La asombrosa Cobra


Cobra real
Como las demás cobras, cuando se siente molestada, adopta una actitud amenazadora, levantando la parte superior del cuerpo y expandiendo una caperuza próxima a la cabeza. Para dilatar la caperuza expande las costillas móviles del cuello, esto hace que la piel holgada que las rodea se estire. Es la serpiente venenosa más larga del mundo, puede alcanzar hasta 3,7 m, aunque se han visto ejemplares de 5,5 m de longitud.


Cobra, nombre común de ciertas especies de una familia de serpientes venenosas, conocidas por su aspecto intimidante y su picadura mortal. Es fácil reconocerlas por una especie de caperuza que despliegan cuando están irritadas o se sienten amenazadas, que se forma por extensión de las costillas de la parte trasera de su cabeza. Estos reptiles viven en Filipinas, el sur de Asia y África.
La cobra real o cobra de Birmania es la serpiente venenosa más larga del mundo. El promedio de su longitud es de 3,7 m pero algunas alcanzan los 5,5 metros. Es una serpiente delgada, de color oliva o pardo, con ojos de color bronce. Vive en Filipinas, Malaysia, sur de China, Myanmar, India, Tailandia y la península Malaya. Su actividad es diurna y se alimenta principalmente de otras serpientes. Su veneno es muy tóxico. La otra cobra asiática es conocida como cobra de anteojos (debido a un dibujo similar a unos anteojos que exhibe en su piel). Rara vez alcanza una longitud superior a los 1,8 metros. El ensanchamiento de la zona de la cabeza de la cobra asiática es, proporcionalmente, mucho mayor que el de la cobra real y suele ser de color amarillo o castaño, con un dibujo en forma de anteojos en blanco y negro situado en la parte dorsal y dos motas blancas en la superficie inferior. Desarrolla su actividad durante el crepúsculo y por la noche, y se alimenta de reptiles, aves y roedores. Esta serpiente es causa de muchas muertes al año en la India, donde se le trata con respeto religioso y rara vez se le da muerte. Vive desde la costa este del mar Caspio hasta China y Malaysia.
La mayoría de las cobras son nativas de África. Entre ellas está la cobra escupidora, que vive desde el sur de Egipto hasta el norte de Sudáfrica; puede rociar con su veneno los ojos de sus víctimas desde una distancia de unos 2,4 m, produciendo ceguera pasajera y grandes dolores. Las variedades de la cobra escupidora tienen un color que oscila desde el negro mate hasta el rosa, y las de color más claro exhiben una banda negra en torno al cuello. La cobra de collar sudafricana, un tipo diferente de cobra escupidora confinada a Sudáfrica, es la más pequeña de las cobras, con sólo cerca de 1,2 metros de longitud. Es de color castaño oscuro o negro con escamas acanaladas y anillos de color claro en el cuello. La cobra común vive en la costa norte de África.
El veneno de las cobras, una neurotoxina, tiene un efecto devastador sobre el sistema nervioso. Con todo, gracias a la mayor disponibilidad de un antídoto eficaz, la elevada tasa de mortalidad debida a su potente veneno ha disminuido en algunas zonas de Asia. El veneno de las cobras se viene usando en la investigación médica debido a que contiene una enzima, la lecitinasa, que disuelve las paredes de las células, así como las membranas que rodean a los virus.
Clasificación científica: las cobras pertenecen a la familia Elápidos. El nombre científico de la cobra real es Ophiophagus hannah, el de la cobra de anteojos es Naja naja, el de la cobra escupidora Naja nigricollis, el de la cobra de collar sudafricana Hemachatus hemachatus y el de la cobra común Naja haje.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

La asombrosa Boa


Boa arborícola esmeralda
Este espécimen muestra uno de los distintos colores que son típicos en las especies jóvenes. Otros son el verde y el amarillo. Aunque los animales más jóvenes pueden tener coloración variada, los adultos son verde esmeralda. Son arbóreos estrictos y se alimentan de aves.






Boa esmeralda
La imagen muestra un especimen adulto, ya que las especies jóvenes suelen presentar otros colores, también llamativos, como el rojo o el amarillo. Al igual que todos los miembros de la familia, las boas son constrictoras. Además, la boa esmeralda es también arborícola.


Boa, nombre común de ciertas serpientes que pertenecen a la familia de la pitón y la anaconda. Al igual que todos los miembros de la familia, las boas son constrictoras, es decir, matan a sus presas apretándolas con sus anillos hasta que mueren y después se las tragan enteras. Pueden abrir mucho las mandíbulas para tragarse animales más grandes que sus cabezas pero, aunque una boa podría matar fácilmente a una persona de tamaño medio, tendría dificultades para ingerir su cuerpo y, en general, no se les considera una amenaza para el ser humano. Dependiendo del tamaño de su presa, la boa puede tardar varios días en digerir su alimento. Todas las serpientes de mayor tamaño del mundo pertenecen a esta familia, pero no todas las boas son grandes. Algunas miden tan sólo 61 cm de longitud cuando son adultas. Las boas tienen colores y dibujos muy variados.
La familia de la boa, la pitón y la anaconda contiene unos 20 géneros y 70 especies, caracterizadas por la ausencia de cintura pélvica, en algunas formas primitivas aún persisten vestigios, y carecen de extremidades. Las boas y las pitones difieren en varios aspectos, fundamentalmente en su esqueleto. Las boas paren a crías vivas, mientras que las pitones ponen huevos; la distribución de las pitones se limita a Eurasia, mientras que las boas existen en todo el mundo.
Es muy probable que la boa más conocida sea la boa constrictor, propia de las junglas de América Central y Sudamérica. Las boas constrictor son de color gris rojizo, con un dibujo en escalera de bandas anchas y oscuras. El promedio de la longitud de los adultos es de tres metros, pero algunas alcanzan los cuatro metros. Las historias acerca de boas de mayor tamaño probablemente hayan hecho que éstas se confundan con las anacondas (boas acuáticas) o las pitones de Asia.
Las boas arborícolas, como la boa esmeralda o cobras papagayo, como se conocen en la Amazonia, de brillantes colores, viven en los árboles y tienen colas fuertes y prensiles. Con sus cabezas triangulares, pupilas oculares elípticas y sus largos colmillos delanteros curvos, recuerdan a las víboras venenosas.
Algunas boas de menor tamaño, como la boa de goma, viven en el suroeste de Estados Unidos. Está presente en estados tan al norte como Washington o Montana, es un animal excavador, cuya piel castaño brillante recuerda al caucho. Debido a que su cabeza y su cola son romas, en ocasiones se le llama serpiente de dos cabezas.
Clasificación científica: las boas pertenecen a la familia Boidos. El nombre científico de la boa constrictor es Boa constrictor, el de la boa esmeralda Corallus canina y el de la boa de goma, Charina bottae.


martes, 14 de diciembre de 2010

Las asombrosa serpientes


Serpiente, nombre común de cualquier reptil que pertenezca al suborden Serpientes u Ofidios. Tienen el cuerpo muy alargado y habitualmente cilíndrico, si bien las serpientes marinas y muchas serpientes arborícolas presentan el cuerpo aplanado lateralmente. Las serpientes son totalmente ápodas, carecen de extremidades externas, aunque algunas conservan vestigios de las patas traseras, visibles en la base de la cola de las grandes boas y pitones. Están cubiertas de escamas, compuestas de un material epidérmico córneo, dispuestas en hileras regulares y, por lo general, solapadas como las tejas de un tejado. Las escamas de los costados y el dorso son más pequeñas que las de la parte superior de la cabeza y las de la superficie ventral (inferior). Las escamas de la superficie dorsal (superior) pueden ser lisas o presentar un resalte alargado o quilla; otras modificaciones de las escamas permiten la aparición de pequeños bultos y diminutos agujeros. Cambian la piel y la cubierta exterior de las escamas córneas de forma periódica, por lo general en una sola pieza, incluyendo la cubierta dura y transparente que les protege los ojos, puesto que las serpientes carecen de párpados móviles y los ojos permanecen constantemente abiertos. La frecuencia de la muda varía de una especie a otra, e incluso en una misma especie, en función de la edad y el tamaño del individuo. Las serpientes jóvenes, de crecimiento rápido, cambian la piel con más frecuencia que las adultas, de crecimiento lento. En algunas especies la muda se produce aproximadamente cada 20 días; en otras sólo una vez al año.
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LOCOMOCIÓN
Locomoción de las serpientes
De los cuatro mecanismos por los que se mueven las serpientes, el serpentino es el más común y veloz. La serpiente contrae sus músculos para generar una serie de ondulaciones que le permiten avanzar. También pueden usar este movimiento para nadar. En el movimiento rectilíneo o de oruga, las grandes serpientes usan sus escamas abdominales para aferrarse al suelo. Se trata de un movimiento muy útil para moverse en madrigueras estrechas. Este movimiento y el de acordeón, en el que la serpiente contrae y alarga sus poderosos músculos a modo de muelle, son útiles para trepar. El tipo de movimiento menos común es el de algunas serpientes del desierto, llamado golpe de costado; en él la serpiente levanta del suelo su cuerpo formando una espiral mientras se mueve lateralmente.

Una característica sorprendente de las serpientes es su capacidad para desplazarse rápidamente sin tener patas. Utilizan cuatro tipos diferentes de locomoción; la más habitual es el movimiento ondulante, llamado método serpentino, en el que la serpiente empuja contra el suelo la parte trasera de cada curva u ondulación y se desplaza suavemente hacia delante con movimientos fluidos. Otro método es el llamado rectilíneo o de oruga y sólo lo utilizan las serpientes más pesadas. La piel de la superficie ventral de estas serpientes se mueve hacia atrás y hacia delante por la acción de poderosos músculos y las anchas escamas del vientre se clavan en la tierra permitiendo al animal desplazarse. Este método ha dado lugar a la idea errónea de que las serpientes “caminan sobre las costillas”; de hecho, éstas no se mueven en ninguno de los cuatro tipos de movimiento. Varias especies del desierto utilizan un tipo de locomoción especial, llamado golpe de costado, para desplazarse sobre la arena suelta; es el caso del crótalo. En este método, la serpiente hace rodar lateralmente el cuerpo a lo largo del suelo con un movimiento en forma de bucle. El cuarto método es llamado de acordeón porque el cuerpo se estira y se recoge alternativamente mientras la serpiente se mueve desde un punto de anclaje hasta el siguiente, y se utiliza para cruzar superficies lisas y para trepar. El más común de los cuatro, y el que permite a todas las serpientes alcanzar su velocidad máxima, es el método serpentino. No todas las serpientes pueden usar todos los demás métodos. La velocidad más alta registrada es de unos 13 km/h, pero pocas consiguen alcanzarla. Para trepar pueden utilizar cualquiera de los métodos descritos excepto el golpe de costado, y para nadar sólo utilizan el método ondulante o serpentino. Se dice que algunas especies de la familia Colúbridos del este de Asia y Nueva Guinea pueden volar. No es exactamente cierto, pero sí pueden dejarse caer o lanzarse desde árboles bastante altos e incluso planear ligeramente y llegar indemnes al suelo.
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ESTRUCTURA Y FUNCIÓN
El cuerpo largo y delgado de las serpientes contiene numerosas vértebras —nunca menos de 100 y a veces más de 300—, cada una de ellas con un par de costillas, las dos primeras conectadas a la cabeza. El esqueleto es de estructura ligera y presenta características específicas que permiten una gran libertad de movimientos. Las piezas del cráneo gozan de gran movilidad y pueden dislocarse en varias direcciones, lo que permite a la serpiente tragar presas grandes en relación con el tamaño de la cabeza y el cuerpo. Esta movilidad puede apreciarse muy en especial en los dos huesos de la mandíbula inferior, que están sujetos al cráneo por un hueso corto y móvil, y unidos en la parte delantera por medio de un ligamento elástico. Ambas mandíbulas disponen de numerosos dientes afilados, similares a agujas, todos ellos curvados hacia atrás, en dirección al fondo de la boca. Están dispuestos en seis hileras paralelas al eje longitudinal de la cabeza —es decir, dos hileras a cada lado de la mandíbula superior y una a cada lado de la inferior. Excepto en las especies venenosas, los dientes son macizos y se reemplazan cada cierto tiempo. Cuando la serpiente captura una presa, los dientes curvados le permiten sujetarla con firmeza. La presa muere rápidamente y es engullida por movimientos alternos de las hileras de dientes, que hacen que entre en la boca. Cuando pasa a través de ella, la presa queda cubierta de saliva; contrariamente a la creencia popular en algunos lugares, las serpientes no cubren de saliva a sus presas antes de metérselas en la boca. La mayor parte de éstas son engullidas rápida y fácilmente, pero una presa realmente grande puede requerir varias horas. Las grandes pitones pueden consumir animales que pesen hasta unos 70 kg, pero se trata de un proceso laborioso.
Esqueleto de una serpiente
Una serpiente puede tener hasta 400 vértebras, lo que le da gran flexibilidad de movimientos. Las vértebras permiten también la fijación de sus poderosos músculos, responsables de la locomoción, la captura de presas y su ingestión.

Las especies venenosas tienen dos dientes huecos, denominados colmillos, en cierto modo similares a una jeringuilla hipodérmica, que se sitúan en la parte delantera de la mandíbula superior. Al igual que los demás dientes, son reemplazados periódicamente y el colmillo nuevo crece antes de que el viejo se caiga. Así pues, durante un breve espacio de tiempo, la serpiente puede tener dos colmillos a cada lado de la mandíbula. En los solenoglifos, un nutrido grupo de serpientes que engloba a las serpientes de cascabel y a las víboras, el hueso que sustenta el colmillo está sujeto al cráneo de tal modo que puede plegarse hacia atrás, hacia el interior de la boca, cuando no lo están usando. Las cobras y las serpientes coral representan a otro gran grupo de serpientes, el de los proteroglifos, en el que los colmillos no son móviles, sino que están constantemente erectos. Se conectan por medio del conducto del veneno a las dos glándulas venenosas, que son glándulas salivares modificadas, situadas a ambos lados de la cabeza detrás de cada ojo. La serpiente tiene que morder para inyectar el veneno; ninguna tiene aguijón en la cola. Pueden morder en cualquier momento y desde cualquier posición, incluso debajo del agua. Normalmente atacan desde una posición defensiva, que consiste en enroscarse sobre sí mismas y proyectar la cabeza y parte del cuerpo hacia la víctima. Cuando la cabeza emerge de los anillos, lleva ya la boca abierta de par en par. Los solenoglifos clavan sus colmillos erectos en su objetivo y normalmente los retiran de inmediato. Los proteroglifos suelen morder y mantener la mordida durante varios segundos. Una interesante modificación, presente sólo en las especies arborícolas, permite a éstas escupir o proyectar un chorro de veneno hacia los ojos de su enemigo, alcanzando distancias de hasta 2,4 metros. El veneno puede producir ceguera. Este mecanismo sólo se utiliza como defensa y nunca para obtener alimento.
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VENENO
Ophiophagus hannah
La cobra real o cobra de Birmania puede llegar a medir más de 5 metros, lo que la convierte en la serpiente venenosa de mayor longitud del mundo. Su actividad es diurna y se alimenta principalmente de otras serpientes.

El veneno es una mezcla compleja de proteínas que destruyen diversos tejidos del cuerpo, inmovilizando o matando a la presa. Los venenos se clasifican a menudo en dos grandes categorías: neurotóxicos, que son los que afectan al sistema nervioso, o hemotóxicos, que afectan a la sangre. De hecho, todos los venenos contienen elementos de ambos tipos, pero lo usual es que uno de ellos predomine. En general, el tipo neurotóxico es más eficaz, ya que actúa sobre el sistema nervioso central produciendo un fallo respiratorio o cardiaco. Las hemotoxinas destruyen las células de la sangre, el revestimiento de los vasos sanguíneos y otros tejidos. Debido a la destrucción local de las células circulatorias, los venenos hemotóxicos se difunden más despacio y tienen una acción más lenta que las neurotoxinas.
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COMPORTAMIENTO
Serpiente de cascabel
La serpiente de cascabel pertenece a la familia de los crótalos. Todas las especies producen un veneno con dos componentes distintos. El primero es un depresor cardiorrespiratorio, el segundo un agente que destruye los tejidos. Tienen una estructura similar a un sonajero o cascabel en el extremo de la cola que agitan cuando están a punto de atacar.

Las serpientes tienen el sistema nervioso bien desarrollado e inteligencia intermedia entre la de los peces y la de los mamíferos. Muestran una marcada capacidad de adaptación a la vida en cautividad y algunas pueden llegar a ser bastante mansas. Los miembros de muchas especies se muestran nerviosos y excitables cuando son capturados, pero suelen responder rápidamente al buen trato y los cuidados. Cuando se sienten amenazadas en su estado natural, algunas serpientes ejecutan exhibiciones de amenaza muy elaboradas; las inofensivas pueden llegar a parecer más peligrosas que las venenosas. Aunque carecen de voz, muchas veces emiten siseos a gran volumen. La serpiente toro y sus parientes tienen un pequeño repliegue delante de la abertura de la tráquea que les permite emitir un siseo extremadamente sonoro. Muchas serpientes hacen vibrar la cola cuando están excitadas, produciendo así un sonido perfectamente perceptible. El caso más llamativo es el del cascabel córneo de las serpientes de cascabel, que llega a vibrar con una frecuencia de 50 veces por segundo de promedio. El sonido resultante, al igual que el siseo, es una advertencia a los enemigos, no una señal para atraer a otros individuos de la misma especie. Cada vez que la serpiente experimenta una muda, lo que ocurre entre una y cinco veces al año, se añade un nuevo segmento al cascabel, muchos de los cuales se desgastan o se rompen, por lo que, al contrario de lo que dice la sabiduría popular, su número no es una indicación precisa de la edad de la serpiente.
La mayoría de las serpientes tienen la vista bien desarrollada, no obstante, muchas serpientes excavadoras son prácticamente ciegas. Dependen en gran medida de su agudo sentido del olfato para cazar. Tienen un sentido químico adicional que utilizan ampliamente en casi todas las actividades. Sacan la lengua, larga y bífida, y con ella recogen partículas odoríferas que transportan al paladar, poniéndolas en contacto con un receptor llamado órgano de Jacobson, situado en el cielo de la boca. La lengua recibe también estímulos táctiles.
Las serpientes son sordas a los sonidos transmitidos a través del aire. Así, una serpiente de cascabel no oye el sonido producido por otra, ni la cobra el sonido de la flauta del encantador de serpientes. Sin embargo, pueden percibir vibraciones a través del suelo o de cualquier objeto con el que estén en contacto. Los crótalos presentan unas fosetas termosensitivas en la cabeza, entre el ojo y el orificio nasal; y las boas y las pitones también tienen receptores similares que se encuentran en orificios labiales. Por medio de estos receptores pueden localizar a sus presas de sangre caliente durante la noche.
Todas las serpientes son carnívoras y se alimentan de gran variedad de animales, desde insectos, arañas y caracoles hasta ranas, ratones y ratas. Curiosamente, algunas se alimentan sólo de otras serpientes.
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CICLO VITAL
Huevos de serpiente
Los huevos de la mayoría de las serpientes no suelen tener la cáscara dura como los de las aves, sino que son blandos y correosos o apergaminados. Las crías suelen salir de ellos con ayuda de un diente especial que pierden más tarde. Los huevos de algunas serpientes, como los de la pitón de tierra, son muy alargados, mientras que los de la pitón india tienen una forma ovalada más común.

La mayoría de las serpientes son ovíparas y ponen sus huevos en algún lugar recogido, pero también hay especies ovovivíparas y algunas vivíparas. Tanto los huevos como las crías pueden llegar hasta 100 por puesta, pero lo habitual es que sean muchos menos. Los cuidados parentales no existen en lo que se refiere a las crías, aunque algunas especies protegen los huevos durante el periodo de incubación; la hembra de la pitón incluso los incuba. El crecimiento es bastante rápido y las crías alcanzan la madurez en el transcurso de 1 a 5 años. La edad más avanzada que se ha registrado entre estos animales es de poco menos de 30 años, tanto en la boa constrictor (Boa constrictor), como en la pitón tigrina (Python molurus), la pitón real (Python regius) y el crótalo de bosque (Crotalus horridus).
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DISTRIBUCIÓN
Mimetismo en las serpientes
En áreas donde su distribución coincide, algunas serpientes imitan a otras para eludir la depredación. Por ejemplo, la serpiente de leche que aparece en la parte derecha de la imagen es muy similar a la venenosa serpiente coral. La estrategia tiene éxito, ya que algunas aves depredadoras jóvenes la rehúyen de forma instintiva por los dibujos de anillos rojos y amarillos que imita de la serpiente coral.

Las serpientes se distribuyen principalmente por las regiones tropicales y subtropicales. Se conocen unas 2.500 especies, agrupadas en ocho o diez familias, dependiendo del sistema de clasificación utilizado para algunas serpientes excavadoras y arborícolas. La familia Colúbridos es la más grande y comprende las especies más comunes en todo el mundo, a excepción de Australia, donde la familia Elápidos es la dominante. Este segundo grupo engloba algunas de las serpientes más mortíferas del mundo, como las mambas, las cobras y las serpientes de coral. Otros dos grupos importantes de serpientes venenosas son el de los crótalos, entre los que se incluye a la serpiente de cascabel, la surucucú y la labaria o nauyaca real de la familia Crotálidos, y el de las verdaderas víboras, como la víbora europea, de la familia Vipéridos, en la que a veces se engloban ambos grupos. Las serpientes más grandes del mundo pertenecen a la familia Boidos, que comprende las boas y las pitones. Algunos miembros de esta familia no alcanzan nunca una longitud superior a los 0,6 m; los gigantes de la familia pueden llegar, en ocasiones, a medir más de 9 metros.
Las serpientes, debido a sus hábitos carnívoros, desempeñan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio natural, especialmente en lo que se refiere al control de plagas como las de roedores, que tienden a multiplicarse a gran velocidad. Prestan, por lo tanto, importantes servicios a la agricultura, al limitar el crecimiento de poblaciones de especies dañinas.

Clasificación científica: las serpientes se engloban en el suborden Serpientes u Ofidios, dentro del orden Escamosos.


El asombroso Geco


Geco, nombre común de unos lagartos pequeños e inofensivos que viven sobre todo en regiones tropicales. Los animales de esta familia emiten un ruido que suena como ‘geco’ son los únicos lagartos capaces de emitir sonidos distintos a los siseos. A menudo se les ve correr cabeza abajo por los techos de las casas durante la noche. Pueden aferrarse a superficies lisas debido a que en cada uno de sus dedos tienen un disco formado por áreas cóncavas muy próximas entre sí que hacen las veces de ventosas. Los gecos miden de 10 a 30 cm, tienen la cabeza ancha y aplastada, y cola gruesa y roma. Su piel está cubierta de escamas diminutas. En la mayoría de las especies, los ojos están cubiertos por una membrana transparente que mantienen limpia por medio de la lengua, gruesa y pegajosa. Los gecos se alimentan de insectos durante la noche y se sienten atraídos por las plagas domésticas comunes. Las hembras ponen generalmente dos huevos blancos de cáscara dura. No son venenosos, aunque en algunas regiones se les tema y se les llame lagartos venenosos. El geco terrestre abigarrado o geco de franjas se distribuye desde California hasta México. El tocai del sureste de Asia, el geco de mayor tamaño, que emite tres tipos diferentes de llamada, se vende como mascota.
La salamanquesa común y la rosada son las dos especies de gecónidos que habitan en la península Ibérica. La salamanquesa común se distribuye por toda la península y es de coloración oscura; la salamanquesa rosada se distribuye por el sur y este de la península. Tiene ciertos tonos rosados en el dorso y unos tubérculos muy pronunciados. El perenquén es un gecónido que habita en las islas Canarias. Además, la cuija, originaria del Viejo Mundo, está ampliamente extendida en México, tanto en el medio rural como en el urbano y es muy frecuente en la costa del Pacífico, en lugares como Acapulco y Zihuatanejo; también ha llegado hasta Guatemala.
Clasificación científica: los gecos componen la familia Gecónidos. El nombre científico del geco terrestre abigarrado es Coleonyx variegatus, y el del geco tocai es Gekko Gekko. La salamanquesa común es la especie Tarentola mauritanica, la rosada es la especie Hemidactylus turcicus y el perenquén común es Tarentola delalandii. La cuija es Hemidactylus frenatus.




La asombrosa Salamanquesa


Salamanquesa, reptil que pertenece a la familia de los gecos. El cuerpo tiene forma redondeada y está aplanado. La cabeza es grande y triangular; la boca es también de gran tamaño y puede lanzar la lengua fuera de ella. Las extremidades están bien desarrolladas y presentan cinco dedos en las manos; éstos son planos y anchos y en la parte inferior tienen unas estructuras que funcionan como pequeñas ventosas; gracias a ellas pueden trepar con gran facilidad. Suelen vivir en tierra firme o sobre los árboles. Se encuentran distribuidos por las zonas cálidas y húmedas de todo el planeta.
En la península Ibérica se encuentran dos especies: la salamanquesa común y la rosada. La salamanquesa común, robusta y rechoncha, se distribuye por toda la península, incluso en las islas Baleares y en las Canarias. Mide unos 15 cm incluyendo la cola, y es de color oscuro. La salamanquesa rosada, como su nombre indica, tiene ciertos tonos rosados, puede alcanzar hasta 10 cm de longitud y es bastante esbelta con tubérculos muy pronunciados en el dorso y cola. Esta última está presente también en el sur de Estados Unidos, Cuba y México, junto con la cuija del Pacífico mexicano y guatemalteco. Se conoce otra especie del mismo género que las dos anteriores que se distribuye por las Antillas y América del Sur.
El perenquén, del mismo género que la salamanquesa común, es un endemismo de las islas Canarias. Se conocen varias especies: el perenquén común, que además de habitar en las islas Canarias se conoce una subespecie de ésta en las portuguesas islas Salvagem (Salvajes); el perenquén de Boettger y el perenquén rugoso. Las poblaciones de estas especies se consideran de indudable interés como reserva genética por su aislamiento geográfico.
Clasificación científica: la salamanquesa y el perenquén pertenecen a la familia Gecónidos. El nombre científico de la salamanquesa común es Tarentola mauritanica y el de la salamanquesa rosada es Hemidactylus turcicus. La cuija es la especie Hemidactylus frenatus, la especie de Antillas y América del Sur es Hemidactylus mabovia. El perenquén común es la especie Tarentola delalandii; el perenquén de Boettger, Tarentola boettgeri, y el perenquén rugoso, Tarentola angustimentalis.


LOS ASOMBROSOS TIPOS DE LAGARTOS


Iguana común
El orden Escamosos agrupa más de 5000 especies de reptiles que se distinguen por presentar un cráneo altamente modificado. Serpientes, lagartos e iguanas, como la iguana común que aparece en la fotografía, se incluyen en este orden.

Los gecos y salamanquesas son lagartos pequeños con el cuerpo macizo, cuatro patas bien desarrolladas y cola corta y carnosa; poseen en los dedos discos adhesivos gracias a los cuales pueden desplazarse por superficies verticales. Las iguanas son propias del continente americano y suelen presentar una hilera de espinas en el dorso del cuerpo y una cola larga y resistente. Los camaleones son lagartos arborícolas que utilizan su cola larga y prensil y sus dedos transformados en pinzas para agarrarse a las ramas; son capaces de cambiar de color y se alimentan de insectos que cazan con su lengua larga y pegajosa. Los eslizones o escincos presentan el cuerpo alargado y cilíndrico y generalmente tienen un tamaño pequeño, de no más de 12 cm de longitud; algunas especies poseen las extremidades muy reducidas. El lución es un lagarto ápodo de aspecto serpentiforme que en caso de peligro puede perder la cola para distraer a sus depredadores. Los varanos presentan una cabeza pequeña unida a un cuello largo y móvil, unas patas robustas provistas de poderosas uñas, y una cola larga y poderosa.
Escinco de cola azul
El escinco de cola azul busca alimento durante el día, principalmente insectos, y de noche se oculta debajo de piedras, troncos y otros restos. Para escapar de los depredadores se desprende fácilmente de la cola que vuelve a crecer de nuevo.

Los lagartos típicos y las lagartijas del Viejo Mundo pertenecen a la familia Lacértidos (Lacertidae), mientras que los del continente americano forman la familia Teídos (Teiidae). Los Lacértidos engloban unas 180 especies diseminadas por Europa, Asia y África, excepto Madagascar; tienen el cuerpo más o menos largo, con la cabeza bien diferenciada, y presentan las cuatro extremidades y la cola bien desarrolladas. La vista y el oído son buenos; los ojos suelen estar cubiertos por párpados móviles y la abertura timpánica es bien visible a ambos lados de la cabeza. Tienen la lengua bífida, cubierta de papilas que recogen las partículas olorosas y que después serán percibidas por el órgano olfativo (órgano de Jacobson). La cabeza está cubierta por placas grandes mientras que las escamas del tronco son más bien pequeñas. Las patas terminan en cinco dedos adaptados a la carrera. En la parte interior de los muslos presentan los llamados poros femorales, más desarrollados en los machos que en las hembras, que se hacen más visibles durante la época de celo.
Salamanquesa
La salamanquesa posee el cuerpo aplanado y recubierto de escamas granulares y tubérculos dispuestos en series longitudinales. Las extremidades poseen dedos planos y anchos que tienen en la parte inferior unas estructuras que funcionan como pequeñas ventosas; gracias a ellas pueden trepar con gran facilidad.

Los lagartos y las lagartijas son por lo general animales diurnos; les gusta tomar el Sol y se alimentan sobre todo de insectos y otros invertebrados, aunque algunas especies comen sólo materia vegetal. La mayoría de las especies se reproducen por huevos (ovíparas) y los depositan en galerías excavadas por ellas mismas, entre las raíces de los árboles o debajo de las piedras; hay también especies ovovivíparas.
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ESPECIES PRESENTES EN ESPAÑA
Lagarto ocelado
A esta bonita especie se la conoce por el nombre de lagarto ocelado, no porque tenga ojos, que por supuesto que los tiene, sino por los ocelos, manchas en forma de anillo, que adornan su lomo y sus flancos. Es uno de las especies más comunes en la geografía española.

En la península Ibérica, este grupo de animales está representado por cinco géneros y unas veinte especies. La lagartija de Valverde es un endemismo ibérico y está considerada como una especie rara pues, aunque es abundante, su distribución está muy localizada. La lagartija colilarga, la lagartija cenicienta y la lagartija colirroja son comunes en la península Ibérica y no están amenazadas. La lagartija roquera está presente en el norte y centro de España y en las islas situadas frente a la costa atlántica de España. En las islas Baleares hay dos endemismos: la lagartija balear y la lagartija de las Pitiusas; ambas están consideradas como especies raras. Entre los lagartos más comunes de la geografía española están el lagarto ocelado, llamado así por las manchas claras bordeadas de oscuro (ocelos) que tiene en el tronco; el lagarto verde y el lagarto verdinegro. Entre las especies endémicas de las islas Canarias se cuentan el lagarto gigante del Hierro —que constituye el reptil más amenazado de España (está considerada como una especie en peligro de extinción)—, el lagarto tizón, el lagarto atlántico, también llamado lagarto de Haria, y el lagarto canarión.
Clasificación científica: los lagartos componen el suborden Saurios o Lacertilios, que se incluye en el orden Escamosos (clase Reptiles).
La lagartija de Valverde recibe el nombre científico de Algyroides marchi, la lagartija colilarga se clasifica como Psammodromus algirus, la lagartija cenicienta como Psammodromus hispanicus y la lagartija colirroja como Acanthodactylus erythrurus. La lagartija roquera recibe el nombre científico de Podarcis muralis. La lagartija balear se clasifica como Podarcis lilfordi y la lagartija de las Pitiusas como Podarcis pityusensis. El lagarto ocelado es Lacerta lepida, el lagarto verde es Lacerta viridis y el lagarto verdinegro es Lacerta schreiberi. Por último, las especies endémicas de las islas Canarias son el lagarto gigante de El Hierro, que se clasifica como Gallotia simonyi; el lagarto tizón, como Gallotia galloti; el lagarto de Haria o lagarto atlántico, como Gallotia atlantica y el lagarto canarión o lagarto gigante de Gran Canaria, como Gallotia stehlini.


lunes, 13 de diciembre de 2010

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