Crup


Crup

Crup, enfermedad del tracto respiratorio que se caracteriza por una tos áspera, seca, ‘perruna’, y por dificultad respiratoria. El crup recurrente puede ser debido a un fenómeno de alergia; en este caso, cada episodio es autolimitado y se cura sin tratamiento. El crup agudo puede ser debido a una infección de la epiglotis por bacterias. Esta situación, llamada epiglotitis, puede terminar en una obstrucción completa de la vía respiratoria y debe ser tratada por un médico. Ocurre sobre todo en los niños de 3 a 6 años de edad. Es necesario, para combatir la infección bacteriana, el uso de un antibiótico, oxigenoterapia y humidificación intensa del aire respirado. Si la insuficiencia respiratoria llega a una situación grave debe intubarse al enfermo (introducción de una sonda especial en la tráquea, como la usada para la anestesia general) para asegurar la permeabilidad de la vía respiratoria. Si la intubación se hace imposible, debido a la inflamación de la epiglotis, se debe procurar una entrada aérea a la tráquea a través de la piel (traqueotomía). El crup agudo también puede ser debido a una infección viral de la porción inferior de la tráquea. Este crup viral suele estar precedido por una infección de las vías respiratorias superiores (catarro común) y aparece entre los 6 meses y los 3 años de edad. El crup viral se trata únicamente con inhalación de aire húmedo y caliente. Puede aparecer también una tos como la del crup cuando se ha introducido un cuerpo extraño en las vías respiratorias.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Bronquiectasis


Bronquiectasis

Bronquiectasis, también bronquiectasia, dilatación persistente de segmentos cortos de las vías respiratorias bajas (bronquios o bronquiolos). Es un trastorno irreversible que resulta de un daño en la pared de los bronquios debido a una inflamación u obstrucción prolongada. También puede ser una lesión congénita, presente en el momento del nacimiento.
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CAUSAS
En la mayoría de los casos el trastorno se debe a una infección bronquial o al bloqueo del conducto por un cuerpo extraño, un tumor o por nódulos linfáticos ensanchados. También puede estar causado por otras infecciones en el pulmón, una neumonía especialmente grave, complicaciones del sarampión o la tos ferina, o inhalación de gases irritantes o partículas de polvo nocivas, como sílice, asbesto o talco. Es común en la fibrosis quística y también puede producirse tras una bronquitis. La inflamación de las paredes de las vías respiratorias causa reblandecimiento y debilidad, y la expansión respiratoria de la cavidad torácica, especialmente en presencia de cualquier obstrucción a la entrada de aire, tira de la pared hacia fuera, haciendo que ésta se dilate.
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SÍNTOMAS
Como consecuencia del ensanchamiento de las vías respiratorias, las secreciones normales de los pulmones tienden a retenerse y a infectarse. El resultado es una obstrucción parcial del flujo aéreo, tos frecuente y producción de muchos esputos, que pueden contener sangre. Otros síntomas que se pueden originar son dificultad respiratoria, respiración sibilante, poca capacidad para realizar ejercicios físicos y puntas de los dedos en forma de porra.
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DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
En el pasado, el diagnóstico de esta enfermedad se realizaba mediante una técnica radiológica conocida como broncografía, que exigía que un fluido opaco a los rayos X se introdujera en los pulmones para perfilar cualquier alteración. Ese método tan poco grato ha sido sustituido recientemente por la tomografía axial computerizada (TAC). El tratamiento incluye fisioterapia, con golpeo del pecho para facilitar el drenaje de las secreciones, tratamiento prolongado con antibióticos y, en los casos en los que la enfermedad está razonablemente bien localizada, la extirpación del segmento o lóbulo afectado mediante cirugía. En casos de bronquiectasia muy extendida sólo los antibióticos, la fisioterapia y en ocasiones los corticosteroides (compuestos similares al cortisol) contribuyen a controlar la inflamación. Las personas que padecen la enfermedad deben dejar de fumar y de tomar sedantes o fármacos antitusivos.

Raquitismo


Raquitismo

Raquitismo
El origen del raquitismo puede estar en un aporte insuficiente de vitamina D en la dieta o en una escasez de radiaciones ultravioletas solares. El raquitismo puede conducir a deformidad esquelética, como la incurvación de la columna vertebral o de las piernas. Esta radiografía muestra la deformación ósea debida a raquitismo.

Raquitismo, enfermedad producida por déficit nutricional, caracterizada por deformidades esqueléticas. El raquitismo está causado por un descenso de la mineralización de los huesos y cartílagos debido a niveles bajos de calcio y fósforo en la sangre. La vitamina D es esencial para el mantenimiento de unos niveles normales de calcio y fósforo. El raquitismo clásico, enfermedad carencial de la infancia caracterizada por desarrollo inadecuado o fragilización de los huesos, está producido por una cantidad insuficiente de vitamina D en la dieta, o por ciertas enfermedades que impiden la asimilación de las sales de calcio por la eliminación excesiva en el riñón de calcio y fósforo o por radiación ultravioleta solar insuficiente, lo que bloquea la conversión en la piel de 7-dehidroesteroles, tales como ergosterol y 7-dehidrocolesterol, que originan las vitaminas D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol) respectivamente. En adultos, la deficiencia de vitamina D se manifiesta como osteomalacia (reblandecimiento de los huesos), trastorno debido a la mineralización inadecuada del hueso. En los niños existe un fracaso adicional de la mineralización del cartílago de crecimiento en los extremos de los huesos. El hueso nuevo inadecuado es propenso a deformarse. El tipo de deformidad esquelética depende en gran medida de la edad del niño cuando se produce la deficiencia de vitamina D. En general, se deforman los tobillos y las muñecas y aparecen abultamientos en las costillas formando el llamado rosario raquítico; la cabeza se agranda y el tórax se estrecha. Un niño que todavía no ha aprendido a andar desarrolla deformidades vertebrales, mientras que un niño que ya anda las desarrolla en las piernas. El sistema nervioso también sufre alteraciones, los niños afectados son irritables, tienen dificultades para dormir y presentan sudoración excesiva. Las alteraciones producidas en los músculos provocan el abultamiento del vientre, característico de esta enfermedad.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Luxación


Luxación

Mandíbula dislocada
Esta radiografía corresponde a una mandíbula humana dislocada. Se llama dislocación o luxación al desplazamiento de un hueso respecto de su posición normal, y es una lesión común de la mandíbula.

Luxación, desplazamiento patológico de los huesos que forman una articulación. Una luxación parcial o incompleta se llama subluxación. Casi todas las articulaciones del esqueleto se pueden luxar, pero algunas lo hacen con más frecuencia: mandíbula (al bostezar o forzar la apertura de la boca), hombro (movimientos forzados al hacer deporte, caídas sobre el hombro), codo (caídas con el miembro superior en hiperextensión), interfalángicas, cadera (accidentes de coche, caidas de personas de edad avanzada), rodilla (en accidentes de moto por traumatismo directo). La luxación de hombro es la más frecuente. La principal etiología de todas ellas es traumática, pero también pueden ser espontáneas, en el transcurso de crisis convulsivas. El tratamiento de todas las luxaciones es su reducción, esto es, conseguir que los huesos vuelvan a ocupar su posición correcta. Esta reducción es una urgencia médica: si se demora pueden producirse alteraciones en los extremos articulares, incapacidad para la reducción (luxación inveterada) y lesiones en los músculos y los tendones.

martes, 15 de noviembre de 2011

Neumonía hemorrágica vírica


Neumonía hemorrágica vírica

Neumonía hemorrágica vírica, enfermedad causada por un virus que afecta al conejo. En España, los primeros focos surgieron en marzo de 1988 a partir de conejos domésticos que procedían de China y que no pasaron cuarentena. Afectaron gravemente a explotaciones industriales y familiares de conejo doméstico. La incubación del virus se produce en un periodo de 24 a 48 horas. La enfermedad se manifiesta por un proceso agudo que acaba con la muerte de la práctica totalidad de los animales afectados. Provoca fuertes hemorragias en los pulmones, esplenitis del bazo, degeneración del hígado y, en ocasiones, afecta al corazón en forma de pericarditis y endocarditis. Otras alteraciones de gravedad que origina este virus afectan al timo, riñón, glándulas suprarrenales, sistema digestivo y sistema nervioso central.
Esta enfermedad, al haberse extendido rápidamente a los conejos de monte, ha desencadenado unas mortalidades masivas que han agravado la situación de las poblaciones de este lagomorfo, ya afectadas por otra enfermedad: la mixomatosis. El fuerte descenso del número de conejos provocado por la acción de estas dos enfermedades está comprometiendo seriamente la supervivencia de las especies silvestres que se alimentan de conejos salvajes, algunas de ellas muy amenazadas, como el lince ibérico o el águila imperial.

Herpes


Herpes
Herpes (del griego herpein, ‘reptar’), denominación genérica de varios tipos de erupción cutánea causadas por los virus patógenos humanos más importantes. Sus principales representantes son: el herpesvirus simple tipo 1, el tipo 2 y el varicela-zóster. Otros herpesvirus importantes son el virus de Epstein-Barr, causante de la mononucleosis infecciosa, y el citomegalovirus, que puede producir anomalías congénitas cuando infecta a mujeres en periodo de gestación.
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HERPESVIRUS SIMPLE
Vesículas de herpes simple en la boca
Un tipo del virus herpes simple se manifiesta en las infecciones orofaríngeas dolorosas en el interior y alrededor de la boca, los labios, la faringe, la nariz, la cara y oídos. El virus permanece latente en las células de los nervios de la cara provocando la aparición repetida de las vesículas.

Se conocen dos tipos. El herpesvirus tipo 1 causa ampollas febriles en relación con varias enfermedades infecciosas febriles (catarros, gripe, neumonía). Las ampollas aparecen alrededor de los labios y en la boca (también se llama herpes labial); en la nariz, cara y orejas, y en la mucosa bucal y faríngea. Durante el periodo que existe entre erupciones se ha podido aislar el virus en los cuerpos neuronales del nervio facial: éste es su reservorio. No hay tratamiento curativo; pueden aplicarse fármacos tópicos para aliviar el dolor, el picor y/o la inflamación.
El herpesvirus simple tipo 2 causa el herpes genital. Ésta es una enfermedad de transmisión sexual de importancia creciente. Sólo a veces se acompaña de cefaleas y fiebre. Se inicia con prurito local moderado seguido de erupción progresiva de vesículas. Éstas se rompen, forman costras y por último se secan. Todo este proceso puede durar de una a tres semanas. Muchas veces aparecen nuevas erupciones de vesículas cuando se está secando la erupción anterior. Otra vía de transmisión es connatal: el recién nacido de una madre enferma se infecta a su paso por el canal del parto, contrayendo la enfermedad sistémica, que suele ser mortal. Este grave riesgo obliga a que estos niños nazcan por cesárea. El herpes genital se trata en forma tópica desde 1982 y como tratamiento sistémico desde 1984.
El herpesvirus tipo 2 es el causante del cáncer de cérvix (cuello uterino): los virus se acantonan en las células de la mucosa y acaban produciendo, años después, la transformación, cancerosa en ocasiones, de estas células. Los virus también pueden infectar el sistema nervioso central, sobre todo en pacientes debilitados o inmunodeprimidos, como los que padecen cáncer, ocasionando una grave encefalitis. El tratamiento precoz puede prevenir la muerte o las graves secuelas cerebrales.
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HERPESVIRUS ZÓSTER
Vesículas por herpes zóster
El herpes zóster, o zona, está producido por el mismo virus que causa la varicela. La erupción de vesículas, que por lo general se limita a un lado del cuerpo, aparece cuando las partículas víricas latentes se reproducen en los nervios de la piel. Debido a que el virus ataca sobre todo los nervios, es posible que durante muchos meses después de la curación de las vesículas persista un dolor que a veces es muy intenso. Por fortuna el herpes zóster no es habitual, y son los ancianos y los pacientes inmunodeprimidos los que se ven afectados con mayor frecuencia y gravedad.

Recurrencia del virus de la varicela-zóster, que no fue erradicado en su totalidad por el sistema inmune durante la varicela infantil y quedó acantonado en los ganglios nerviosos; ante situaciones de inmunodeficiencia el virus se reactiva y ocasiona la infección conocida como herpes zóster o zona. La piel inervada por el nervio que contiene el virus sufre una erupción de vesículas, acompañada de intenso dolor y alteraciones de la sensibilidad. Al principio las vesículas están rellenas de líquido claro, después se enturbia y por último se rompen y forman costras que se secan después de 5-10 días.
El dolor producido por el herpesvirus zóster puede ser intenso y durar varias semanas. Tras la recuperación, puede persistir una neuralgia en el área afectada. El tratamiento en dosis altas puede disminuir los síntomas, y además debe aplicarse un tratamiento analgésico correcto. Los casos graves pueden tratarse con corticoides (cortisona). La neuralgia persistente se puede tratar con bloqueo del tronco nervioso o con cirugía.
En pacientes sometidos a quimioterapia por enfermedades neoplásicas el desarrollo de un herpes zóster puede ser mortal. En Japón se ensayan vacunas para niños tratados por leucemia; los resultados preliminares parecen esperanzadores.
La infección herpética del ojo, llamada queratitis dendrítica, puede lesionar la córnea de un modo irreversible.

lunes, 14 de noviembre de 2011

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