Halo


El asombroso Halo
Halo
El halo es un fenómeno de refracción de la luz debido a la existencia de cristales de hielo en la atmósfera. La forma más común de halo es un anillo de luz coloreada que rodea el disco del cuerpo celeste.

Halo, fenómeno de refracción de la luz producido por la existencia de cristales de hielo en la atmósfera, entre el observador y el Sol o la Luna. La forma más común de halo es un anillo de luz coloreada que rodea el disco del Sol o el de la Luna. Los cristales de hielo atmosféricos producen una desviación de la luz del Sol o de la Luna formando un ángulo hacia el observador de 22°. Así, el halo forma un anillo con un radio de 22°. A veces se distingue un segundo halo causado por la refracción de los cristales de hielo alrededor del halo principal a una distancia de 46° del centro del Sol o de la Luna. También se pueden ver imágenes luminosas que se asemejan al disco del Sol; se llaman parahelios o “falsos soles”, y se distinguen, en ocasiones, a 22° del Sol en dirección vertical u horizontal.
Los halos son mayores que las coronas que se ven alrededor del Sol en tiempo brumoso. Las coronas se producen por la difracción de la luz al atravesar las partículas de agua en la atmósfera. Las coronas son semejantes al fenómeno del arco iris y al de los arcos de luz blanca o amarillenta. Estos últimos tienen lugar cuando la luz del Sol choca con un banco de niebla, produciendo un arco luminoso de 40° desde el centro del Sol. Véase Meteorología; Óptica.

lunes, 10 de octubre de 2011

Vesícula biliar


Vesícula biliar
Vesícula biliar
Localizada bajo el hígado y sujeta a éste, la vesícula biliar sirve como reservorio de bilis. La bilis, producida por el hígado, pasa a la vesícula biliar a través de un pequeño tubo llamado conducto cístico. Las paredes musculares de la vesícula biliar absorben el exceso de agua y, cuando es estimulada, se contrae y manda la bilis concentrada a través del conducto biliar hasta el intestino delgado, donde ayuda a la digestión.

Vesícula biliar, órgano muscular que almacena la bilis, presente en la mayoría de los vertebrados. En el ser humano es un saco membranoso con forma de pera situado bajo la superficie del lóbulo derecho del hígado, justo detrás de las costillas inferiores. Tiene una longitud de 7,5 cm y un diámetro de 2,5 cm en su parte más ancha. Su capacidad varía de 30 a 45 milímetros. El cuerpo y el cuello de la vesícula se extienden hacia atrás, arriba, y a la izquierda. El extremo ancho (fondo) se dirige hacia abajo y adelante, y se extiende en algunas ocasiones fuera del borde del hígado. En cuanto a su estructura la vesícula está formada por una cubierta peritoneal externa (túnica serosa), una capa media de tejido fibroso y músculo liso (túnica muscular), y una membrana mucosa interna (túnica mucosa).
La función de la vesícula es almacenar la bilis segregada por el hígado y que alcanza la vesícula a través de los conductos hepático y cístico, hasta ser requerida por el proceso de la digestión. Cuando funciona con normalidad, la vesícula vacía su contenido a través del conducto biliar (colédoco) en el duodeno para facilitar la digestión, favorece los movimientos intestinales y la absorción, evita la putrefacción, y emulsiona las grasas. Véase Aparato digestivo; Intestino.
El trastorno más frecuente de la vesícula biliar es la presencia de cálculos, cuya forma y tamaño varia desde un guisante o chícharo hasta una pera. Están formados por sales biliares y son más frecuentes en diabéticos, en personas de raza negra, así como en mujeres, sobre todo obesas y aquellas que hayan tenido múltiples gestaciones. Su incidencia aumenta con la edad. Las razones principales para la formación de los cálculos son la existencia de cantidades excesivas de calcio y colesterol en la bilis y la retención de bilis en la vesícula durante un periodo prolongado. El tratamiento habitual es la extirpación quirúrgica. Dos sales biliares naturales, el ácido quenodeoxicólico y el ursodeoxicólico, disuelven los cálculos en algunos pacientes cuando son administradas por vía oral. El tratamiento con ultrasonidos para romper los cálculos también puede eliminar, en algunos casos, la necesidad de la cirugía.
Otro trastorno frecuente de la vesícula es la colecistitis, o inflamación biliar, considerada como el resultado de la presencia de una bilis muy concentrada. La colecistitis crónica se agrava en algunas ocasiones por una infección bacteriana, produciendo una perforación y peritonitis. Menos frecuente es la aparición de tumores malignos asociados con los cálculos. Estos suponen alrededor del 3% de todos los tipos de cáncer en el ser humano.

Oxiuro


Los asombrosos Oxiuros

Oxiuro o Lombriz blanca, gusano nematodo parásito del intestino humano que se encuentra en casi todo el mundo. Los oxiuros son los gusanos cilíndricos más comunes, e infectan a los niños con más frecuencia que a los adultos. Se dan en todas las clases sociales e indistintamente en el medio rural y el urbano. Miden alrededor de 1 cm de largo. La infección en los humanos, llamada enterobiasis u oxiuriasis, se produce por la ingestión de agua y alimentos contaminados con huevos de lombrices. Los gusanos adultos se desarrollan en el intestino y ponen sus huevos en la región anal. Si los huevos se vuelven a tragar se produce una reinfección. Los síntomas de la infección por oxiuros no son graves: picor, trastornos intestinales, vómitos y nerviosismo. Para su tratamiento se utilizan varios fármacos, además se extreman las medidas de higiene y se procede a la desinfección de los utensilios de comer y de la ropa.
Clasificación científica: los oxiuros constituyen la familia Oxyuridae, del orden Oxyuroidea y del filo Nematoda. La especie es Enterobius vermicularis.

Geosinclinal


Geosinclinal

Geosinclinal, en geología, importante rasgo estructural de la corteza terrestre. Un geosinclinal empieza siendo una cadena de sedimentación muy activa y toma con el tiempo forma de depresión alargada que puede permanecer intacta durante millones de años, pero en general los sedimentos depositados en su interior se pliegan y elevan formando una cordillera.
El concepto de geosinclinal fue introducido en la década de 1850 cuando el geólogo estadounidense James Hall, trabajando en una medición geológica del estado de Nueva York, se dio cuenta de que las formaciones sedimentarias del devónico se van haciendo más finas hacia el noroeste, donde se encajaban en el escudo Canadiense; sin embargo, hacia el sureste las formaciones eran más gruesas. Asimismo, mientras que las estructuras lindantes con el escudo eran casi planas, las del sureste estaban plegadas. Se ha descubierto que vaguadas parecidas son las precursoras de muchas cordilleras. El mineralogista estadounidense James Dwight Dana utilizó el término geosinclinal para describir estas estructuras a partir del término sinclinal (artesa estructural) y del prefijo geo- (tierra), para denotar su importancia global.
Más tarde se han identificado dos tipos de geosinclinales: los miogeosinclinales, desarrollados en plataformas continentales, y los eugeosinclinales, formados mar adentro a lo largo de las explanadas continentales. Los miogeosinclinales se encuentran donde los ríos aportan muchos sedimentos al mar formando grandes deltas hundidos, como en las desembocaduras del Nilo, del Mississippi y del Amazonas. Los eugeosinclinales, por otra parte, coinciden con las fosas oceánicas profundas que se forman donde una placa de la corteza terrestre se hunde (es subducida) bajo otra (véase Tectónica de placas). Los sedimentos y las rocas volcánicas situados en estos fosos han sido empujados y arrugados desde el fondo oceánico para formar montañas como las cordilleras de América del Sur y del Norte.

ju� y l �7 � 9 t:normal'>Durante este periodo, tanto Norteamérica como Europa estaban centradas sobre el ecuador, mientras que las porciones africana y sudamericana de Gondwana estaban centradas sobre el polo sur. En estas condiciones climáticas, y con la reciente formación de una capa atmosférica de ozono que protegía al planeta de la letal radiación ultravioleta, aparecieron en tierra firme los primeros artrópodos que respiraban aire: arañas y ácaros. En los mares, unos moluscos helicoidales llamados amonites (parientes remotos de los calamares modernos) eran la forma principal de vida invertebrada. Los peces del devónico, evolucionados a partir de los tipos acorazados del periodo precedente, el ordovícico, presentaban ya aletas y escamas, además de mandíbulas. Un grupo de ellos dio lugar a los primeros vertebrados de respiración aérea, los anfibios, que invadieron la Tierra a finales del devónico y sentaron las bases del advenimiento de los reptiles en el periodo posterior denominado carbonífero.

sábado, 8 de octubre de 2011

Angiospermas


Angiospermas
Anatomía de la flor
La flor está formada por hasta cuatro tipos de hojas modificadas. Los sépalos, que envuelven el capullo, son las piezas más externas. A continuación se encuentran los pétalos, que atraen a los polinizadores, tanto por el color como por el olor segregado por ciertas glándulas. Más hacia el interior hay uno o dos círculos de estambres productores de polen, que son los órganos de reproducción masculinos. Los pistilos, formados por estigma, estilo, ovario y óvulo, son las piezas más internas. El carpelo recibe el grano de polen y, si se produce fecundación, forma el fruto. Se considera que el carpelo ha evolucionado como medio de protección frente a insectos devoradores de óvulos y otros elementos nocivos del medio.

Angiospermas (del latín angi-, encerrada, y del griego sperma, semilla), nombre común de la división o filo que contiene las plantas con flor, que constituyen la forma de vida vegetal dominante. Los miembros de esta división son la fuente de la mayor parte de los alimentos en que el ser humano y otros mamíferos basan su subsistencia, así como de muchas materias primas y productos naturales. Pertenecen a este grupo casi todas las plantas arbustivas y herbáceas, la mayor parte de los árboles, salvo pinos y otras coníferas, y plantas más especializadas, como suculentas, epifitas y acuáticas. Aunque se conocen unas 224.000 especies, quedan muchas por descubrir. Las plantas con flor han ocupado casi todos los nichos ecológicos y dominan la mayor parte de los paisajes naturales. Aproximadamente las dos terceras partes de todas las especies son propias de los trópicos, pero las actividades humanas las están exterminando a gran velocidad. Sólo un millar de especies tienen importancia económica digna de consideración, y el grueso de la alimentación mundial procede de sólo quince especies. Si se investigaran como es debido, podrían utilizarse varios cientos más de especies.
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DESCRIPCIÓN
El elemento más característico de las angiospermas es la flor, cuya función es asegurar la reproducción de la planta mediante la formación de semillas. Las flores son brotes muy modificados, formados por cuatro partes fundamentales dispuestos en series independientes, o verticilos, que crecen en el ápice de tallos especializados. El verticilo externo es el cáliz, o conjunto de los sépalos, que son hojas modificadas, o brácteas, casi siempre de color verde. Viene a continuación la corola, formada por los pétalos; éstos también son hojas modificadas, pero normalmente de textura más fina y color más vivo. El tercer verticilo corresponde a los estambres, piezas formadoras de polen, que en conjunto constituyen el androceo o porción masculina de la flor. El verticilo más interno es el gineceo, formado por los carpelos, las estructuras femeninas encargadas de formar las semillas; los carpelos suelen fundirse en una estructura llamada pistilo.
Las semillas de las angiospermas se desarrollan dentro de un ovario, la parte del carpelo que rodea y protege los óvulos reproductores. La semilla se forma a partir del óvulo después de la polinización y la fecundación. Ni óvulos ni semillas son elementos exclusivos de las angiospermas; las plantas de semilla desnuda (véase Gimnospermas), que comprenden coníferas, cícadas y ginkgos, tienen óvulos que permanecen expuestos en la superficie de las hojas escuamiformes especializadas de las piñas o conos. Lo exclusivo de las angiospermas es el desarrollo de la semilla a partir de un óvulo encerrado en un ovario que, según crece la semilla fecundada, se agranda hasta convertirse en fruto.
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EVOLUCIÓN
Dicotiledóneas y monocotiledóneas
Las dos clases de angiospermas o plantas con flor difieren en varios aspectos. Las dicotiledóneas, representadas aquí por el diente de león, tienen órganos florales (sépalos, pétalos, estambres y pistilos) en múltiplos de cuatro o cinco. En cambio, los órganos florales del lirio y otras monocotiledóneas suelen presentarse en múltiplos de tres. Las hojas de las dicotiledóneas tienen nerviación reticular, que es paralelinervia en las monocotiledóneas. El tejido vascular (xilema y floema) de las dicotiledóneas presenta disposición anular, y está disperso en el tallo de las monocotiledóneas. Las semillas de las dicotiledóneas tienen dos cotiledones, y sólo uno las de las monocotiledóneas. En las dicotiledóneas, el tallo y la raíz experimentan crecimiento secundario, que aporta cámbium vascular y xilema y floema secundarios; las monocotiledóneas no tienen crecimiento secundario. Estas diferencias reflejan una divergencia precoz en la historia evolutiva de las angiospermas. Las monocotiledóneas, que son las más avanzadas, evolucionaron a partir de una dicotiledónea primitiva.

La exclusiva flor de las angiospermas probablemente evolucionó a partir de una gimnosperma ahora extinguida con piñas, polinizadas por insectos, que combinaban partes reproductivas masculinas y femeninas. Casi todas las gimnospermas vivientes tienen polinización anemófila (por el viento), pero algunos grupos fósiles y supervivientes aportan indicios de polinización por insectos (entomófila). Aunque los insectos favorecen la polinización, también devoran los óvulos, y se piensa que el desarrollo del carpelo que encierra el óvulo es una adaptación para proteger a éste y a la semilla en desarrollo de la predación de los insectos. El carpelo también protege de otras influencias nocivas del medio, como la desecación, y ha permitido reducir el tamaño del óvulo, perfeccionar el proceso de la polinización y desarrollar otras piezas de la flor, todo lo cual aumenta las probabilidades de reproducirse con buenos resultados.
Clasificación científica: las angiospermas constituyen la división Magnoliofitos (Magnoliophyta). El grupo de las angiospermas se divide en dos clases: Magnoliópsidas (Magnoliopsida) y Liliópsidas (Liliopsida), conocidas como dicotiledóneas y monocotiledóneas respectivamente; representan líneas evolutivas diferenciadas que probablemente se separaron en una etapa muy primitiva de la historia del grupo. Se cree que las antecesoras directas de las angiospermas fueron gimnospermas leñosas; algunos grupos de dicotiledóneas leñosas (véase Magnoliáceas) se consideran angiospermas primitivas. Las especies monocotiledóneas son más modernas que las dicotiledóneas y han evolucionado a partir de un grupo primitivo de éstas últimas (véase Ninfeáceas).

Cantariasis


Cantariasis

Cantariasis, nombre con el que se denomina a la invasión corporal accidental de los seres humanos por coleópteros (escarabajos) o por sus formas larvarias. Este fenómeno, que es un ejemplo de pseudoparasitismo, también recibe el nombre de escarabiasis. Solamente unas pocas especies de coleópteros, que pertenecen fundamentalmente a las familias Escarabeidae, Dermestidae y Tenebrionidae, están involucradas en la infestación de las personas. Los puntos de entrada son las aberturas corporales naturales. Las infestaciones intestinales pueden ocurrir cuando los niños duermen en el suelo, momento que aprovechan los escarabajos para introducirse a través del ano causando diarreas y trastornos de relativa importancia. También pueden ser ingeridos al comer alimentos mezclados con tierra. Infestaciones urogenitales, aunque raras, también pueden ocurrir. Las larvas y los adultos de escarabajos pueden encontrarse en las cavidades nasales tras ser inhalados. Del mismo modo, las larvas del escarabajo de las alfombras pueden invadir los orificios auditivos al dormir sobre ellas.

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