no es de sorprender que su olfato sea importante. Los indicadores, aves que se encuentran en África y Asia, son de tamaño pequeño y están algo relacionadas con los pájaros carpinteros. Se alimentan de las larvas de las abejas y de su cera y localizan las colmenas por el olfato. Los kiwis, las aves del grupo de las Ratites de menor tamaño, son casi ciegos y también localizan su alimento (gusanos y otros invertebrados) a través del olfato. Se caracterizan por tener las ventanas de la nariz en la punta del pico.
Se sabe poco acerca del sentido del gusto en las aves, aunque los experimentos realizados con pollos y palomas domésticas muestran que tienen preferencia por determinados sabores. Sin embargo, a diferencia de los mamíferos, las aves tienen pocas papilas gustativas en la lengua.
Aunque se ha estudiado poco, se sabe que las aves tienen sentido del tacto y que sus ojos son muy sensibles a él. Cuando se toca el globo ocular de un ave, se despliega un tercer párpado llamado membrana nictitante, que recorre la superficie ocular limpiándola de partículas de suciedad y de restos de comida. Esta membrana es transparente en parte y cubre los ojos de las aves nadadoras o buceadoras cuando están bajo el agua.
Las aves tienen un magnífico sentido del equilibrio y pueden percibir pequeñas vibraciones. Esto es vital tanto para mantenerse posados en lugares inestables como para corregir las corrientes de viento y aire cuando están volando.

martes, 21 de diciembre de 2010

1 comentario :

catalina ucros dijo...

los murcielagos no son aves!! son mamiferos voladores!!

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