La Langosta









Langosta
La langosta es una de las más de 5.000 especies de saltamontes de la familia Acrididae. Viaja en grandes grupos capaces de destruir campos de cultivo enteros y toda la vegetación adyacente. Los enjambres producen un zumbido ominoso y, a veces, llegan a ocultar la luz del sol.


Langosta (insecto), nombre común de una serie de insectos saltadores, y en particular de las langostas verdaderas, que son saltamontes migratorios. Las langostas verdaderas producen grandes daños a las cosechas cuando se agrupan y forman plagas. Las medidas de control incluyen la dispersión de cebos venenosos y la roturación del suelo para enterrar los huevos. Las plagas se combaten con insecticidas lanzados desde aviones y por sistemas de aerosol instalados en camiones.
Aparte de la langosta verdadera, la cigarra es otro insecto importante al que se da el nombre de langosta. La mayoría de las especies son de color castaño oscuro y miden menos de 2,5 cm de longitud.

La plaga de langosta
En el libro bíblico que lleva su nombre, el profeta Joel describe la plaga de langosta que sufrió la tierra de Judá.
Fragmento de Joel.
1, 2-12.
2 Escuchad, oh ancianos; y atended también vosotros, moradores todos de la tierra de Judá. ¿Ha sucedido una cosa como esta en vuestros días o en tiempo de vuestros padres? 3 De ella hablaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a los hijos suyos, y los hijos de éstos a los que vayan viniendo. 4 Lo que dejó la oruga se lo comió la langosta, y lo que dejó la langosta se lo comió el pulgón, y lo que dejó el pulgón lo consumió el añublo. 5 Despertaos, oh ebrios, y llorad; alzad el grito todos los que estáis bebiendo alegremente el vino: porque se os quitará de vuestra boca. 6 Pues que va viniendo hacia mi tierra una gente fuerte e innumerable: como de león, así son sus dientes; son sus muelas como de un joven león. 7 Ella ha convertido en un desierto mi viña: ha descortezado mis higueras, las ha dejado desnudas y todas despojadas, y derribadas. Sus ramas, roídas y secas, se vuelven blancas. 8 Laméntate, oh Jerusalén, cual joven esposa, que vestida de cilicio llora al esposo que tomó en su edad florida. 9 Faltaron los sacrificios, y las libaciones en la casa del Señor: los sacerdotes, ministros del Señor, están llorando. 10 El país está asolado, los campos lloran; por cuanto han sido destruídos los sembrados, quedan perdidas las viñas, y secos los olivos. 11 Andan cabizbajos los labradores, los viñadores prorrumpen en tristes acentos; por haber faltado la cosecha del campo, el trigo y la cebada. 12 Las viñas causan lástima; secáronse los higuerales, y secos han quedado el granado, la palma, y el manzano, y todos los árboles de la campiña: la alegría se ha ido lejos de los hijos de los hombres.
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.


sábado, 4 de diciembre de 2010

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