EL INVENTOR DE LA ASPIRADORA









Y el ama de casa respira ... de alivio
ASPIRADOR PRIMITIVO. Este aparato, creado en 1905, poseía una bomba que era accionada eléctricamente. El cilindro de la izquierda contenía el filtro.

La aspirador se considera como una invención reciente, pero ya en el siglo pasado los ingleses utilizaban un aparato con fuelle para aspirar la suciedad.
Precisaba dos personas: una para sostenerlo y dirigirlo y otra para accionar el fuelle. A menudo expulsaba otra vez la suciedad; pero al fin se construyó un excelente modelo que utilizaba agua como filtro y algunos lo emplean todavía.
En 1901 se probó ante el público una nueva aspiradora para vagones de ferrocarril, en la estación de Sto Pancras (Londres). Su funcionamiento consistía en soplar la suciedad en vez de aspirada. Pero la demostración no satisfizo a los espectadores que quedaron cubiertos de polvo. Sin embargo, uno de ellos, Hubert Booth, comenzó a dar vueltas al asunto y al llegar a su casa se echó al suelo, se cubrió la boca con un pañuelo y succionó fuertemente. Al ver el polvo depositado en su pañuelo, comprendió que la solución estaba en aspirar la suciedad en lugar de soplada; le bastaa introducir un filtro de tela que detuviese el polvo y dejara pasar el aire.
El primer aparato de Booth era tan grande que había de ser arrastrado por un caballo. Se colocaba en la calle y aspiraba la basura de las casas por una larga manguera.
Pero el inventor tuvo dificultades con la policía porque .su «ruidosa serpiente» espantaba a las cabalgaduras.
Más tarde se instalaron sistemas de aspiración permanentes en los grandes edificios, alojados en los sótanos y 'dotados de una red de tuberías aspiradora s distribuidas convenientemente. Tales instalaciones resultaron muy útiles en fábricas de municiones, cemento, molinerías, etc.
Hasta hoy todos los aspiradores se basan en el principio de Booth.
Su aparato surgió 25 años antes de que se comercializara el primer aspirador para alfombras, gracias a un tal Bissell, estadounidense y propietario de una tienda de porcelanas. Bissell padecía fuertes dolores de cabeza y, convencido de que se debían al polvo de la paja que envolvía la porcelana, creó su barredera.
Su invento supuso un éxito comercial, pero no alivió sus dolores.


jueves, 21 de abril de 2011

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