Histamina









Histamina
Histamina en los mastocitos
Histamina en los mastocitos
La histamina es un compuesto químico presente en casi todas las células animales. La producen los leucocitos llamados basófilos o mastocitos y se libera en el curso de las reacciones alérgicas. En esta microfotografía electrónica con colores falsos de un mastocito, la histamina está representada por los gránulos rojos del citoplasma amarillo.

Histamina, también fosfato de histamina, amina derivada del aminoácido histidina (beta-imidazol-etilamina, ergamina o ergotidima) que aparece como constituyente normal de casi todas las células del cuerpo de los animales.
La histamina también se obtiene de forma artificial para fines médicos. En el cuerpo, se sintetiza en un determinado tipo de leucocito (véase Sangre: Composición de la sangre) denominado basófilo y en las denominadas células cebadas o mastocitos. En respuesta a ciertos estímulos, tales como un daño epitelial producido por venenos o toxinas, estas células liberan histamina, que inmediatamente produce la dilatación de los vasos sanguíneos, es decir, una reacción inflamatoria. Esta dilatación va acompañada por una disminución de la presión sanguínea y un aumento de la permeabilidad de las paredes de los vasos, de manera que salen hacia los tejidos circundantes anticuerpos, macrófagos o los componentes del sistema de complemento. Esta reacción puede tener como resultado una desaparición casi total de los líquidos vasculares, causando una patología denominada envenenamiento por histamina o shock histamínico. Las reacciones alérgicas en las que se libera histamina producen la hinchazón de los tejidos corporales, y tienen similitudes con el envenenamiento por histamina; las dos pueden estar relacionadas y se tratan de forma similar. La liberación de histamina es responsable, en parte, de la dificultad para respirar que se experimenta durante los ataques de asma.
En 1930, el farmacólogo italiano Daniel Bovet, que trabajaba en el Instituto Pasteur de París, descubrió que ciertas sustancias químicas contrarrestaban los efectos de la histamina en cobayas. Los primeros antihistamínicos eran demasiado tóxicos para ser administrados a seres humanos, pero hacia 1942 habían sido modificados para poder ser utilizados en el tratamiento de las alergias. En la actualidad se dispone de más de 25 drogas antihistamínicas.
La histamina también provoca la contracción de músculos involuntarios, en especial los del tracto genital y del canal gastrointestinal, con la producción de una secreción acompañante por parte de glándulas asociadas. Puesto que la histamina estimula el flujo de jugos gástricos, se utiliza con fines diagnósticos en pacientes con alteraciones gástricas. Una droga eficaz para tratar las úlceras gástricas actúa como antagonista de la acción de la histamina. La capacidad del cuerpo para localizar infecciones puede deberse a la secreción de histamina y al consiguiente aumento local del aporte de sangre y de la permeabilidad de los vasos sanguíneos.

sábado, 1 de octubre de 2011

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