Partenogénesis


Partenogénesis
Pulga de agua
La pulga de agua (Daphnia pulex) es un crustáceo planctónico, pertenecientes al orden Cladóceros, que vive en las aguas dulces. En épocas favorables se reproducen por partenogénesis originando sólo hembras que incrementan de forma rápida la población.


Partenogénesis, desarrollo de un organismo a partir de un gameto, o célula sexual, sin fecundar. Es común en el reino animal hasta la clase Insecta (Insectos), pero a partir de este grupo, ocurre sólo en contadas ocasiones. Los mecanismos que atañen a este proceso aún no se conocen bien. Algunos grupos de anfibios, reptiles y aves pueden reproducirse por partenogénesis, pero los embriones de mamíferos obtenidos de esta manera en experimentos, mueren tras un periodo de días. La partenogénesis también se da, con menor frecuencia, entre las plantas inferiores. En las plantas, la producción biológica de frutos sin previa fecundación se llama partenocarpia. Estos frutos no tienen semillas.

sábado, 1 de octubre de 2011

Conjugación


Conjugación
Protozoos ciliados en conjugación
La conjugación es la forma de reproducción sexual más simple. Se produce cuando 2 células se unen e intercambian material genético.

Conjugación, en biología, forma de reproducción sexual más simple, en contraste con la reproducción asexual. Tiene lugar en organismos unicelulares   y se produce cuando dos organismos similares se unen e intercambian material genético contenido en su núcleo. Una vez finalizado el intercambio se separan. Después, por lo general, cada uno se reproduce por escisión (división independiente).

Moho


Moho
Penicillium notatum
Colonias del moho Penicillim notatum en las que se observa el anillo de inhibición bacteriana. Alexander Fleming descubrió en 1928 que alrededor de este moho había una región circular donde las bacterias no podían crecer. Este fenómeno le llevó al descubrimiento de la penicilina, un antibiótico muy efectivo contra un gran número de bacterias patógenas.


Moho, crecimiento velloso con forma de telaraña producido por diversos tipos de hongos sobre materia orgánica. Aunque los términos moho y mildiu se usan indistintamente, sin embargo, el término moho se suele utilizar para designar el desarrollo de hongos de color negro, azul, verde y rojo, mientras que mildiu se refiere al de los blanquecinos.
Uno de los más familiares es el moho negro del pan, Aspergillus niger. Comienza como una espora microscópica transportada por el aire, que germina en contacto con la superficie húmeda de la materia orgánica muerta. Se extiende con rapidez formando el micelio (cuerpo del hongo), constituido por una red delicada de filamentos (hifas). El micelio produce otros grupos de hifas llamadas rizoides, que son unos filamentos o pelos que hacen las veces de raíces y penetran en la materia orgánica secretando enzimas y absorbiendo agua, azúcares digeridos y almidones. Entonces, otro grupo de hifas llamadas esporangióforos se alargan hacia arriba formando los esporangios (protuberancias que encierran las esporas), que confieren su color particular a cada especie de moho. Cuando están maduros los esporangios se abren y las esporas transportadas por el viento aterrizan en algún lugar para reproducirse asexualmente.
Algunos mohos también se reproducen de forma sexual a través de la conjugación de gametos por la unión de hifas especializadas. El zigoto resultante madura en el interior de una zigóspora que germina después de un periodo de vida latente.
Los mohos prosperan sobre una gran cantidad de sustancias orgánicas y, provistos de la humedad suficiente, acaban velozmente con la madera, el papel y el cuero. En las frutas, las enzimas penetran muy por detrás del área de crecimiento visible dañando la planta. Pero además de ser destructivos, los mohos tienen también muchos usos industriales. Intervienen en la fermentación de ácidos orgánicos y de algunos quesos: los quesos Camembert y Roquefort adquieren sus sabores particulares de las enzimas de Penicillium camemberti y Penicillium roqueforti, respectivamente. La penicilina, un producto del moho verde Penicillium notatum, revolucionó los antibióticos tras su descubrimiento en 1929, y el moho rojo del pan, Neurospora, es importante en los experimentos genéticos.

Histamina


Histamina
Histamina en los mastocitos
Histamina en los mastocitos
La histamina es un compuesto químico presente en casi todas las células animales. La producen los leucocitos llamados basófilos o mastocitos y se libera en el curso de las reacciones alérgicas. En esta microfotografía electrónica con colores falsos de un mastocito, la histamina está representada por los gránulos rojos del citoplasma amarillo.

Histamina, también fosfato de histamina, amina derivada del aminoácido histidina (beta-imidazol-etilamina, ergamina o ergotidima) que aparece como constituyente normal de casi todas las células del cuerpo de los animales.
La histamina también se obtiene de forma artificial para fines médicos. En el cuerpo, se sintetiza en un determinado tipo de leucocito (véase Sangre: Composición de la sangre) denominado basófilo y en las denominadas células cebadas o mastocitos. En respuesta a ciertos estímulos, tales como un daño epitelial producido por venenos o toxinas, estas células liberan histamina, que inmediatamente produce la dilatación de los vasos sanguíneos, es decir, una reacción inflamatoria. Esta dilatación va acompañada por una disminución de la presión sanguínea y un aumento de la permeabilidad de las paredes de los vasos, de manera que salen hacia los tejidos circundantes anticuerpos, macrófagos o los componentes del sistema de complemento. Esta reacción puede tener como resultado una desaparición casi total de los líquidos vasculares, causando una patología denominada envenenamiento por histamina o shock histamínico. Las reacciones alérgicas en las que se libera histamina producen la hinchazón de los tejidos corporales, y tienen similitudes con el envenenamiento por histamina; las dos pueden estar relacionadas y se tratan de forma similar. La liberación de histamina es responsable, en parte, de la dificultad para respirar que se experimenta durante los ataques de asma.
En 1930, el farmacólogo italiano Daniel Bovet, que trabajaba en el Instituto Pasteur de París, descubrió que ciertas sustancias químicas contrarrestaban los efectos de la histamina en cobayas. Los primeros antihistamínicos eran demasiado tóxicos para ser administrados a seres humanos, pero hacia 1942 habían sido modificados para poder ser utilizados en el tratamiento de las alergias. En la actualidad se dispone de más de 25 drogas antihistamínicas.
La histamina también provoca la contracción de músculos involuntarios, en especial los del tracto genital y del canal gastrointestinal, con la producción de una secreción acompañante por parte de glándulas asociadas. Puesto que la histamina estimula el flujo de jugos gástricos, se utiliza con fines diagnósticos en pacientes con alteraciones gástricas. Una droga eficaz para tratar las úlceras gástricas actúa como antagonista de la acción de la histamina. La capacidad del cuerpo para localizar infecciones puede deberse a la secreción de histamina y al consiguiente aumento local del aporte de sangre y de la permeabilidad de los vasos sanguíneos.

Reproducción


La asombrosa 
Reproducción
Tijereta
En algunas especies de tijereta, la hembra vigila los huevos antes y después de que hayan eclosionado, un comportamiento social poco común entre los insectos.

Reproducción, proceso por el cual procrean los organismos o células de origen animal y vegetal. Es una de las funciones esenciales de los organismos vivos, tan necesaria para la preservación de las especies como lo es la alimentación para la conservación de cada individuo.
En casi todos los organismos animales la reproducción ocurre durante o después del periodo de crecimiento máximo. En las plantas, que continúan creciendo durante toda su vida, la relación entre crecimiento y reproducción es más compleja. Los organismos vegetales tienen el crecimiento limitado por sus características hereditarias y por las condiciones del medio en que viven. Si la planta crece en exceso, a causa de unas condiciones ambientales favorables, se estimula el proceso reproductor, produciéndose la dispersión vegetal. Los factores ambientales también influyen en la reproducción de los organismos animales, aunque en ellos, los hormonales son más importantes.
2
REPRODUCCIÓN ASEXUAL
Reproducción asexual
La ameba o amiba, un organismo unicelular, tiene un método de reproducción asexual muy simple: se divide por la mitad y forma dos células hijas más pequeñas. Tras un periodo de alimentación y crecimiento, estas dos células hijas se dividen a su vez de la misma forma.

Los organismos celulares más simples se reproducen por un proceso conocido como fisión o escisión, en el que la célula madre se fragmenta en dos o más células hijas, perdiendo su identidad original. La división celular que da lugar a la proliferación de las células que constituyen los tejidos, órganos y sistemas de los organismos pluricelulares no se considera una reproducción, aunque es casi idéntica al proceso de escisión binaria. En ciertos animales pluricelulares, tales como cnidarios, esponjas y tunicados, la división celular se realiza por yemas. Estas se originan en el cuerpo del organismo madre y después se separan para desarrollarse como nuevos organismos idénticos al primero. Este proceso, conocido como gemación, es análogo al proceso de reproducción vegetativa de las plantas. Procesos reproductores como los citados, en los que un único organismo origina su descendencia, se denominan científicamente reproducción asexual. En este caso, la descendencia obtenida es idéntica al organismo que la ha originado.
3
REPRODUCCIÓN SEXUAL
Protozoos ciliados en conjugación
La conjugación es la forma de reproducción sexual más simple. Se produce cuando 2 células se unen e intercambian material genético.

Ciertos organismos unicelulares se multiplican por conjugación. En este proceso, análogo a la fecundación, dos organismos unicelulares similares se fusionan, intercambian material nuclear y se separan. Después, cada uno de ellos se reproduce por escisión. A veces, los organismos participantes no se reproducen y parece que el proceso los revitaliza. La conjugación es el método más primitivo de reproducción sexual en el que se obtienen organismos con características genéticas derivadas de dos células distintas. La mayoría de los animales y plantas pluricelulares tienen una forma de reproducción sexual más compleja en la que se diferencian de forma específica las células reproductoras o gametos masculino y femenino. Ambas se unen para formar una única célula conocida como cigoto, que sufrirá divisiones sucesivas y originará un organismo nuevo. Para definir la unión de los gametos masculino y femenino se utiliza el término fecundación. En esta forma de reproducción sexual, la mitad de los genes del cigoto, que portan las características hereditarias, procede de uno de los progenitores y la otra mitad del otro.
Dos espermatozoides humanos
La pequeña cabeza en forma de cápsula contiene la dotación cromosómica del macho. El flagelo que forma la cola ayuda al espermatozoide a avanzar hacia el óvulo para tratar de fecundarlo.

Muchos organismos pluricelulares inferiores y todos los vegetales superiores experimentan alternancia de generaciones. En este proceso una generación producida de forma sexual se alterna con otra que se obtiene por reproducción asexual.
Óvulos
En organismos con reproducción sexual, los óvulos (las estructuras esféricas grandes de esta fotografía) llevan la mitad de la información genética del individuo. El óvulo es el gameto femenino, mientras que el espermatozoide es el masculino. Como estos gametos llevan sólo la mitad del código genético, reciben el nombre de células haploides. El óvulo fecundado contiene también la aportación genética del macho y, por ello, se llama diploide.

En animales superiores, los individuos de una especie son masculinos o femeninos según produzcan células reproductoras masculinas o femeninas respectivamente. El gameto masculino típico, conocido como espermatozoo o espermatozoide, es una célula móvil con una cabeza que contiene el núcleo y una cola a modo de látigo, con la que se impulsa. El gameto femenino típico, llamado huevo u óvulo, es una célula redondeada, mucho más grande que el espermatozoide y que contiene gran cantidad de citoplasma alrededor del núcleo. Las células reproductoras de las plantas son muy similares a las de los animales: el gameto masculino se llama espermatozoide o microgameto y el femenino, óvulo o macrogameto.
3.1
Hermafroditismo
En algunos animales simples, como lombrices de tierra y sanguijuelas, los órganos reproductores producen esperma y óvulos en el mismo individuo (véase Hermafroditismo). Es frecuente en especies que presentan limitaciones en su dispersión geográfica, como animales sésiles o lentos de movimiento, o en parásitos. Aunque esos animales producen ambos tipos de gametos, la producción de esperma y óvulos ocurre en momentos diferentes y no suele haber autofecundación. En general, suele existir algún tipo de bloqueo que evita la autofecundación; por ejemplo puede ocurrir que los sistemas reproductores se localicen en distintas partes del cuerpo. En otros casos, como en algunos moluscos y en ciertas plantas con flores, los elementos masculinos y femeninos se producen en distintos momentos. Sin embargo, ciertos animales hermafroditas, como las tenias parásitas, suelen autofecundarse. Entre las plantas, un individuo puede tener órganos reproductores de un solo sexo, órganos reproductores separados de ambos sexos u órganos que contengan elementos masculinos y femeninos (véase Flores). Todos los animales superiores tienen órganos reproductores de un solo sexo.
3.2
Partenogénesis
Algunos organismos que se reproducen sexualmente, como los rotíferos y ciertos insectos sociales como las abejas, pueden originar un nuevo individuo adulto sin que ocurra fecundación; es decir el gameto femenino se desarrolla sin ser fecundado. Este proceso recibe el nombre de partenogénesis.
3.3
Fecundación cruzada
Requiere la unión de los gametos masculino y femenino, que se han originado a distancia. En las plantas, el viento y los insectos llevan el esperma hacia el huevo inmóvil o, en un medio líquido, el esperma nada hacia el huevo. En animales inferiores es común la deposición de gametos en el agua, pero este método no asegura que todos los gametos masculinos expulsados fecunden a los óvulos; sólo un porcentaje muy bajo del esperma descargado alcanzará los gametos femeninos. En animales superiores han evolucionado diferentes adaptaciones morfológicas mediante las cuales los espermatozoides contenidos en un líquido, llamado semen, se depositan en el segmento inferior del tracto reproductor femenino.
3.4
Inseminación
Fecundación interna
Los vertebrados terrestres se abrazan estrechamente durante la copulación, el acto por el cual el macho deposita su esperma en el aparato reproductor de la hembra. La cópula de las tortugas gigantes de las islas Galápagos, ilustrada aquí, puede durar varias horas; la inicia el macho, que golpea su caparazón contra el de la hembra para atraer su atención. Estos animales se aparean en primavera.

En vertebrados, la deposición interna de semen ocurre durante el proceso de copulación o cópula, también llamado coito o relación sexual. Durante la cópula, los animales se acercan lo suficiente y el macho inserta su órgano genital, el pene, en el conducto genital femenino, la vagina, descargando el semen en su interior. Este proceso se conoce como inseminación. Los espermatozoides animales pueden mantenerse vivos fuera del cuerpo durante mucho tiempo, por congelación. Si se introducen de forma artificial dentro del tracto reproductor femenino, aún son capaces de fecundar el óvulo. Este método, conocido como inseminación artificial, se aplica a personas con problemas de fertilidad (véase Infertilidad) y, en la cría de animales, para mejorar la productividad.
3.5
Apareamiento
La naturaleza estimula la atracción entre macho y hembra, necesaria para que ocurra la fecundación interna. En la mayor parte de los animales inferiores se produce en estaciones determinadas del año y está gobernada por secreciones endocrinas (véase Hormona). También, en la mayoría de las hembras de los mamíferos la receptividad para el apareamiento sólo es eficaz en cortos periodos a lo largo del año; este periodo fértil se llama estro o celo. En cambio los machos, por lo general, son capaces de cópula fértil en cualquier momento. Algunos animales, como la vaca, tienen varios periodos receptivos al año, el perro tiene uno o dos, mientras que las ratas y ratones tienen periodos receptivos cada cinco días. El estro se caracteriza por un aumento del impulso sexual y por cambios en los ovarios, el útero y la vagina. Los primates, a diferencia de otros mamíferos, muestran poco o ningún cambio cíclico en el impulso sexual y permiten la cópula en cualquier momento del ciclo menstrual. Las mujeres tienen, por lo general, un ciclo reproductor o menstrual de 28 días, y la ovulación tiene lugar 14 días antes del comienzo de la menstruación. El interés sexual en la especie humana está determinado más por influencias culturales que por el ciclo reproductor. En la mayoría de los animales la copulación está precedida por un periodo de cortejo cuyos rituales poseen una enorme variedad de estereotipos (véase Conducta animal). En la especie humana, el cortejo y las prácticas de apareamiento se han modificado de forma drástica debido a imposiciones de tipo social y religioso.
3.6
Gestación
Tras la fecundación del huevo, el cigoto resultante sufre divisiones celulares y diferenciación durante la formación del embrión. En la mayoría de las plantas superiores el embrión está cubierto por una capa de material nutritivo. A su vez, el conjunto está rodeado por una cubierta externa dura, que forma la semilla. En la mayoría de los animales inferiores el embrión envuelto por el material nutritivo del óvulo original está rodeado por una cubierta correosa o calcárea y es expulsado del cuerpo de la hembra. Animales como las aves que depositan sus huevos antes de que la cría esté desarrollada por completo reciben el nombre de ovíparos. Los animales ovovivíparos son los que producen huevos con cáscara, pero éstos eclosionan dentro del cuerpo de la madre. Los mamíferos, excepto los monotremas, son placentarios y nunca producen huevos con cáscara ya que el embrión se implanta en el útero materno y es alimentado hasta que está casi por completo desarrollado. Los animales que paren crías vivas, sin que exista formación de huevos, se llaman vivíparos. La etapa durante la cual estos animales llevan las crías en su interior se conoce como periodo de gestación.
Nacimiento de los mamíferos
Las hembras de los mamíferos placentarios, como la gata, alumbran crías que se han desarrollado en el interior de su cuerpo. Nueve semanas después de la fecundación, las hormonas estimulan las contracciones del útero para expulsar a los gatitos. Uno de los gatitos (que aparece en la primera imagen) ya ha nacido; el segundo asoma por el canal del parto. La madre lame al recién nacido para limpiarlo y muerde el cordón umbilical que todavía lo conecta con la placenta. Después nace otro gatito y, mientras tanto, los dos primeros, ciegos, descubren, por medio del olfato y el tacto, el camino que conduce hacia las mamas de la madre y empiezan a alimentarse. Después del alumbramiento de la última cría, la madre expulsa la placenta.

Los individuos de la especie humana pueden reproducirse durante un intervalo que se extiende desde la pubertad, hasta que la capacidad reproductora de la mujer se acaba con la menopausia, o cese de la menstruación.



Periodos de gestación de algunos mamíferos
ESPECIE
DÍAS DE GESTACIÓN

Caballo
340
Cabra
148
Cerdo
114
Gato
65
Guepardo
90
Hipopótamo
233
Jirafa
440
León
110
Oveja
150
Perro
63
Rata
22
Vaca
282

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tejido conectivo


El asombroso Tejido conectivo
Tejido conectivo
Son tejidos conectivos el hueso, el cartílago, el tejido adiposo, los ligamentos y los tendones. Sujetan y conectan las distintas partes del cuerpo. La estructura depende de su función. La franja roja diagonal de esta imagen es un haz de fibras de elastina, que permite al tejido conectivo recuperar la forma después de deformarse.

Tejido conectivo, o conjuntivo, en anatomía es el tejido que sostiene el organismo animal y que conecta sus distintas partes. Se origina en las células de la capa mesodérmica embrionaria y da lugar a varios tipos de tejido, como el tejido conectivo laxo, que se infiltra en los órganos dando consistencia al tejido funcional, y el tejido conectivo denso, que aparece en la sustancia dura de los huesos y en la dentina. El tejido conectivo se caracteriza por tener gran cantidad de sustancia fundamental (que está entre las células del tejido) y que puede ser fluida, sólida o semisólida. El tejido conectivo denso regular, es blanco y da lugar a la mayoría de los tendones y ligamentos; el tejido conjuntivo elástico, es amarillo y forma estructuras como los ligamentos amarillos de las vértebras de la columna vertebral y los elementos elásticos de las paredes arteriales y de la tráquea; también aparece en las cuerdas vocales. Cumple funciones de amortiguación y sostén. Otros tipos de tejido conectivo son el tejido cartilaginoso o cartílago, que forma parte de las articulaciones y de las zonas de crecimiento de los huesos; el tejido adiposo, que recubre los órganos vitales para amortiguarlos (como los riñones) y sirve también de almacén del exceso de alimento. El tejido linfático y la sangre, también se relacionan directamente con el tejido conjuntivo durante el desarrollo embrionario; la neuroglia, el tejido de relleno del sistema nervioso central, está más relacionada con la piel. Véase Tejido.

viernes, 23 de septiembre de 2011

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