El asombroso Cráneo









Cráneo de un carnívoro mostrando sus dientes
La anatomía del cráneo proporciona información sobre el tipo de alimentos que come un animal. En los carnívoros, la parte frontal del cráneo tiene un par de dientes caninos bien desarrollados, y la mandíbula inferior se mueve sólo en dirección vertical, lo cual facilita la captura, la muerte y la sujeción de sus presas. Los premolares y los molares se localizan hacia la parte posterior de la boca; trituran y mastican la comida para que pueda ser ingerida y digerida de forma conveniente.


Cráneo, término aplicado a la estructura rígida, cartilaginosa u ósea, situada en posición anterior respecto a la columna vertebral en todos los animales vertebrados, que sirve para encerrar y proteger al encéfalo   y para proporcionar un lugar de fijación a los músculos de la cara y de la boca. En algunos vertebrados inferiores está constituido por cartílago durante toda la vida del organismo; en los peces teleósteos y en vertebrados más evolucionados, incluidos los seres humanos, el cráneo es cartilaginoso durante la fase embrionaria y se osifica al inicio de la vida posnatal.
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EL CRÁNEO HUMANO
Cráneo humano, vista frontal
Dentro de la conocida estructura del cráneo, se encuentran algunas de las partes más importantes y vulnerables del cuerpo. Los huesos de la región craneal encierran el centro de todas las actividades intelectuales, emocionales y vitales (1.500 cm3 de tejido cerebral, cuya textura y consistencia recuerda a la gelatina). Los huesos orbitales protegen los delicados globos oculares, y los frágiles órganos y huesecillos del oído interno están hundidos en el interior del cráneo. El sentido del olfato, menos protegido que los sentidos del oído y de la vista, reside en el conducto nasal situado en una formación de estructura cartilaginosa situada en el centro de la cara, la nariz.


El cráneo humano adulto está dividido en dos regiones, la craneal y la facial. La región craneal es la parte del cráneo que rodea al encéfalo; la región facial está formada por el resto de los huesos del cráneo.
En el exterior, los huesos craneales incluyen los dos huesos frontales, que forman la frente y se funden entre sí en el adulto; los dos huesos parietales, que constituyen la parte superior de la cabeza, que en los niños pequeños están separados de los huesos frontales por un espacio denominado fontanela anterior; un hueso occipital, que forma la parte posterior del cráneo, está atravesado por una abertura grande a través de la cual penetra la médula espinal en la cavidad craneal, y los dos huesos temporales, que forman las sienes de la cabeza y soportan los procesos cigomáticos o pómulos. El hueso temporal humano se forma por la fusión de cuatro huesos existentes en mamíferos inferiores: el escamoso, que forma el lateral de la cabeza y se articula con la mandíbula; el peñasco, que contiene el oído interno; el mastoideo, que está por detrás del oído, y el hueso timpánico, que rodea el canal que va desde el tímpano hasta el oído externo.
Cráneo humano, vista lateral
Este perfil óseo explica las diversas funciones del cráneo humano. Los pómulos, que son muy patentes en algunas personas, están formados por la fusión de dos huesos, el arco cigomático y una parte del hueso temporal. En el arco cigomático, se fija uno de los dos principales músculos de la masticación, el otro se sujeta a la cara lisa del cráneo. La perfección con la que masticamos, se puede atribuir a la amplia gama de movimientos posibles (hacia arriba y hacia abajo, laterales, de trituración) de la articulación de la mandíbula inferior con el cráneo. El hueso que está situado detrás de la mandíbula es el conducto auditivo.
En el interior, los huesos craneales incluyen: el etmoides, que forma parte del tabique de la nariz y es atravesado por los nervios olfatorios desde el cerebro hasta la mucosa que tapiza los cornetes superior y medio; el esfenoides, que forma la mayor parte de la base de la cavidad craneal y alberga la hipófisis, y parte del hueso occipital. La base de la cavidad craneal contiene tres depresiones que contienen el cerebelo y los lóbulos frontal y temporal del cerebro.
Los huesos faciales incluyen: los dos huesos nasales, que forman la parte superior del puente de la nariz; los dos lacrimales, que están localizados en cada órbita ocular al lado de la nariz, cerca de los conductos lacrimales; el maxilar, que forma la mandíbula inferior; los dos huesos palatinos del paladar duro; el vómer que, con una parte del etmoides, constituye el tabique nasal, y los dos cornetes inferiores de la nariz.
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ALTERACIONES DEL CRÁNEO HUMANO
Cráneos de niño y de adulto
Los espacios blandos de la cabeza de los bebés, llamados fontanelas, son zonas que no tienen aún hueso endurecido. El cráneo está sometido a grandes presiones como el paso por el canal del parto. Si no fuera flexible, como el cráneo de un adulto, la fuerte presión podría causar lesiones al niño y a la madre. El crecimiento se completa cuando el niño tiene aproximadamente un año y las líneas llamadas suturas son visibles en las zonas donde las placas se fusionan.

Es probable que en los seres humanos la enfermedad más común del cráneo sea la sinusitis. Los senos son cavidades que se encuentran en los huesos frontales, los huesos esfenoides, el hueso maxilar y los procesos mastoideos del hueso temporal. Están cubiertos por una membrana mucosa y se abren en el interior de la cavidad nasal. Con frecuencia los senos son infectados por bacterias que producen inflamación y un dolor intenso. La sinusitis aguda se trata con antibióticos; la crónica es muy difícil de erradicar.
En ocasiones, se producen malformaciones del cráneo del feto en el útero o durante el parto, que con frecuencia van acompañadas de daño cerebral. El cráneo también está sometido a fracturas y a tumores. Para conocer más sobre la medida del cráneo.


martes, 8 de febrero de 2011

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