Los asombrosos Sentidos en los animales


LOS CARACOLES, BIENHECHORES DEL HOMBRE
EL CARACOL común de los jardines desova unos 30 huevos al año, cada uno del tamaño de una cabeza de alfiler. Con su puesta, el caracol contribuye a salvar vidas humanas. Sus huevos son fuente de un compuesto químico que sirve para determinar grupos sanguíneos. Normalmente este producto se extrae de la sangre humana, pero se necesitan cinco donantes para obtener la cantidad existente en un solo huevo de caracol. El contenido del huevo se extrae y se disuelve en una solucn salina.


UN SEGUNDO SENTIDO DE LA VISTA. Las profundas aberturas entre los ojos rojos de esta bora del bambú de Formosa son órganos sensibles al calor. Detectan en las tinieblas presas de sangre caliente. Fueron observadas, por vez primera en 1952, en la serpiente cascabel por un neurólogo estadounidense.









viernes, 18 de febrero de 2011

Asombrosos animales Sensibles a la luz ultra violeta


Las abejas, por ejemplo,' son atraídas por el olor de las flores, aunque tambn pueden distinguidas por su forma y color. Sin embargo, cuando han terminado de libar se dirigen instintivamente a los oscuros orificios de la colmena y ninguna flor les llama la atención.
Las abejas son sensibles a la luz ultra violeta, invisible a los humanos, y ello les sirve para orientarse en el vuelo y para conocer la posición del Sol incluso oculto por las nubes. Por otra parte, no perciben determinadas zonas del espectro y para ellas es negro el color rojo.
Paulatinamente se descubren los secretos del mundo animal merced a observaciones y experimentaciones pacientes e ingeniosas. En 1952, T. H. Bullock, neurólogo de la Universidad de California, advirtió que las serpientes de cascabel poseen un tercer ojo. Comprobó que este reptil, con los dos ojos vendados, cazaba ratones con asombrosa precisión. Parecía orientarse mediante dos hoyuelos situados uno a cada lado de la cabeza entre los ojos y el morro. En ellos se observaron unas lulas sensibles al calor que de noche detectaban las presas, así como el tamaño y la forma de las mismas por el calor emitido.
Según otras experiencias, la rana posee un sentido de la vista económico y selectivo, ya que sólo advierte lo que le es rigurosamente necesario: una mosca a enorme distancia o un enemigo que acecha.

Los ojos de la mayoría de los vivientes animales producen imágenes sobre una capa de células sensibles a la luz, llamada retina.
Esta imagen física se transmite al cerebro que forma otra mental.
Sin embargo, una criatura parecida al camarón, la Copilia quadrata de la bahía de Nápoles, tiene ojos cuyo funcionamiento es diferente. El animal posee una lente en la cabeza, pero carece de retina. Detrás, se aloja una mácula muy sensible a la luz que, al moverse rápidamente, construye una imagen de puntos técnicamente parecida a la de un televisor. El «equipo receptor» de estas imágenes se halla localizado en el abdomen de
l
a criatura.

Olores característicos en los animales


En la vida no siempre es necesario distinguir entre muchos olores. Existe una larva de escarabajo que se alimenta de las raíces de la vid y sólo es sensible al olor del bióxido de carbono que aquéllas desprenden
Cualquier otro aroma le es indiferente, pero el bióxido de carbono la conduce resueltamente hasta su meta.
Toda criatura viviente porta moléculas de su olor característico que desprende del cuerpo en forma de sudor, aliento, desechos corporales, etc. A cada paso que damos, dejamos atrás millones de partículas que constituyen nuestro rastro más genuino.
Los seres cuya existencia discurre generalmente en el aire, apenas dejan huella de
olor en el suelo. No obstante, las mariposas, en la época del apareamiento, pueden atraer con su aroma a un compañero situado a varios kilómetros de distancia. Las hembras llevan un receptáculo de perfume que
tan sólo pesa una diezmilésima de miligramo, y lanzan al aire fracciones minúsculas.
Las partículas olorosas pueden ser detectadas por un macho a 12 km de distancia.


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