El jardín de las delicias










El asombroso  jardín de las delicias
El jardín de las delicias
El jardín de las delicias, pintado entre 1505 y 1510 por El Bosco, es un tríptico en el que el artista representa sus visiones particulares del Cielo y el Infierno. En el centro está representado el mundo dominado por los pecados, la hoja izquierda es la creación y la derecha el Infierno. En el tríptico cerrado se describe la creación del mundo. A finales del siglo XVI también se conocía como La pintura del madroño.


El jardín de las delicias, tríptico realizado hacia 1505-1510 por El Bosco. También se conoce como La pintura del madroño.
Obra moral y didáctica, El jardín de las delicias (tabla central 220 × 195 cm; tablas laterales 97 × 195 cm, Museo del Prado, Madrid) es una alegoría sobre la caída del hombre, según una tradición iconográfica establecida en la edad media. En el tríptico cerrado está pintada al claroscuro La creación del mundo; en el interior está representada La creación a la izquierda y El infierno a la derecha. En el centro se puede contemplar un vastísimo catálogo de las perversiones humanas.
Sobre la tabla de la izquierda, El Bosco representa el Paraíso con Adán y Eva. La fuente del conocimiento y el árbol del bien y del mal anuncian el pecado original.
Los placeres representados en la tabla central, titulada El jardín de las delicias, evocan una humanidad sin conciencia moral. La fuente de la juventud y el huevo, símbolo de la infancia, sugieren el estado original, mientras que el resto de la composición está dedicado a los vicios, anunciados por un ejército de hombres-pez. En la parte central de esta tabla, caballeros sobre animales (los vicios) rodean un estanque (la lujuria) donde se bañan mujeres blancas y negras (la tentación). El registro inferior representa el lago y el jardín del amor con parejas que se abrazan o devoran frutas, como símbolo sexual. Se evoca la inconstancia (la bola de cristal craquelada, la mariposa), la copulación (las valvas de mejillones), el adulterio, la homosexualidad, la muerte y el pecado (el búho y el martín pescador). Abajo a la derecha, san Juan Bautista anuncia a Eva la llegada del Salvador.
En el infierno, pintado sobre la tabla de la derecha, huestes sombrías empujan a los condenados hacia su castigo. Una iconografía extremadamente estricta sirve, aquí también, para denunciar los pecados: el deseo de lucro está simbolizado por la mesa de juego volcada, la borrachera por la taberna representada en el estómago de un monstruo, la lujuria (la pareja atada a una lira y a una cítara) o bien la perversión (un hombre cabalgando sobre una mujer).

viernes, 26 de agosto de 2011

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