Bipedación









La asombrosa Bipedación
Bipedación, se dice del animal, incluida la especie humana, que utiliza los dos pies como forma primordial de locomoción. La marcha sobre dos pies evolucionó antes que el tamaño del cerebro y constituye una característica de los Homínidos (véase Evolución humana).
Los bípedos tienen un esqueleto muy especializado, que se reconoce con gran facilidad en los fósiles. El cráneo presenta un orificio en su base, a través del cual penetran los nervios espinales en el cerebro. La pelvis es corta y tiene forma de cuenco; las piernas son largas, las rodillas están ligeramente giradas hacia dentro, y en los pies y los tobillos se dan una serie de adaptaciones, tales como el arco del empeine.
En la evolución hacia la marcha bípeda hay que distinguir dos fases distintas. Los bípedos más antiguos conocidos son el Ardipithecus ramidus y el Australopithecus afarensis. Una serie de huellas fosilizadas, encontradas en Laetoli, Tanzania, demuestran que la bipedación surgió hace por lo menos 3,6 millones de años. El esqueleto de Lucy (un Australopithecus afarensis de sexo femenino) indica que era bípeda, ya que presenta una articulación parecida a la humana en rodillas y tobillos. Sin embargo, las piernas son muy cortas comparadas con las de un ser humano y la pelvis presenta características tanto de los simios como de la especie humana. Aunque es indudable que Lucy era bípeda, su manera de caminar sería muy diferente a la de los humanos; al parecer, se balanceaba con las rodillas flexionadas y pasaba gran parte del tiempo subida a los árboles, según indica la curvatura de los dedos de manos y pies, así como la adaptación de brazos y hombros para poder trepar.
El primer bípedo moderno, el Homo erectus, apareció hace 1,8 millones de años. El esqueleto de un joven hallado en Nariakotome, Kenia, demuestra que tenía piernas largas y brazos cortos, como los seres humanos actuales. Además, la anatomía de pies, piernas y pelvis no presenta las características de los simios, lo cual indica que el Homo erectus era bípedo en su totalidad.
Es posible que la marcha bípeda se originara como una adaptación a la sabana. A mediodía, cuando el Sol se sitúa en su punto más alto, la cabeza y los hombros, protegidos por el pelo, son las únicas partes del cuerpo que el bípedo expone al Sol. La simultánea pérdida de pelo en otras zonas del cuerpo pudo tener como objetivo aumentar la sudoración para eliminar calor. El bípedo que habita la sabana necesita menor cantidad de agua y almacena menos calor que un cuadrúpedo, que, al caminar a cuatro patas, expone al Sol una mayor superficie de su cuerpo. Por otro lado, la marcha bípeda también podría deberse a la adaptación a nuevas formas de alimentación: de modo similar a los chimpancés, los homínidos bípedos podían alcanzar los frutos de las ramas más bajas de los árboles.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

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