La sal en China y el Mar Muerto.









Cuando los primeros europeos convertían la producción de sal en una de sus industrias primordiales, en otras partes del mundo se llevaban a cabo operaciones análogas.
En China los primeros asentamientos aparecieron junto a las hoyas salinas del rio amarillo. En el Valle del Jordán, hacía el año 8,000 antes de J. C. Surgieron poblaciones junto al mar Muerto, extremadamente salado, y en el monte Sodoma, rico también en sal.
Durante miles de años los medios de transporte se fueron perfeccionando, posibilitando a los pueblos vivir lejos de las fuentes saliniferas.

Los primeros agricultores egipcios, por ejemplo, se abastecían con embarcaciones que traían sal de las lagunas de la desembocadura del Nilo.

El mar, proveedor de sal
El mar ha sido siempre el principal proveedor salino, hasta el punto que el nivel de sus aguas ha determinado importantes secuencias de la historia. El océano deja al retirarse lagos y marismas salinas; al adentrarse en tierra cubre todas esas zonas.
En el año 500 antes de J. C., el nivel del mar se hallaba 90 centímetros por debajo del actual; era el inferior de los niveles conocidos hasta ahora. Fue entonces cuando las civilizaciones griegas y fenicias alcanzaron su apogeo. Ambos pueblos comerciaban con sus grandes reservas de sal y los fenicios engrosaron la suya con existencias procedentes de la lejana España.
Hacía el año 400 antes de J. C., se creo en Italia la “Via Salaris” o ruta de la sal, que aún subsiste y es la más antigua del país. Por ella se llevaba la sal desde Roma a la región Sabinia en el centro de la península.

El nivel del mar subía, escaseaba la sal
Durante 1,000 años floreció el comercio en la sal al alrededor del mar del Norte, del Mediterráneo y del Atlántico. Pero el mar iba subiendo. Hacía el año 500 después de J. C., se halla a 90 centímetro por encima del nivel actual. En Europa declinó el comercio a medida que las salinas desaparecían bajo las olas.
Entretanto los árabes que tenían acceso al mar Muerto, alcanzaron la prosperidad canjeando la valiosa sal por oro y mármol y otras codiciadas mercancías.
Hasta el siglo IX continúo la hegemonía de los árabes. Entonces el mar se retiró y los ingleses, franceses y holandeses se hicieron productores de sal. De nuevo intervinieron las aguas en el siglo XVI y anegaron las salinas a lo largo de las costas europeas. En la costa oriental de Inglaterra inmensas excavaciones se convirtieron en lagos.
Cientos de embarcaciones transportaban la sal, desde los países con grandes reservas a los afectados con la inundación.
Los comerciantes advirtieron prontamente que en África su mercancía se valoraba sobre la libertad, y la sal presidía las transacciones en la trata de esclavos. En el interior, donde la sal era escasa, las familias cedían a sus hijos por un puñado de sal.

El mundo consume al año más de 100 millones de toneladas de sal que proceden en parte de salmueras subterráneas, de lagos y de rocas saladas. Pero el 30% total de la sal proviene de salinas costeras, tan amenazadas por las subidas del mar como en la antiguedad

sábado, 4 de septiembre de 2010

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