La increíble jirafa y su largui cuello









Jirafa
Las hembras de jirafa, Giraffa camelopardalis, tienen varios lugares específicos para parir dentro de su territorio; eligen uno determinado para traer al mundo a su primera cría y siempre volverán a ese lugar para criar al resto de su progenie, incluso en el caso de que su territorio haya sido fragmentado. En la imagen, se muestra a una joven jirafa mamando de su madre. Aunque al nacer las crías son fuertes y están bien desarrolladas, suelen ser víctimas de los depredadores durante su primer año de vida. Una vez que han sido destetadas, las hembras permanecen dentro del territorio materno, mientras que los machos lo abandonan formando grupos aparte. Organizados en una jerarquía clara de dominancia, estos grupos formados sólo por machos vagarán dentro de su propio territorio en busca de hembras en celo.


El más alto de los mamíferos: la jirafa
El cuello de la jirafa está soportado por siete vértebras cervicales muy alargadas y puede medir más de 1,8 m de largo. Esta característica convierte a la jirafa en el animal más alto. El león es su depredador natural más importante.




Grupo de jirafas
Con sus casi 6 m de altura, la jirafa se alimenta de los brotes de los árboles que otros animales de la sabana africana no pueden alcanzar. Se reúnen en rebaños de unos diez miembros, poco organizados y liderados por un macho.


Jirafa, animal de gran altura. El macho puede alcanzar los 5,3 m, por lo que está considerado como el animal más alto de cuantos existen. Habita en las regiones secas y con arbolado disperso, situadas al sur del desierto del Sahara.
La jirafa, como la mayoría de los mamíferos, tiene sólo siete vértebras cervicales, que son muy alargadas para sostener su cuello largo y musculoso. Debido a la gran distancia que existe entre el corazón y la cabeza (situada muy por encima de aquél cuando el animal está erguido, y muy por debajo cuando la baja), las jirafas precisan de un mecanismo regulador que mantenga constante la presión sanguínea del cerebro; para ello poseen un sistema formado por pequeñas arterias que se dilatan en distinto grado, y permiten estabilizar la presión sanguínea en el cerebro. Este sistema se denomina retículo admirable. De esta forma, cuando la jirafa baja la cabeza, la arteria carótida externa se llena de sangre, e impide el excesivo flujo de ésta al retículo admirable; a la vez, la vena yugular impide el reflujo sanguíneo gracias a una serie de válvulas dispuestas a lo largo de este vaso. Cuando la cabeza está erguida, la sangre procedente de la arteria carótida interna pasa al retículo, que mantendrá el riego sanguíneo del cerebro. Hembras y machos están provistos de dos o cuatro cuernos cortos, romos y cubiertos de piel. La lengua es larga (llega a medir hasta 40 cm de longitud), y flexible; la utilizan junto con el labio superior para arrancar las hojas de las ramas más altas de las acacias, que constituyen uno de sus alimentos principales. El pelaje ostenta manchas de pelos de color oscuro, situadas sobre un fondo de color crema, lo que constituye un camuflaje perfecto entre el conjunto de luces y sombras típico de las enramadas. A medida que la jirafa crece, su color se hace más oscuro. Cada animal posee su propio diseño de manchas. La jirafa llega a vivir hasta los 26 años en libertad y hasta los 36 en cautividad.
Las jirafas tienen el sentido del oído y del olfato excelentes, así como una vista muy desarrollada. Se reúnen en rebaños poco organizados, con un número de miembros entre dos y diez, a los que con frecuencia se les unen o separan otros individuos. Cada rebaño es conducido por un macho adulto, que lidera a un grupo formado por varias hembras con sus crías y algunos machos que aún no han alcanzado la madurez sexual.
La forma de galopar de las jirafas consiste en aproximar y alejar las pezuñas anteriores a las posteriores, al tiempo que balancean el cuello, por lo que parece como si estos animales se movieran a cámara lenta, aunque pueden alcanzar los 56 km/h. Cuando van al paso, las jirafas avanzan a la vez las dos patas del mismo lado. Debido a su gran peso, que puede ser de 800 kg, las jirafas son incapaces de atravesar zonas pantanosas o de vadear ríos; sin embargo, estos animales se desplazan con facilidad sobre terreno seco y duro. A diferencia de otros muchos herbívoros africanos que se alimentan de pasto, las jirafas no migran durante las estaciones secas, pues consiguen su alimento y la mayor parte del agua que necesitan de las hojas de las acacias. Pueden pasar más de un mes sin beber, y las pocas veces que lo hacen, han de separar mucho las patas delanteras para poder bajar la cabeza hasta el agua. Es por esta razón por la que las jirafas no suelen pacer. Las jirafas descansan y duermen de pie. La comunicación entre estos animales se realiza mediante la emisión de gemidos y de otros sonidos de notas muy bajas. La forma de protegerse del león, su principal predador, consiste en dar coces con sus pezuñas, grandes y pesadas, y llegan en ocasiones a matar a su agresor.
En la época de celo, los machos compiten por las hembras dándose topetazos entre ellos con sus cabezas y sus pesados cuellos. La hembra tiene un periodo de gestación de 15 meses, al término del cual pare una sola cría, que nada más nacer ya mide una altura que oscila entre 1,7 y 2 m, y puede incorporarse a los 20 minutos de nacer. Los jóvenes alcanzan la madurez sexual a la edad de cuatro años. Las jirafas fueron cazadas para conseguir su piel gruesa y resistente, pero en la actualidad es una especie protegida.
Clasificación científica: las jirafas pertenecen a la familia de los Jiráfidos (Giraffidae), dentro del orden de los Artiodáctilos. Está clasificada como Giraffa camelopardalis.


sábado, 15 de enero de 2011

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