Tropismo









Tropismo
Tropismo (del griego, tropos, ‘vuelta’), movimientos automáticos e invariables, de origen hereditario, que se producen como respuesta a estímulos determinados. Si el movimiento se dirige hacia la fuente del estímulo, se llama tropismo positivo y si se aleja de la fuente del estímulo, tropismo negativo. Un organismo puede presentar un tropismo unas veces positivo y otras negativo ante el mismo estímulo, dependiendo de la intensidad del estímulo y de las condiciones fisiológicas del organismo. La proporción de respuestas aprendidas, en contraposición con las estereotipadas, aumenta con la complejidad de los seres, en la escala evolutiva.
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TROPISMO VEGETAL
Las plántulas crecen hacia la luz
Dado que las plantas verdes son autótrofas, capaces de fabricar sus propios nutrientes a partir de agua, dióxido de carbono, moléculas inorgánicas y luz solar, necesitan crecer en lugares luminosos. Por ello han desarrollado fototropismo o capacidad de crecer en dirección a la luz.

En 1880, Charles Darwin realizó un trabajo pionero sobre este tema, en el cual demostraba que los extremos de las plantas crecen en dirección a la luz. Este fenómeno se conoce como fototropismo. Darwin también observó que ciertas plantas en condiciones de sombra giraban alejándose de la luz directa, a modo de fototropismo negativo. Este giro se debe a la acción de la hormona vegetal llamada auxina, la cual provoca elongación selectiva. En el lado de la planta orientado hacia la luz, la auxina se inactiva, por tanto la planta sólo crece por el lado opuesto inclinándose hacia la luz. Gracias al fototropismo, determinadas plantas evitan la sombra de otras. El fototropismo inducido por la luz del sol se llama heliotropismo.
En el crecimiento de las plantas también se han observado otras respuestas de este tipo. Cuando una semilla germina, la radícula crece hacia abajo, independientemente del sentido en que haya sido plantada. A este crecimiento orientado se le llama geotropismo positivo, que permite a la planta afianzarse en el suelo. Cuando la radícula crece hacia arriba, es decir alejándose de la tierra, el fenómeno se conoce como geotropismo negativo. El geotropismo positivo de las raíces puede modificarse si hay más agua en la superficie del suelo que en la profundidad. En este caso, las raíces tienden a crecer hacia la fuente de agua, en respuesta al hidrotropismo.
Las plantas trepadoras o enredaderas dependen de un soporte, ya sean otras plantas o superficies. La tendencia a trepar responde al contacto con tales soportes y se conoce como tigmotropismo. Las enredaderas trepan y se sujetan, bien enrollando sus tallos alrededor de otras plantas u objetos, como por ejemplo la capuchina y el muérdago, o bien desarrollando órganos filiformes, constituidos por hojas o tallos modificados, llamados zarcillos, como el caso del guisante de olor y la hiedra de Boston, o formando raíces aéreas, como la hiedra común y el filodendro. En 1975, algunos científicos observaron que los tallos de este tipo de plantas se extendían por el suelo hacia objetos verticales a los cuales trepaban, en respuesta a estímulos de sombras en las inmediaciones. Esta respuesta se llamó escototropismo, crecimiento hacia la oscuridad.
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TROPISMO ANIMAL
La respuesta a estímulos químicos se llama quimiotropismo. Las moscas y otros insectos son atraídos por emanaciones olorosas de la descomposición química de la carne y otras materias; en estos medios depositan sus huevos. Por el contrario, estos mismos insectos reaccionan negativamente ante ciertos humos y vapores, los cuales se usan como repelentes. Otro fenómeno relacionado es el citotropismo, que consiste en la atracción o repulsión química entre células individuales o grupos de células. Otros tropismos bastante comunes son el galvanotropismo o electrotropismo, movimientos en respuesta a la corriente eléctrica; el reotropismo, orientación en respuesta a la dirección de una corriente de agua; el aerotropismo o movimiento con respecto al viento, y el termotropismo o movimiento en respuesta a las diferencias de temperatura. El tigmotropismo permite a muchos animales inferiores localizar y distinguir grietas en zonas rugosas o llanas. El neurotropismo es la atracción o repulsión que ejercen ciertas sustancias en la regeneración de fibras nerviosas. Una sustancia es neurotrópica positiva cuando provoca el crecimiento hacia sí de la fibra nerviosa que se está regenerando y, por el contrario, es neurotrópica negativa cuando la fibra nerviosa se aleja.
El término 'tropismo' se aplica sólo para movimientos de respuesta de organismos fijos, tales como las plantas enraizadas y los animales inmovilizados; para los movimientos de orientación de animales con plena movilidad locomotora, es más correcto utilizar el término 'taxia'. Aunque los términos se usan indistintamente, es preferible el de 'taxia' para describir los movimientos natatorios de las zoosporas y de los espermatozoides. La atracción de un esperma por el huevo se llama quimiotaxia: el esperma localiza su objetivo nadando hacia concentraciones crecientes de sustancias químicas secretadas por el huevo.
Véase también Relojes biológicosFeromona.

domingo, 31 de julio de 2011

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