Gran Lago Salado









El asombroso 
Gran Lago Salado

Gran Lago Salado, Utah
La falta de salidas o drenaje en el Gran Lago Salado, Utah (EEUU), hace que el lago sólo pierda agua natural a través de la evaporación, lo que deja grandes concentraciones de sales disueltas en el agua. El cloruro de sodio, uno de los principales constituyentes de las sales disueltas, se utiliza con fines comerciales. Se estima que el lago contiene más de cinco millones de toneladas de cloruro de sodio en solución.

Gran Lago Salado, gran lago de agua salada en el norte de Utah. Presenta una forma irregular; tiene una longitud de unos 121 km de norte a sur y su anchura oscila entre los 48 y los 80 kilómetros. La profundidad media es de unos 6 m, pero varía de una estación a otra, siendo más profundo durante la primavera cuando recibe las aguas por el deshielo de las cercanas montañas Wasatch, al este del lago. El lago ha sufrido una gran disminución en su tamaño desde el comienzo de la década de 1860, hasta alcanzar una superficie media de 5.180 km2.. La altitud media a la que se encuentra la superficie del lago es de 1.280 metros.
El Gran Lago Salado ocupa una parte de lo que fue en el pleistoceno el lecho del gran lago Bonneville. En la actualidad el lago no tiene ninguna salida, por lo que sólo pierde agua por evaporación y, además, las sales que sus afluentes aumentan la salinidad del mismo. El lago recibe agua del lago Utah, situado al sur, por medio del río Jordan y del río Weber al este, y el río Bear al noreste.
La salinidad del Gran Lago Salado, que es normalmente de unos 23 gramos por litro, disminuye cuando la superficie del lago aumenta. El componente principal de las sales disueltas es el cloruro de sodio, que se explota en cantidades industriales. Se estima que puede llegar a contener más de cinco millones de toneladas métricas de cloruro sódico. Por este motivo, pocas son las especies marinas que habitan en el lago, destacando entre ellas una variedad de gamba o camarón.
El lago fue cartografiado por primera vez durante la década de 1770 por dos sacerdotes españoles, Silvestre Vélez de Escalante y Francisco Atanasio Domínguez. Más tarde, algunos comerciantes de pieles lo visitaron entre 1824 y 1825. Se cree que el trampero estadounidense James Bridger fue el primero que consiguió llegar hasta el lago. El militar Benjamin de Bonneville lo exploró en la década de 1830 y, más tarde, entre 1843 y 1845, lo haría John Charles Frémont. En 1849 un grupo de ingenieros del Ejército estadounidense hizo el primer estudio topográfico de la zona.

viernes, 9 de diciembre de 2011

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