La asombrosa Histeria









Histeria, trastorno mental que se caracteriza por la manifestación de conflictos emocionales reprimidos en forma de síntomas físicos (denominados reacciones de conversión), o como grave disociación mental.
El diagnóstico psiquiátrico de la histeria depende del reconocimiento de un conflicto mental y de las conexiones inconscientes entre síntomas y conflicto. El término histeria colectiva se aplica a las situaciones en que un grupo humano muestra los mismos síntomas físicos sin causa orgánica que los motive. Un incidente de histeria colectiva tuvo lugar en Estados Unidos en 1977 cuando 57 miembros de la banda de un grupo escolar experimentaron dolores de cabeza, náuseas, vértigos y desfallecimientos tras un acontecimiento deportivo. Después de buscar sin éxito causas orgánicas, los investigadores concluyeron que había sido la reacción al calor de algunos miembros de la banda que se había extendido, por sugestión, a otros miembros. No obstante, hay que tener en cuenta que tal conclusión pudo deberse a que los miembros de la banda eran mujeres, sexo al que se solía relacionar con esta enfermedad. Hoy se prefiere la expresión reacción de ansiedad colectiva para denominar aquellas situaciones que se suelen dar durante las aglomeraciones de gente.
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HISTERIA DE CONVERSIÓN
Sometidos a la ansiedad que conllevan los conflictos emocionales, todos podemos reaccionar con síntomas físicos que incluso produzcan patologías orgánicas reales (de origen psicosomático, como las úlceras o algunas alergias), pero en las reacciones de conversión, son los conflictos mentales inconscientes los convertidos en síntomas con apariencia física sin fundamento fisiológico real. Entre los síntomas comunes están las parálisis musculares, la ceguera, la sordera y los temblores. Aunque este tipo de síntomas parecía ser habitual a comienzos de siglo, caracterizando incluso un tipo de personalidad (dramatizadora, histriónica, extravagante, absorbente, egocéntrica, neurótica y manipuladora), su frecuencia en la actualidad es escasa, habiendo aumentado por el contrario otras manifestaciones de conflictos neuróticos, como las somatizaciones, los estados depresivos, o las obsesiones-compulsiones.
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REACCIONES DISOCIATIVAS
Los pacientes que sufren reacciones histéricas de conversión pueden atravesar periodos de intensa emoción y falta de autoobservación. Los síntomas extremos de estos trastornos de la personalidad son las fugas o el sonambulismo. En las fugas, se abandona repentinamente el hogar, se asume una nueva identidad y no se recuerda en absoluto el pasado (su “otra vida”). En el sonambulismo, un estado restringido de la conciencia, más frecuente en la adolescencia, el paciente puede intentar resolver una situación antes dolorosa, pero sin tener en cuenta los condicionantes actuales.
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ESTUDIO Y TRATAMIENTO
Entre los trastornos mentales más controvertidos por su significación ideológica estaba la histeria, clásicamente definida como trastorno propio de las mujeres. Desde el punto de vista de la etimología es una enfermedad ligada a este sexo, que ya los antiguos griegos definieron para referise a la inestabilidad y movilidad de los síntomas físicos y a los accesos de desequilibrio emocional propios de las mujeres, según la teoría de que el útero se situaba en posiciones distintas (en griego, útero es hystera). Este término designó cualquier trastorno caracterizado por un comportamiento muy emotivo. Durante la edad media, la histeria se atribuía a la posesión demoníaca y a los hechizos, lo que justificaba, al mismo tiempo, la persecución de algunas mujeres.
Con el desarrollo de la anatomía y la fisiología en el siglo XIX, se tendió a interpretar todos los fenómenos mentales como anomalías del cerebro, pese a lo cual, a finales de siglo, el neurólogo francés Jean Martin Charcot demostró que las ideas mórbidas podían producir manifestaciones físicas, sin que hubiera en el paciente alteraciones estructurales orgánicas, ni cerebrales ni de otro tipo. Más tarde, uno de sus discípulos, Pierre Janet, describió la histeria como un trastorno psicológico. Otro antiguo discípulo de Charcot, el austriaco Sigmund Freud, desarrolló la teoría de que los síntomas histéricos eran el resultado del conflicto entre las exigencias morales, sociales, que se hacían sobre el paciente, y los deseos reprimidos, que retornaban. Era por tanto una teoría psicogenética del origen de la enfermedad, que sin embargo no impidió que siguiera asociada al género femenino, siendo muy poco frecuente que a un hombre le diagnosticaran esta enfermedad. Este trastorno ha sido uno de los que con más frecuencia se han diagnosticado erróneamente; hoy no se cree que sea un trastorno único, sino un síndrome más complejo y no muy bien definido.
No obstante, los pacientes (por lo general mujeres) que sufren esta enfermedad se tratan por lo general con algún tipo de psicoterapia y, en algunos casos, formas prolongadas de terapia analítica, o psicoanálisis. En los casos de crisis histéricas agudas asociadas con ansiedad, también se prescriben tranquilizantes.


viernes, 18 de febrero de 2011

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