Las asombrosas adaptaciones de las aves









Pingüinos en la isla Paulet

En general, todas las aves comparten un esquema corporal similar, aunque existen variaciones en el tamaño y las proporciones. Las modificaciones para adaptarse a los diferentes tipos de vida están relacionadas con las distintas facetas de la supervivencia: búsqueda y captura de alimentos, evasión de los enemigos y protección de los huevos y crías.
Colibrí abeja
Este colibrí originario de Cuba, es el más diminuto de todas las aves, no superando los 5 cm de longitud. Pero a pesar de su tamaño, y al igual que otros muchos colibríes, los machos de esta especie son ferozmente territoriales.

Las aves de mayor tamaño se encuentran entre el grupo que forman la subclase Ratites, las cuales han perdido la capacidad de volar y poseen unas extremidades posteriores potentes para correr. La mayor de todas ellas es el avestruz, que se aproxima a los 2,5 m de altura y 167 kg de peso. Las más pequeñas son los colibríes del hemisferio occidental, entre los que destaca el diminuto colibrí abeja de Cuba. Este pájaro mide solamente 3 cm desde la punta del pico hasta la punta de la cola. Las crías recién salidas del cascarón no son mayores que las abejas obreras. Los colibríes son la única especie de pájaros que vuela hacia atrás (retroceden desde las flores de cuyo néctar se han estado alimentando), realizando verdaderas acrobacias aéreas. Sin embargo, sus patas traseras y sus pies son demasiado débiles para caminar o saltar y siempre deben volar de una posición a la siguiente.
Pata de polla de agua
La pata de la polla de agua y otras aves zancudas tiene los dedos largos para no hundirse en los sedimentos blandos de lagos, estanques, ríos, ciénagas y playas.

Muchas aves persiguen a sus presas buceando, pero ninguna está tan adaptada para esta tarea como el pingüino. Sus alas se han modificado de un modo total y se han convertido en unas aletas rígidas como remos, parecidas a las de una marsopa. Los pingüinos, que son torpes en la tierra, utilizan sus alas para bucear con tanta eficacia como otros pájaros lo hacen para volar. La mayoría de las especies de aves buceadoras —como colimbos, somormujos y zampullines, cormoranes y algunos patos— se impulsan con sus potentes pies, aunque algunos utilizan sus alas para equilibrarse. Casi todas las aves nadadoras o buceadoras tienen los dedos de los pies conectados por unas membranas epidérmicas que originan unas paletas muy eficientes. En algunas especies acuáticas, como en los somormujos y las fochas, los dedos no están conectados por membranas, sino que en las proximidades les salen unos grandes lóbulos o colgajos.
Cernícalo
El pico curvo del cernícalo está adaptado para destrozar presas demasiado grandes para ingerirlas. Ese tipo de pico es característico de las rapaces.

El orden Procelariformes, se compone sólo de especies marinas con ‘nariz en forma de tubo’: los albatros, los petreles (véase Proceláridos) y las pardelas. Anidan en tierra, normalmente en islas, aunque pasan la mayor parte del año en el mar, donde se alimentan de peces e invertebrados. En este grupo de aves hay mayor diversidad de tamaño que en cualquier otro orden. Incluye desde los petreles de las tempestades, que tienen el tamaño de un gorrión, hasta los albatros viajeros, que son los pájaros marinos más grandes, con una envergadura de alas que supera los tres metros y medio.
El grupo conocido como aves rapaces o de presa incluye el orden de los búhos, que son cazadores nocturnos, y un orden de cazadores diurnos al que pertenecen los gavilanes, las águilas, los halcones y los buitres carroñeros. Todos son comedores de carne (excepto un buitre africano que se alimenta de nueces de palma), aunque en las especies de menor tamaño, la ‘carne’ consista en insectos e incluso algunos se alimenten sólo de peces. Estas aves están dotadas de picos potentes y afilados y, excepto los buitres, tienen las patas traseras adaptadas para agarrar, ya que acaban en unas zarpas o garras curvas y cortantes.
Diversas familias de aves se han adaptado a una alimentación basada en insectos voladores y han desarrollado unas alas largas y una boca de abertura amplia (aunque con frecuencia tienen picos pequeños). Para esta forma de vida, los más evolucionados son los vencejos, pertenecientes al orden de los Apodiformes, que significa ‘sin pies’. Estos pájaros tienen unos pies tan diminutos que son incapaces de posarse como lo hacen los colibríes y sólo pueden aferrarse a las superficies verticales. Aunque no están estrechamente relacionados, los vencejos se parecen a las golondrinas. Estas últimas son pájaros cantores paseriformes (capaces de posarse). Los chotacabras tienen una boca enorme para capturar a los insectos voladores; a su alrededor presentan una fila de plumas largas como pelos llamadas cerdas rictales. Es posible que estas plumas actúen como una especie de trampa para las moscas. Algunas familias de aves, como los mosquiteros americanos, comprenden especies que suelen atrapar a los insectos en las alas y otras que sólo lo hacen en ocasiones. Las especies que capturan a sus presas durante el vuelo tienen unas cerdas rictales largas, mientras que en aquellas que los obtienen de las hojas y ramitas, son pequeñas y finas o carecen de ellas.
Los pájaros carpinteros golpean los árboles no sólo para excavar los huecos para sus nidos, sino también para comunicarse entre sí por medio de un tamborileo. Poseen cráneos muy gruesos y un sistema para amortiguar los golpes en los músculos de su cuello y tórax.
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PLUMAJE
Plumas
El plumón (a la izquierda) cubre el cuerpo en una capa suelta e irregular que retiene el aire para mantener caliente al ave. Las plumas remeras (en el centro) engarzadas por barbas ganchudas forman las superficies planas de las alas y la cola. Las filoplumas (a la derecha) crecen entre las plumas remeras.

El plumaje o el conjunto de las plumas de las aves desempeña diversos papeles. Los de colores intensos, que a veces presentan plumas ornamentales, son importantes en las exhibiciones de cortejo para atraer a la pareja. De igual modo, los machos lo exhiben para tratar de intimidar a otros que compitan por las hembras o por el territorio. Algunas aves están camufladas y se asemejan a su entorno para escapar de la atención de los posibles depredadores. A veces adoptan una postura que intensifica la coloración protectora. Las garzas que viven en los pantanos, llamadas avetoros, se inmovilizan con sus cuellos rayados y sus picos largos apuntando en línea recta hacia arriba, con lo que acentúan su semejanza con los juncos circundantes. Las lechuzas tienen un plumaje similar a la corteza de un árbol. Además, suelen cerrar sus grandes ojos y estirarse tanto que pueden pasar por una rama achaparrada rota. En muchas especies de aves, como en la mayoría de los patos y los faisanes, los machos adultos tienen colores brillantes, mientras que las hembras y las crías, más vulnerables, se confunden con el fondo. Otras especies, entre las que destacan los chorlitos, tienen un patrón de camuflaje que contrasta de forma brusca con el entorno. Esto hace que, cuando el ave está parada, se difumine su perfil y sea difícil de reconocer (es el mismo principio utilizado por las cebras).
Pavo real
El pavo real tiene las plumas de la cola muy alargadas. Los colores del macho sirven para atraer a la hembra durante el cortejo.

Las plumas protegen a todos las aves contra el frío, ya que el aire que actúa como aislante queda atrapado entre ellas. Las especies que deben soportar inviernos especialmente duros generalmente tienen un plumaje más denso que sus parientes de climas más uniformes. Existen tres especies de perdices nivales. Son pequeños lagópodos de las tundras árticas y las montañas altas y las únicas aves que, al igual que algunos mamíferos como los armiños, adoptan un recubrimiento de color blanco, casi puro, que las hace invisibles en la nieve. Las aves nadadoras tienden a tener plumas corporales duras que repelen el agua, detrás de las cuales se extiende una capa densa de plumas cortas y vellosas llamadas plumón. Las excelentes propiedades aislantes del plumón, en especial el de patos y gansos, lo hacen un material apreciado para la elaboración de prendas de abrigo, edredones y sacos de dormir.
La mayoría de las aves adultas mudan, es decir, pierden y reemplazan todas sus plumas, al menos una vez al año. Sin embargo, en algunas aves de gran tamaño, como águilas y grullas, la muda de las plumas de vuelo de las alas puede prolongarse hasta dos años. Estas estructuras están sujetas a desgaste físico, se decoloran y se vuelven quebradizas tras largas exposiciones a la luz del sol. En la muda, las plumas nuevas crecen en los folículos epidérmicos y empujan hacia afuera a las plumas viejas ya muertas. A menudo, los ciclos de muda se correlacionan con otros. Por ejemplo, en la mayoría de las especies migradoras, el plumaje nuevo crece después de la reproducción y antes de la emigración del otoño.

martes, 21 de diciembre de 2010

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