Los viajes de Gulliver


Jonathan Swift aplicó su exuberante ingenio, y a menudo amarga sátira a terrenos como la política, la literatura y la sociedad. En Los viajes de Gulliver, su obra maestra, satiriza a la humanidad y a sus instituciones, y algunos de sus capítulos se han convertido en clásicos de la literatura infantil.


Jonathan Swift (1667-1745) escritor político y satírico anglo-irlandés, considerado uno de los maestros de la prosa en inglés y de los más apasionados denostadores, a través del humor, de la locura y la arrogancia humanas. Sus numerosos escritos políticos, textos en prosa, cartas y poemas tienen como característica común el uso de un lenguaje punzante y certero.
Nacido en Dublín el 30 de noviembre de 1667, estudió en el Trinity College de dicha ciudad. Obtuvo un empleo en Inglaterra como secretario del diplomático y escritor William Temple, pariente lejano de su madre. Las relaciones con su jefe no fueron especialmente cordiales y, en 1694, el joven Jonathan regresó a Irlanda, donde se ordenó sacerdote. Tras la reconciliación con Temple, volvió a su servicio en 1696. Supervisó la educación de Esther Johnson, hija de la recién enviudada hermana de Temple, y permaneció con el caballero hasta su muerte, en 1699. Durante ese tiempo, Swift, aunque tuvo frecuentes discusiones con su jefe, dispuso de gran cantidad de tiempo para la lectura y la escritura.
PRIMEROS ESCRITOS
Entre sus primeros trabajos en prosa se encuentra La batalla entre los libros antiguos y modernos (1697), una mofa de las discusiones literarias del momento, que trataban de valorar si eran mejores las obras de la antigüedad o las modernas. En esta obra suya, el autor irlandés se puso de parte de los maestros antiguos y, con gran mordacidad, atacó la pedantería y el espíritu escolástico de los escritores de su tiempo. Su Historia de una bañera (1704) es el más divertido y original de sus escritos satíricos. En él, Swift ridiculizó con soberbia ironía varias formas de pedantería y pretenciosidad, especialmente en los terrenos de la religión y la literatura. Este libro despertó serias dudas sobre la ortodoxia religiosa de su autor, y se cree que, a causa del enfado que produjo en la reina Ana Estuardo, perdió sus prerrogativas dentro de la iglesia de Inglaterra.
Aunque en teoría era un whig, Swift mantenía importantes diferencias de criterio con sus compañeros de partido. En 1710, subió al poder en Inglaterra el Partido Tory, y el inconformista autor irlandés se pasó rápidamente a sus filas. Comenzó a dirigir entonces sus ataques contra los whigs, a través de una serie de brillantes textos cortos, asumió la dirección del Examiner, el órgano informativo de los tories, y publicó una gran cantidad de panfletos, en los que defendía abiertamente la política social del gobierno tory. De entre esos textos, el más elocuente e influyente fue El comportamiento de los aliados (noviembre de 1711), en el cual afirmaba que los whigs habían prolongado la Guerra de Sucesión española mirando sólo a sus propios intereses. Este panfleto fue la causa de la dimisión de John Churchill, duque de Marlborough, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas.
STELLA Y VANESSA
Swift comenzó sus Cartas a Stella en 1710. Stella era el nombre que él utilizaba para dirigirse a Esther Johnson, quien por entonces vivía en Dublín. Esta serie de cartas íntimas, en las que aparecen numerosos vocablos propios del lenguaje infantil, revelan un curioso aspecto de la enigmática personalidad del satírico irlandés. Los especialistas no tienen muy claro cuál era el tipo de relación que existía entre tutor y alumna. Es posible incluso que se hubieran casado en secreto. La otra mujer de la que se tiene noticia en la vida de Swift fue Esther Vanhomrigh, también alumna suya, hija de un comerciante de Dublín de origen holandés, y a la que él llamaba Vanessa. Esther Vanhomrigh se enamoró perdidamente de su tutor, pero él no correspondió nunca a ese amor.
En 1717, fue nombrado deán de la catedral de San Patricio de Dublín. Al año siguiente, el Partido Tory perdió el poder, y su influencia política desapareció por completo. Entre 1724 y 1725 publicó anónimamente Cartas de Drapier, una serie de apasionados y efectivos panfletos en los que intentaba defender la validez de la moneda irlandesa, y que ocasionaron el fin del permiso otorgado por la corona a un comerciante inglés para acuñar monedas en Irlanda. Por esta y otras obras en las que apoyaba las reivindicaciones de su pueblo, se convirtió en un héroe entre los nacionalistas irlandeses. Una modesta proposición (1729), uno de estos textos reivindicativos, incluye una propuesta especialmente irónica, la de que los niños irlandeses pobres podían ser vendidos como carne para mejorar la dieta de los ricos, pues con ello se beneficiarían todos los sectores sociales.
LOS VIAJES DE GULLIVER
Ilustración de Los viajes de Gulliver
Ilustración para Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift. Expulsado del país de Liliput, Gulliver vuelve a Inglaterra para inmediatamente embarcarse de nuevo. Su barco se ve envuelto en una tempestad y Gulliver es arrojado esta vez a Brobdingnag, el país de los gigantes.

La obra maestra de Swift, Viajes a varios lugares remotos del planeta, titulada popularmente Los viajes de Gulliver, fue publicada como anónimo en 1726 y obtuvo un éxito inmediato. A pesar de que fue concebida originalmente como una sátira, un ataque ácido y alegórico contra la vanidad y la hipocresía de las cortes, los hombres de estado y los partidos políticos de su tiempo, el autor fue añadiendo, durante los seis años que tardó en escribirla, desgarradas reflexiones acerca de la naturaleza humana. Los viajes de Gulliver es, por tanto, una obra salvajemente amarga y, en ocasiones, desenfadada, una desabrida burla a la sociedad inglesa de su tiempo y por extensión al género humano. Al mismo tiempo, siendo una narración imaginativa, ingeniosa y sencilla de leer, el primer libro de los Viajes ha permanecido como un clásico de la literatura infantil. El cuarto libro, Gulliver en el país de los huim, suele eliminarse de muchas ediciones juveniles por su excesiva mordacidad, ya que en el fondo lo que está planteando Swift es que la compañía de los animales —de los caballos, concretamente— es preferible y más estimulante que la de muchos humanos.
Sus últimos años, tras las muertes de Stella y Vanessa, se caracterizaron por una creciente soledad y asomos de demencia. Sufrió frecuentes ataques de vértigo y, tras un largo periodo de decadencia mental, murió, el 19 de octubre de 1745. Fue enterrado en la catedral de la que había sido deán, junto al sepulcro de Stella. Su epitafio, escrito por él mismo en latín, reza: 'Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad'.

martes, 21 de septiembre de 2010

Planeta


El Sistema Solar

Planeta, cualquiera de los ocho cuerpos celestes más importantes que están en órbita alrededor del Sol y brillan por el reflejo de su luz. Los planetas del Sistema Solar, ordenados según su distancia al Sol, son: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Los cuatro primeros, los más próximos al Sol, son los planetas interiores; los otros cuatro son los planetas exteriores.
DEFINICIÓN OFICIAL DE LA UNIÓN ASTRONÓMICA INTERNACIONAL
En agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (IAU, siglas en inglés) definió “planeta” como un cuerpo celeste (a) que orbita alrededor del Sol, (b) que tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de cuerpo rígido y alcance una forma de equilibrio hidrostático (casi redonda), y (c) que ha “limpiado” las inmediaciones de su órbita. Por no cumplir esta última condición, Plutón dejó de ser considerado el noveno planeta del Sistema Solar.
LOS PLANETAS ENANOS
En la misma resolución del 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional incluyó también la definición de otra nueva categoría de cuerpos dentro del Sistema Solar: los planetas enanos. Los objetos celestes que pertenecen a esta clase no son satélites y cumplen las dos primeras condiciones de la definición de planeta, pero no la tercera; es decir, un planeta enano es un cuerpo celeste (a) que orbita alrededor del Sol, (b) que tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de cuerpo rígido y alcance una forma de equilibrio hidrostático (casi redonda), y (c) que no ha “despejado” las inmediaciones de su órbita. Es el caso de Plutón, Ceres y Eris, un cuerpo celeste descubierto en 2005 al que se nombró provisionalmente como 2003 UB313.
A los objetos del Sistema Solar que no son planetas, ni planetas enanos, ni satélites, se les denominó “cuerpos pequeños del Sistema Solar”; son la mayor parte de los asteroides y los objetos transneptunianos, los cometas y los meteoroides.
LOS PLANETAS EXTRASOLARES
Aunque la definición de planeta dada por la Unión Astronómica Internacional en 2006 quedó restringida al Sistema Solar, a los cuerpos celestes que orbitan alrededor de otras estrellas que no son el Sol se les conoce como planetas extrasolares o exoplanetas.

Tortuga gigante


Tortuga gigante
La tortuga gigante que puebla las islas ecuatorianas Galápagos vive principalmente cerca de la costa, sobre los suelos cálidos y secos de lava bañados por el océano Pacífico. Constituye una especie en peligro de extinción ya que, de las 250.000 tortugas gigantes que habitaban estas islas, sólo quedan unas 15.000 en la actualidad.

Tortuga gigante, nombre común de dos enormes especies de tortuga en peligro de extinción que viven en el atolón de Aldabra, en el océano Índico, y en las islas Galápagos, frente a las costas de Ecuador, en el Pacífico. Tanto la primera como la segunda, a la que dio fama Charles Darwin, alcanzan una longitud superior a 1 m y llegan a sobrepasar los 250 kg. Los reptiles de este tamaño son probablemente muy viejos, pues crecen muy despacio. Se sabe de tortugas que han vivido 150 años. La tortuga es ahora una especie amenazada y catalogada como rara a consecuencia de la caza a que la ha sometido el hombre, la destrucción de sus hábitats y la introducción de animales que se alimentan de individuos jóvenes y compiten por el alimento con los adultos. Durante el siglo XIX en especial, los marineros cazaron muchas tortugas gigantes que utilizaban como fuente de carne fresca, que consumían tanto en las islas como en el curso de sus largos viajes. Se sabe de tortugas que han sobrevivido hasta 14 meses sin comida ni agua.
En las Galápagos, las tortugas gigantes han desarrollado a lo largo de la evolución caparazones distintos en cada isla, como consecuencia de las diferencias de hábitat y de alimentación. En las islas con pocos recursos alimentarios, las tortugas son menores. El caparazón está elevado por encima del cuello y de las largas patas que les permiten alcanzar plantas un poco más altas. Se sabe que dos formas de las islas se han extinguido, y una tercera ha quedado reducida a un ejemplar bautizado como ‘el solitario Jorge’, la única tortuga viviente de la isla Pinta, que reside en la estación de investigación Charles Darwin. La única esperanza de supervivencia de las tortugas gigantes está en el mantenimiento de la protección internacional y el éxito del programa de cría en cautividad iniciado hace más de veinte años en la estación Darwin. Las hembras de tortuga ponen hasta 17 huevos en un hoyo de 30 cm y las crías salen excavando. Ya se han devuelto al estado silvestre muchas tortugas nacidas en cautividad.
Clasificación científica: la tortuga gigante pertenece al género Geochelone, de la familia de los Testudínidos. La tortuga de Aldabra es la especie Geochelone gingantea y la de las islas Galápagos se clasifica como Geochelone elephantopus (a veces Geochelone nigra).

Gigantes


Polifemo
En la mitología griega, Polifemo era un cíclope, gigante de un solo ojo. Enfurecido al encontrar a su amada, Galatea, en brazos del bello Acis, Polifemo le lanza una piedra que acaba con su vida. En esta pintura del italiano Annibale Carraci, comenzada en 1597, se muestra a los dos amantes huyendo de los cíclopes. El cuadro se conserva en el Palacio Farnese de Roma.
El gigante es uno de los personajes más conocidos de la literatura popular. Descubra los orígenes y el desarrollo posterior de esta figura del folclore universal.
Gigante
Según la tradición popular, los gigantes son hombres y mujeres muy grandes, la mayoría de las veces amenazadores, aunque también los hay bondadosos y dispuestos a ayudar a los humanos y divertirse con ellos.
En la mitología griega, eran hijos de Gaya y Urano, y ayudaron a poner en orden el universo. Los gigantes existen en todas las culturas y suelen ser los primeros seres que habitaron el mundo, así se ve desde la mitología azteca hasta la escandinava. Sobre su naturaleza, no se determina si son inmortales o mortales, ni si tienen poderes mágicos. Se sabe que eran enormes, ásperos en el trato y de mal carácter y que, al ser derrotados por divinidades que pretendían controlar sus fuerzas, se dispersaron por el mundo. Dado su tamaño, vivían en grandes espacios naturales y causaban grandes desmanes en la naturaleza, pues para calmar su sed podían secar un río, y devorar rebaños para aplacar su hambre. Una de las proezas de los héroes en las novelas de caballerías era derrotar a los gigantes; la dificultad de esta hazaña residía en que para matarlos había que cortarles la cabeza.
La lucha de los gigantes contra los dioses del Olimpo fue elaborada literariamente por el escritor Claudio Claudiano en su poema La gigantomaquia, del que se conservan 128 hexámetros. También fue motivo frecuente en el mundo griego en el campo de las artes plásticas y decorativas: vasos, frontones, basamentos de altares. Al siglo XVI pertenecen las pinturas que representan la gigantomaquia en la sala de los gigantes del palacio del Tè, en Mantua, proyectado por Giulio Romano.
Otras figuras mitológicas relacionadas con el gigante son el ogro de los cuentos infantiles (véase Literatura infantil), el cíclope y el ojáncano de los cuentos populares españoles.
Fuente: Encarta

Ataque kamikaze japonés



Los kamikazes (‘viento divino’ en japonés) eran escuadrones suicidas formados por las fuerzas aéreas japonesas en los últimos meses de la II Guerra Mundial. Estos pilotos volaban en aviones, cargados de explosivos, y se lanzaban contra las naves de Estados Unidos en un esfuerzo por detener su avance. Llegaron a hundir 40 naves en total.

Kamikaze (japonés, ‘viento divino’), escuadrones suicidas organizados por las Fuerzas Aéreas japonesas durante los últimos meses de la II Guerra Mundial. En un principio el término fue aplicado por los japoneses en agradecimiento a un tifón que destruyó una flota invasora mongol en 1281. El nombre resurgió en 1944 para designar a los pilotos que dirigían sus aviones, cargados con explosivos, directamente contra los buques de guerra de Estados Unidos. Los pilotos kamikazes, sacrificando sus vidas en un desesperado intento por detener el avance estadounidense, hundieron unos cuarenta barcos. Al principio utilizaron cazas y bombarderos modificados; más tarde, introdujeron aviones construidos exclusivamente para esa finalidad. En total se llevaron a cabo más de dos mil vuelos kamikazes. Se desarrollaron tácticas navales similares utilizando lanchas motoras y pequeños submarinos cargados con explosivos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Lo gigantesco y lo microscópico. Gigantes y diminutos del reino vegetal


Las semillas más voluminosas del mundo, semejantes a coco gigantescos, durante siglos se creyó  que provenían del mar. Llegaban a las playas del Océano Índico impulsadas por los vientos y las olas y quienes las encontraban  las llamaban cocos marinos.
Pero al descubrirse las islas Seychelles, a mediados del siglo XVIII, se comprobó que las semillas, de 20  kilogramos  y tres veces mayores que los cocos, procedían de las grandes palmeras de aquel archipiélago.
Durante muchos años reyes y potentados orientales  buscaron ávidamente estas semillas, en la creencia de que servían como antídoto contra el veneno.
Los árboles más voluminosos del mundo son las sequoia gigantea de California. Al parecer llegan a vivir hasta 6,000 años.

Existen  bosques de árboles  gigantes en la vertiente  de Sierra nevada  (California) en altitudes comprendidas entre 1,800 y 2,400 metros. Son también los organismos vivientes mayores del mundo. El denominado general Sherman  del parque nacional de Secuoyas  (California), mide 83 metros de altura, 31 metros de perímetro  en la base , y pesa 2,145 toneladas.
En estrecho parentesco  con las anteriores  se hallan las secuoyas rojas, Sequoia Sempervirens, que son los árboles más altos del mundo. Estos gigantes crecen a lo largo  de la costa  de California y el más elevado es  el llamado Howard Libbey , en el bosque de Redwood Creek (Condado de Humboldt)  con 112 metros de altura.
Se ignora cual haya sido el mayor árbol del mundo.
Un fresno de 150 metros
En 1872 unos leñadores de  Victoria  Australia  derribaron un fresno de montaña  cuya altura  se estimó en 150 metros. Pero no existen datos oficiales sobre el hecho.
Hay quienes aseguran que el título del mayor árbol del mundo debe recaer  sobre un abeto derribado en Columbia Británica  en el año de 1940 y del que se dice midió 127 metros de altura.
Fuera de las secuoyas el árbol más alto del mundo, hoy existente, es un abetos de Quinault Lake Park Trail, Washington  y mide 94 metros de altura.
El árbol más corpulento del mundo se encuentra en el estado mexicano de Oaxaca, es un ahuehuete (Taxodium mucronatum ) del pueblo de Santa María  del Tule, con 34,4 metros de circunferencia , medida a metro y medio del suelo.
En 1770 se descubrió  en Sicilia, junto al Etna, un árbol que fue bautizado  como el “Castaño de los cien caballos”, y que medía 62 metros de circunferencia.
Todos estos árboles colosales  han nacido  de semillas que pesan  aproximadamente  cinco milésimas de gramos.
Las plantas más pequeñas son en realidad  algas y bacterias microscópicas  que hallan prácticamente en todas partes.
Las bacterias son más numerosas  y se encuentran en el cuerpo humano, alimentándose de las células  y devorándose entre sí son tan diminutas que 25 millones de ellas cabrían en la cabeza de un alfiler.
Virus, los más pequeños
Existen virus todavía más pequeños que se alimentan de bacterias. Pero aun se duda, desde el punto de vista  científico, si los viru deben clasificarse entre  los seres vivientes.
Un virus no subsiste hasta que penetra en el interior de la célula de otro organismo vivo. Es tan pequeño que no posee la complejidad  necesaria  para llevar a cabo sus procesos vitales y ha de utilizar las sustancias que se encuentran en las células huésped.
Son tan microscópicos que muchos centenares pueden vivir  en las diminutas algas  marinas que constituyen el plancton. Estas algas a su vez son tan minúsculas  que 500 de ellas, una al lado de otra, ocuparían  un milímetro de espacio.
Pero a pesar de su insignificancia, algunas de las algas que forman el plancton, como la Coccolithophoridae, posee una exótica belleza, con una hermosa armadura de escamas de Creta. Son los vegetales más diminutos del mundo. En el otro extremo de la escala  de los árboles de California y Oaxaca.

Belleza en miniatura. Una de las plantas más pequeñas del mundo, el Cyclococcolythus  leptoporus, está protegida por una bella armadura de escamas. Cabrían 500 de ellas en la cabeza de un alfiler.

Belleza en miniatura. Una de las plantas más pequeñas del mundo, el Cyclococcolythus  leptoporus, está protegida por una bella armadura de escamas. Cabrían 500 de ellas en la cabeza de un alfiler.

Hacía el cielo. El árbol “Howard Libbey”, en California  es de los conocidos  el más alto del mundo. Mide 112 metros, unos 30 metros más alto que sus vecinos.

Entradas populares