El asombroso Golpe de calor









Golpe de calor, en condiciones de elevada temperatura exterior, respuesta del organismo consistente en aumento excesivo de la temperatura corporal y alteración de la sudoración; se denomina golpe de sol cuando la causa es una exposición excesiva al sol. En el golpe de calor, la piel está seca, caliente y enrojecida; el pulso es más intenso y rápido; el paciente puede estar inconsciente, y la temperatura corporal puede subir por encima incluso de los 41 ºC. En las fases previas al síncope, o pérdida de consciencia, el paciente está mareado, confuso y aturdido. Si no se actúa con rapidez, a menudo evoluciona hacia la muerte, ya que la fiebre prolongada lesiona el cerebro, produce shock y fallo cardiaco o renal, sobre todo en pacientes con patología previa.
El golpe de calor se produce por el exceso de sudoración: con el sudor se pierden sales minerales en grandes cantidades. El control de la temperatura corporal por el sistema nervioso central también se altera y en consecuencia se detiene la sudoración. Esta es la causa de la sequedad y calor característicos de la piel. Los niños y ancianos son más vulnerables debido a que su sistema termorregulador es menos dúctil frente a los cambios de la temperatura exterior. También son más vulnerables las personas obesas, ya que su cuerpo disipa el calor con menos eficacia.
Se debe prestar asistencia de manera inmediata para conseguir disminuir la temperatura corporal por debajo de 39 ºC como mínimo. Para lograrlo, se envuelve al paciente con paños de agua fría o alcohol. Es recomendable un baño de agua fría cuando sea posible, pero no debe emplearse agua helada. Una vez alcanzados los 39 ºC, se reduce el ritmo de enfriamiento, pero si la temperatura vuelve a aumentar se repite el proceso.
El agotamiento por calor es otro proceso más leve en el que, tras una exposición prolongada al sol, la persona se marea, y presenta náuseas y fatiga. A pesar de que la temperatura corporal es normal o incluso baja, la sudoración continúa. Se debe actuar de manera similar, enfriando al paciente y administrándole agua y sales minerales en pequeños sorbos. En ocasiones el paciente tiene además calambres musculares en las piernas y en los brazos, que evolucionan favorablemente si se tratan con masajes locales.
El golpe de calor y el agotamiento por calor se previenen evitando realizar actividades físicas intensas cuando la temperatura exterior es demasiado elevada, e incrementando la ingesta de líquidos y sales minerales cuando se den esas condiciones.


jueves, 17 de febrero de 2011

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