El asombroso Himno asirio-babilónico









Los himnos babilónicos solían estar dirigidos a la glorificación de las divinidades del panteón de esa antigua civilización, si bien, en ocasiones, se escribían para ser cantados o recitados con el fin de alabar a las personas de los reyes, como es el caso del que reproducimos aquí, dedicado al rey asirio Assurbanipal (que reinó desde el 669 hasta el 627 a.C.), durante cuyo gobierno el arte y la literatura mesopotámica llegaron a su mayor apogeo.
Himno a Assurbanipal.
¡Que Shamash, el rey de los cielos y de la tierra, te eleve a la pastoría sobre las Cuatro regiones!
¡Que Assur, que da [el cetro], prolongue tus días y tus años!
¡Extiende tu país a tus pies!
¡Que mi dios provea a t[u] dios!
Al igual que el grano y la plata, el aceite, [el ve]llón de Shakkan
y la sal de Bariku son agradables,
que el nombre de Assurbanipal, rey de Asiria, sea agradable a los dioses.
¡Que tenga por regalo el ser escuchado cuando hable (y también) el derecho y la justicia!
Que [el habitante] de Assur se lleve treinta kurru de grano por un siclo de plata;
que [el habitante] de Assur se lleve tres sutu de aceite por un siclo de plata;
que [el habitante] de Assur se lleve treinta minas de lana por un siclo de plata,
que [el mayor] escuche cuando el pequeño hable,
que [el pequeño] escuche cuando el mayor hable,
que acuerdo y paz sean establecidos [en Asiria]
¡Assur es rey! ¡Es Assur quien es rey! ¡Assurbanipal es el [vicario] de Assur,
la criatura de sus manos!
¡Que los grandes dioses hagan estable su reino! ¡Que protejan [la vida de Assurba]nipal, rey de Asiria!
¡Que le den un cetro justo para ensanchar el país y las gentes!
¡Que su reino se renueve! ¡Que hagan estable para siempre su trono real!
¡Que (cada) día, mes y año le bendigan; [que hagan ex]celente su reino!
¡[Que durante] sus años la lluvia sea perpetua en los cielos y la crecida de agua en las capas subterráneas!
¡Dad a Assurbanipal, rey de Asiria, señor nuestro, largos [días], numero[sos] años,
un arma poderosa, un largo reinado, [años] abundantes en favores,
[salud], felicidad y alegría de corazón, repu[tación] favorable y primacía sobre (todos) los reyes!
Una rúbrica indica que el recitador, antes de continuar, debe volverse hacia una determinada dirección.
Anu ha dado [su] corona, Enlil ha dado su trono,
Ninurta ha dado su arma,
Nergal ha dado su gloria,
Nusku ha ordenado y hecho que los príncipes acudieran a su presencia.
Aquel que tenga hacia el rey propósitos insolentes y mentirosos, si es un notable, perecerá por arma; si es un rico, se convertirá en pobre; aquel que trame en su corazón el mal contra el rey,
Erra le logrará sentencia y condena a muerte; aquel que diga en su corazón cosas viles contra el rey,
la tempestad lo abatirá, disipará su herencia.
¡Congregaos, vosotros todos, dioses de los cielos y de la tierra!
¡Bendecid a Assurbanipal, el rey, hombre de consejo!
¡Poned en su mano el arma de la pelea y de la batalla,
dadle las gentes de “cabeza negra” para que él sea su pastor!
Fuente: Himnos babilónicos. Estudio preliminar, traducción y notas de Federico Lara Peinado. Madrid: Editorial Tecnos, 1990.


jueves, 3 de febrero de 2011

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