El primer hombre Homo erectus









EL HOMBRE EXISTIÓ HACE 2,800.000 AÑOS

Recientes y sensacionales hallazgos en África del Sur
Poco después de 1970 se han hecho dos descubrimientos en África que han conmovido al mundo de la antropología, pues desafían las hipótesis establecidas acerca del origen y evolución de la especie humana.       .
El primero fue el hallazgo de un cráneo y huesos humanos en Kenya, bajo un estrato de hace unos 2,800.000 años. El segundo fue la noticia de que en el sur de África, en la frontera entre Swazilandia y la República de Sudáfrica, existía una cueva que había estado habitada por hombres del tipo actual, 100.000 años antes del nacimiento de Cristo.
Según la teoría de la evolución, el primer primate que puede considerarse como hombre, el Hamo erectus, no apareció hasta hace aproximadamente un millón de años. Sin embargo, los huesos extraídos de la cuenca situada al este del lago Rodolfo, en Kenya, tenían una antigüedad más de dos veces superior a la del Hamo erectus e incluso mostraban un desarrollo notablemente mayor.
Los textos de biología y paleontología señalaban que probablemente los únicos seres humanos que existieron hace 100.000 años fueron los hombres de Neanderthal, de cejas prominentes y piernas cortas y arqueadas. No obstante, los restos hallados en la cueva Border, del sur de África, pertenecían sin duda al Hamo sapiens sapiens, la genuina especie humana que se supone que no apareció hasta el año 35,000 antes de J.C., unos 65,000 años más tarde.

El arte de la minería
Igualmente desconcertantes fueron los objetos hallados junto a los fósiles. Indicaban que el hombre había desarrollado su inteligencia y había emprendido el camino de la civilización miles de años antes de lo que se pensaba. Los habitantes de la cueva Border ya conocían el arte de la minería.
Elaboraron una serie de herramientas complicadas, entre ellas cuchillos de ágata excelentemente fabricados, tan agudos que cortaban el papel.
También poseían convicciones religiosas y creían en la otra vida. El cadáver de un niño había recibido un ceremonioso entierro. Es evidente que hablaban una lengua desarrollada, ya que ideas abstractas como la inmortalidad no pueden transmitirse mediante gruñidos y gestos.
El inspirado trabajo detectivesco de dos prehistoriadores  jóvenes sudafricanos, Adrian Boshier y Peter Beaumont, condujo al descubrimiento de la cueva Border. En diciembre de 1970 desenterraron en 50 días unos 300.000 objetos fabricados por el hombre y huesos calcinados de animales, muchos de ellos pertenecientes a criaturas hoy extinguidas.
El carbón vegetal correspondiente a un estrato superior de cenizas, más moderno que el estrato donde apareció el esqueleto del niño, superó el límite de la antigüedad del carbono radiactivo, cifrado en unos 50.000 años. Hasta la base misma de la roca se hallaron herramientas de piedra y ocre molido, lo que· hace pensar que la caverna estuvo ocupada desde hace 100.000 años.

Los mismos lechos

El ambiente de la cueva había sido ideal para la conservación de tan antiguas reliquias. Incluso se habían preservado las ramillas, hojas, hierba y plumas que sirvieron de lecho. «Prácticamente todo lo que hallamos tenía tres veces la edad que los libros indicaban», observó Boshier. El hallazgo de cabezas de flecha de piedra sitúa la invención del arco hace más de 50.000 años, mientras que su aparición en Europa no se supone anterior al año 15000 antes de j.C.
En un estrato de 35.000 años de antigüedad se encontraron unos huesos con unas muescas cuidadosamente labradas que indicaban que el hombre había aprendido a contar.
Hasta el momento, los científicos estaban convencidos de que el hombre hizo su primera aparición en Asia y más tarde se desplazó hacia el oeste. Se creía además que África no había participado en este esquema evolutivo. Esta teoría se fundaba en unos cráneos de 500.000 años de antigüedad hallados en Java y cerca de Pekín.

Africa, ¿cuna de la humanidad?
Ya en 1924 el profesor Raymond Dart había descubierto en África restos de una criatura, situada entre el hombre y el mono, mucho más antigua que el hombre de Java y el de Pekín. Pero la hipótesis asiática se mantuvo firme hasta que fue relegada ante los numerosos descubrimientos efectuados
por los antropólogos británicos Louis y Mary Leakey en el cañón de Olduvai, en Tanzania. En 1959, los Leakey asombraron al mundo al hallar un cráneo cuya antigüedad ascendía a casi dos millones de años, emparentado con la critura de Dart. En 1960 encontraron parte del cráneo y la mandíbula inferior de otro prehumano parecido, junto con unas herramientas talladas en piedra que indudablemente había utilizado para fabricar sus armas. Por ello le designaron con el nombre de Hamo babilis (hombre ma
ñoso),
Más tarde, en el mismo año, hallaron fragmentos de un ser más avanzado, el Horno erectus, primer hombre del que se sabe con seguridad que empleó el fuego. Pertenecía a la misma especie que el hombre de Java y de Pekín, pero había nacido más de medio millón de años antes.
Hoy, por tanto, la ciencia se inclina a pensar que fue en África y no en Asia donde hizo su aparición el hombre. Quizá sea posible seguir la evolución humana hasta los huesos de 2.800.000 años, descubiertos en Kenya por Richard Leakey. Aunque el cráneo de los Leakey es reducido, su forma es
muy semejante a la que presenta el hombre moderno.
Quizá se sucedan muchos años antes de que los prehistoriadores puedan valorar adecuadamente el significado de estos hallazgos. Pero por las pruebas de que ahora disponemos parece claro que el hombre moderno evolucionó mucho antes de lo supuesto, y es muy probable que el misterioso origen del hombre se halle guardado en alguna caverna africana.

martes, 28 de junio de 2011

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