El asombroso comportamiento de los anfibios


Rana excavadora
Las patas cortas y fuertes de esta rana son adecuadas para cavar. Se entierra en la arena del desierto del sur de Australia para eludir el calor y queda sumida en un estado similar a la hibernación. Otras lo hacen para esconderse o tender emboscadas. Muchas tienen el hocico afilado o dedos espatulados, que les ayudan a cavar.

Gran parte del comportamiento que presentan los anfibios está condicionado por la necesidad de mantener su piel húmeda y de intentar conseguir una temperatura corporal relativamente estable, ni demasiado fría ni demasiado caliente. Algunas especies toman el sol para aumentar su temperatura. En climas muy cálidos, los anfibios son más activos por la noche que durante el día para evitar el calor excesivo y la pérdida de agua. Durante las horas de luz, estos anfibios se esconden en lugares húmedos, en refugios bajo las rocas o los troncos, o en túneles o grietas bajo el suelo. En las regiones frías, los anfibios permanecen aletargados o inactivos durante los meses más fríos.
Casi todos los anfibios adultos son carnívoros y se alimentan de una gran variedad de presas móviles, como insectos, arañas, crustáceos, babosas, gusanos, pequeños reptiles y, en ocasiones, también de pequeños anfibios. Las cecilias se aproximan lentamente a sus presas y las agarran con sus afilados dientes. Las salamandras y tritones que se alimentan en el agua, succionan a sus presas dentro de sus bocas. En el medio terrestre algunas salamandras sacan sus lenguas pegajosas para capturar a presas pequeñas. Las ranas están perfectamente adaptadas a esta manera de atrapar a sus presas, gracias a su lengua proyectante, que está unida al borde anterior de la boca y tiene su extremo posterior libre y pegajoso.
Su piel suave y carente de estructuras protectoras y la falta de uñas con las que defenderse hacen de los anfibios unos animales muy vulnerables, que son perseguidos por un gran número de predadores, entre los que se incluyen numerosos mamíferos pequeños, aves, lagartijas, serpientes, tortugas e, incluso, otros anfibios. Cuando se enfrentan a un depredador, muchos anfibios se hacen los muertos. Otros confían en las sustancias venenosas de su piel, que les proporcionan un sabor desagradable o resultan tóxicas a los depredadores. Estos anfibios suelen presentar un colorido brillante y llamativo para avisar a los depredadores de que son venenosos. Los tritones y salamandras mueven sus colas de un lado a otro para esquivar a sus enemigos. Muchas especies pueden romper una parte de su cola si ha sido agarrada por un depredador. La cola en movimiento distrae al animal y así la salamandra puede escapar; luego forma una nueva cola. Las ranas y los sapos a menudo responden a las amenazas de otros animales hinchando sus cuerpos, aparentando ser más grandes de lo que realmente son.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Las asombrosa CARACTERÍSTICAS FÍSICAS de los anfibios


Rana arborícola de ojos rojos
Es una de las muchas especies de ranas arborícolas de las pluvisilvas que tienen almohadillas adherentes en los dedos. Esta modificación les permite adherirse al envés de las hojas y trepar por los troncos de los árboles y otras superficies con cierta facilidad. Tras aparearse, la hembra pone sus huevos en el envés de una hoja que cuelga sobre el agua. Al eclosionar éstos, los renacuajos caen al agua y comienzan a nadar.

El tamaño de los anfibios varía desde el de la salamandra gigante japonesa, que puede superar los 1,5 metros de longitud, hasta el de las ranas diminutas, como la rana dorada, que mide solo 1 cm. Casi todas las especies que pertenecen al grupo de las salamandras mide entre 5 y 20 cm de longitud y la gran mayoría de ranas y sapos miden entre 2 y 8 cm. Las cecilias tienen un tamaño más variable –casi todas las especies miden entre 10 y 50 cm, pero algunas alcanzan 1,5 metros.
Rana leopardo buceando
Esta rana, también llamada rana de las praderas, presenta pies palmeados, adaptados a un hábitat acuático. Tiene capacidad para moverse a gran velocidad tanto en tierra como bajo el agua. Usa sus fuertes patas para nadar, así como para saltar en tierra.

La mayoría de los anfibios comienzan su vida como larva, forma juvenil que no se parece al animal adulto. Las ranas y los sapos tienen extremidades posteriores más largas y fuertes que las anteriores, que utilizan para saltar, su modo de locomoción en el medio terrestre. Los zoólogos creen que las ranas y los sapos adultos no tienen colas porque supondrían un obstáculo para el salto. Por el contrario, la mayoría de las salamandras y tritones tienen cuatro extremidades cortas y una cola fuerte y larga, que utilizan para mantener el equilibrio en el medio terrestre y para impulsarse en el agua cuando nadan. Las cecilias no tienen extremidades y se entierran en el suelo o excavan pequeñas galerías, abriéndose paso con la cabeza.
3.1
Anatomía interna
Anfibio: anatomía interna
La anatomía interna de los anfibios es la típica de todos los vertebrados superiores. El corazón, aunque es más evolucionado que el de los peces, presenta dos aurículas y un solo ventrículo y en los urodelos el tabique que separa las dos aurículas ni siquiera está completo. Los cuerpos grasos son reservas de sustancias nutritivas, a las que el animal recurre durante los periodos de letargo.

La anatomía interna de los anfibios es similar a la de los otros vertebrados. Los adultos tienen pulmones para respirar, aunque algunos poseen branquias, e incluso algunas especies que viven en el agua tienen branquias y pulmones; otras obtienen todo el oxígeno que necesitan para sobrevivir a través de la piel. El corazón, que está formado por tres cámaras, un ventrículo musculoso y dos aurículas, bombea la sangre a través de un sistema circulatorio complejo que lleva el oxígeno y los nutrientes a las células y retira los productos de desecho. El sistema digestivo está formado por una boca, un esófago, un estómago y un intestino que se abre en una cámara que recibe el nombre de cloaca. Los restos procedentes de la digestión son procesados en los riñones y liberados en la cloaca; posteriormente son eliminados al exterior a través de un orificio presente en la cloaca. Por ese mismo orificio expulsan también los óvulos y los espermatozoides. Poseen pequeños dientes en la mandíbula superior o en las dos, aunque en algunas especies no existen.
Los anfibios son animales ectotérmicos o poiquilotermos (véase Poiquilotermia), es decir no son capaces de generar calor corporal y su temperatura es variable: depende de la del medio en el que viven. Por esa razón, cuando hace frío se vuelven inactivos y algunos entran en una especie de estado de letargo similar a la hibernación.
3.2
Piel
Salamandra roja
Aunque muchos anfibios presentan colores apagados, la salamandra o tritón rojo de la fotografía posee colores brillantes que la hacen destacar en el medio en el que habita. Esta especie vive cerca de arroyos en el centro y este de Norteamérica.

Los anfibios tienen una piel suave y húmeda, sin pelos ni escamas, a excepción de las cecilias que poseen pequeñas escamas dérmicas inmersas en la piel. La piel proporciona a los anfibios un colorido protector, un medio para absorber agua y oxígeno del ambiente, y una defensa frente a las condiciones áridas y los predadores hambrientos. Los anfibios poseen una amplia gama de colores. Algunos tienen una coloración brillante y llamativa, mientras que otros poseen un colorido apagado que pasa desapercibido en su hábitat. El color de la piel de los anfibios es producido por unas células pigmentarias, llamadas cromatóforos, situadas en la dermis o capa interna de la piel. Muchos anfibios pueden variar el color de su piel al concentrar o dispersar el pigmento en los cromatóforos, como sucede en algunas ranas arborícolas. Este comportamiento también les ayuda a ajustar la temperatura de su cuerpo ya que los colores claros reflejan el calor más que los colores oscuros y también puede servir como mecanismo de camuflaje, que les ayuda a escapar de los depredadores.
Rana de las flechas
La rana de las flechas tiene poderosas toxinas en la piel que producen parálisis e incluso la muerte en los depredadores que las ingieren. Ciertos pueblos de América del Sur usan el veneno para la caza y lo adquieren frotando la punta de las flechas en la piel de este animal. Su manipulación descuidada puede tener efectos graves si la mucosidad del animal entra en contacto con heridas, arañazos o con las membranas mucosas.

Los anfibios utilizan su piel permeable para obtener oxígeno y agua del medio. La parte interior de la piel presenta abundantes vasos sanguíneos, que realizan el intercambio respiratorio de oxígeno y dióxido de carbono. Aunque la mayoría de los anfibios adultos tienen pulmones para respirar, la piel constituye un importante aporte suplementario de oxígeno. Algunas especies de salamandras no tienen branquias ni pulmones y obtienen todo el oxígeno que necesitan a través de la piel. El agua también puede penetrar a través de la piel, y muchos anfibios no beben agua porque absorben la que necesitan por la piel.
La piel de los anfibios contiene también glándulas que segregan un moco sobre la superficie de la misma que impide que esta se seque y, al mismo tiempo, facilita que se produzca el intercambio gaseoso. Muchas especies poseen en la piel glándulas que producen sustancias irritantes o venenosas, que utilizan para defenderse de sus depredadores. Un ejemplo es el sapo punta de flecha de Sudamérica, que segrega un veneno muy potente.
3.3
Oído, vista y vocalización
Coquí
El nombre onomatopéyico coquí se utiliza en Puerto Rico para denominar a más de 16 especies de una pequeña rana del género Eleutherodactylus. Cuando los machos cantan durante la noche, con el 'co' marcan su territorio y con el 'quí' invitan a las hembras a la actividad reproductora. El coquí se ha convertido en símbolo de Puerto Rico, y su croar da un carácter especial a las noches de la isla.

Los anfibios dependen de sus sentidos para encontrar comida y evitar a sus depredadores. No tienen oído externo pero poseen un oído interno desarrollado, especialmente las ranas, que tienen una cavidad media que transmite las vibraciones desde la membrana timpánica al oído interno. Las ranas y los sapos también utilizan su sentido del oído para comunicarse unas con otras. Además, tanto las ranas macho como las hembra, utilizan las cuerdas vocales presentes en la laringe para producir sonidos, cuya principal función es atraer a la pareja para reproducirse; también realizan sonidos en las disputas territoriales. Las salamandras, las cecilias y algunas ranas carecen de tímpano. Estos anfibios no pueden oír sonidos de alta frecuencia, aunque son capaces de detectar las vibraciones que se transmiten a través del agua. Ni las salamandras ni las cecilias tienen una verdadera laringe, pero cuando se sienten amenazadas algunas salamandras pueden producir ciertos sonidos.
Sapo verde
El macho del sapo verde, especie muy común en Europa, reclama una compañera en cuanto encuentra agua, incluso cualquier charca temporal. Los machos alternan sus reclamos, se turnan, y su llamada se escucha a más de un kilómetro, ya que poseen una cavidad torácica tres veces más grande que su cabeza. La hembra puede poner los huevos en agua salobre, algo bastante extraño porque normalmente los huevos de las ranas y de los sapos no sobreviven a la mínima presencia de salinidad.

La visión es también importante en algunos anfibios. Las ranas tienen ojos saltones a ambos lados de la cabeza, que les permiten ver el peligro y buscar a sus presas. Las cecilias, que viven bajo tierra, son los únicos anfibios ciegos; tienen ojos pero generalmente están cubiertos por piel y, en ocasiones, por hueso. Para obtener información del medio, las cecilias se sirven de dos tentáculos sensoriales que poseen en la cabeza.

Los asombrosos y maravillosos Anfibios


Anfibios
Los miembros de la clase Anfibios son los vertebrados terrestres más primitivos. Hay tres órdenes: Caudados o Urodelos, o anfibios con cola, que incluye sirenas (arriba, izquierda), salamandras (arriba, derecha) y tritones; Anuros, o anfibios sin cola, que incluye ranas y sapos (abajo, izquierda); y Gimnofiones, que incluye anfibios muy modificados similares a gusanos llamados cecilias (abajo, derecha ). Aunque pasan buena parte de su vida en o cerca del agua, algunos, como los sapos, salamandras y tritones, pueden pasar periodos considerables en tierra.

Anfibio, nombre común de cualquier miembro de una de las clases de vertebrados (animales con columna vertebral) que, en la escala evolutiva, se encuentra entre los peces y los reptiles. Cuando emergieron de los océanos, hace casi 400 millones de años, los anfibios se convirtieron en los primeros vertebrados terrestres. Se caracterizan por presentar la piel lisa y húmeda, sin escamas. Casi todos los anfibios pasan la primera parte de su vida en el agua y el resto en el medio terrestre –de hecho la palabra anfibio deriva de las palabras griegas: amphi, que significa ‘dos’ y bios, que significa ‘vida’. Son los antecesores de los reptiles, que dieron lugar a los mamíferos y a las aves.
La clase, que contiene unas 4.000 especies existentes, abarca tres órdenes de anfibios vivos: los anfibios con cola, formados por las salamandras, los tritones y las sirenas; los anfibios sin cola, entre los que se encuentran los sapos y las ranas; y las cecilias, anfibios similares a gusanos, carentes de extremidades y ciegos. Las ranas y los sapos constituyen el grupo más numeroso, con más de 3.500 especies. Las ranas suelen tener la piel lisa y las extremidades largas. Los sapos, por el contrario, suelen tener la piel verrugosa y las extremidades más cortas.
Sirena mayor
Los sirénidos son anfibios del orden de los Caudados distribuidos en las regiones surorientales de los Estados Unidos. Se trata de animales anguiliformes que viven en aguas fangosas, nutriéndose de vegetales y, en algunos casos, de pequeños peces. A diferencia de la mayoría de los anfibios, son animales que se caracterizan por presentar neotenia, es decir, por mantener caracteres larvarios incluso en el estado adulto. En la fotografía aparece un ejemplar de sirena mayor (Siren lacertina), la especie de más longitud (hasta 90 cm) de las tres especies incluidas en esta familia.

El grupo de las salamandras está formado por unas 360 especies, que incluyen tritones, perros de agua y sirenas. Son anfibios de cuerpo alargado y esbelto, provisto de cola. Algunas especies son totalmente terrestres, mientras que otras no abandonan el agua y algunas otras pasan parte del tiempo en el agua y parte en el medio terrestre. Las cecilias, que comprenden unas 160 especies, son los anfibios más raros. No tienen extremidades y parecen lombrices de tierra. La mayoría viven enterradas en el suelo aunque unas pocas especies son acuáticas.
2
DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT
Ranita de san Antonio
La ranita de san Antonio vive en el centro y sur de Europa y en el noroeste de la costa africana. Es una rana arborícola que caza insectos en los árboles, saltando de rama en rama, sin descender prácticamente al suelo. Los dedos terminan en ventosas, que son una adaptación a este modo de vida.

Los anfibios viven en todos los continentes excepto en la Antártida. Las ranas y los sapos poseen una distribución muy amplia ya que prácticamente se encuentran en todos los lugares excepto en algunas islas, en las zonas polares y en los desiertos más secos. Las salamandras y tritones también están muy extendidos. Viven en Norteamérica y la parte norte de Sudamérica, en Europa, en la zona mediterránea, en África y en Asia. Las cecilias tienen una distribución más reducida; viven solo en Sudamérica y América central, partes del Sureste asiático y desde la India y Sri Lanka hasta Filipinas.

Cecilia de franja amarilla
La cecilia de franja amarilla vive en el suelo húmedo, cerca de las orillas de los ríos. Su dieta consiste principalmente en gusanos e insectos.

Los anfibios se pueden encontrar en numerosos ecosistemas, como praderas, selvas tropicales, bosques de coníferas, zonas alpinas e, incluso, desiertos, aunque la mayoría de las especies necesitan estar cerca de hábitats de agua dulce como lagunas, pantanos, ríos y otras zonas húmedas para reproducirse. Sorprendentemente, muchos anfibios son expertos en encontrar lugares con cierta humedad en ambientes aparentemente secos. 

Los asombrosos Peces planos


Platija de invierno
La platija de invierno muestra las características típicas de los peces planos: un cuerpo aplanado, con los dos ojos situados en el mismo lado de la cabeza, y la capacidad de cambiar su color mimetizándose con el sustrato donde se apoyan. Estas características hacen que los peces planos estén bien adaptados a vivir en el fondo marino.

Coloración de camuflaje en los peces planos
Los peces planos tienen la habilidad de cambiar el color de la superficie superior de su cuerpo, el cual es por lo general oscuro o moteado, y adoptar un color semejante al del fondo donde se apoyan. Los peces planos utilizan este camuflaje para eludir a los depredadores, y para permanecer al acecho de sus propias presas. Aunque pueden cambiar el color de la parte superior de su cuerpo, la cara de abajo permanece siempre de color claro.


Peces planos, peces que en el estado adulto descansan sobre un lado de su cuerpo y tienen los ojos en el lado opuesto de la cabeza, orientada hacia arriba. Su cuerpo está muy aplastado desde un extremo al otro, de modo que estos peces se ajustan a las superficies lisas sobre las que se apoyan. La mayoría de las especies son marinas y se encuentran en todo el mundo. Por lo general, nadan parcialmente cubiertos sobre el fondo o cerca de él y se alimentan de animales marinos de pequeño tamaño. Las crías tienen simetría bilateral y nadan como lo hacen la mayoría de los peces. A medida que se desarrollan, el ojo izquierdo migra por encima de la parte superior de su cabeza y alcanza su posición sobre el ojo opuesto. En algunas especies esta migración se produce de forma directa a través del cráneo. También se desarrolla una quilla ósea que se extiende desde el hocico hasta la cola para sostener la aleta dorsal. El cráneo se comprime mucho, de modo que la cara está distorsionada de forma permanente mirando hacia arriba. Los ojos pueden moverse con independencia, por tanto, estos peces pueden ver en todas las direcciones cuando están tumbados en el fondo. Los peces planos presentan una coloración protectora. Los que viven sobre fondos arenosos tienen el lado superior de color castaño claro y los que viven en fondos con guijarros, lo tienen salpicado con manchas. El lado escondido suele ser claro. Muchas especies son capaces de cambiar su coloración como un camaleón, aumentando su semejanza con el entorno.
Los fósiles de los peces planos más antiguos pertenecen al eoceno superior, desde hace 54 millones de años hasta hace 40 millones de años. La mayoría de los ictiólogos (científicos que estudian estos peces) los relacionan con el grupo de las percas, pero están por aclarar las etapas que en el curso de su historia evolutiva les han llevado a un desarrollo tan especializado.
El orden de los peces planos se compone de seis familias. La familia de la platija con los ojos en el lado derecho incluye el halibut del Pacífico, el halibut del Atlántico y la solla. Sus mandíbulas inferiores tienen unos dientes fuertes capaces de triturar el caparazón de sus presas. Los miembros de la familia de los lenguados carecen de dientes y tienen unas aletas abdominales rudimentarias. Los ojos tienen un tamaño reducido y se sitúan muy juntos en el lado derecho de la cabeza. La familia de la platija con los ojos a la izquierda incluye el halibut de California y los peces afines. Todos sus miembros tienen los ojos en el lado izquierdo y la aleta abdominal del lado opuesto está acortada. Las especies de la familia de las peladas también tienen los ojos en el lado izquierdo y suelen carecer de aleta abdominal en el derecho. La familia de los Psetódidos contiene especies con los ojos a ambos lados y las aletas abdominales casi simétricas. La familia de los Citáridos también contiene especies con los ojos a los dos lados, pero las aletas abdominales son más asimétricas que las de los anteriores. La longitud media de los peces planos es de 30 cm. Muchas especies son importantes en la alimentación humana.
Clasificación científica: los peces planos constituyen el orden de los Pleuronectiformes. La platija con los ojos a la derecha, el halibut del Pacífico y del Atlántico y la solla pertenecen a la familia Pleuronéctidos. Los lenguados constituyen la familia Soleidos. Las platijas con los ojos a la izquierda y el halibut de California pertenecen a la familia Bótidos. Las peladas componen la familia Cinoglósidos. Los psetódidos constituyen en sí la familia Psettodidae y los citáridos, la familia Citharidae.


jueves, 9 de diciembre de 2010

El extraordinario y asombroso Mero


Mero pantera
El mero pantera, que se llama así por las manchas que exhibe, es un miembro de la familia de los meros. Este pez tiene una cavidad bucal muy grande, y es capaz de comer presas de un tamaño considerable, incluso peces e invertebrados. Aunque su diseño colorista resulte bastante llamativo sobre un fondo de color claro, es adecuado para camuflarse en los vistosos arrecifes de coral.

Mero, nombre común de numerosos peces sedentarios de grandes mandíbulas que viven junto a las algas, los corales y en otras áreas protegidas de la costa. El mero vive en aguas tropicales y, en ocasiones, templadas. Su tamaño varía entre el del mero australiano, que mide 3,5 m, hasta el de especies de menos de 10 centímetros. Un ejemplo conocido, la cherna o mero de Nassau, propio del Caribe, alcanza unos 90 cm de largo. Se aposenta en las inmediaciones de los arrecifes de coral y se abalanza sobre cangrejos, sepias y otras presas, a las que aplasta con sus poderosas mandíbulas. Los meros tienen de 9 a 11 espinas prominentes en la parte delantera de sus aletas dorsales.
La mayor parte de los meros pueden cambiar de coloración. Las especies más pequeñas y capaces de espectaculares cambios de colorido son muy apreciadas por los aficionados a los acuarios. Muchas especies experimentan una inversión sexual de macho a hembra, produciendo esperma durante la juventud y después huevos. En ocasiones producen ambos, pero no se sabe si pueden autofecundarse.
Los meros tienen importancia comercial y su carne es muy apreciada. Además de la cherna o mero de Nassau, las especies que se pescan habitualmente en las Antillas y las Bahamas, así como en el sureste de Estados Unidos, son el mero pinto o cherna americana, la cabrilla mora y el mero negro. El mero guasa, que se pesca desde Florida hasta Brasil, se encuentra entre las especies de mayor tamaño, y llega a pesar 340 kilogramos. Entre las especies comunes de las costas del Pacífico en California y México se encuentran el mero moteado y la garropa. En las costas europeas tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo se encuentra el mero o cherna común, que en Brasil se conoce como garrupa.
Clasificación científica: los meros pertenecen a la familia Serránidos del orden Perciformes. El nombre científico del mero australiano es Epinephelus lanceolatus y el de la cherna o mero de Nassau es Epinephelus striatus. El nombre científico del mero pinto o cherna americana es Epinephelus morio, el de la cabrilla mora es Epinephelus adscensionis, y el del mero negro es Epinephelus nigritus. El mero guasa recibe el nombre científico de Epinephelus itajara, el mero moteado el de Epinephelus analogus y la garropa el de Mycteroperca jordani. El nombre científico del mero presente en el Atlántico y el Mediterráneo es Epinephelus guaza, que en Brasil se denomina garrupa.


El increíble y numeroso Atún


Atún rojo
No es raro encontrar ejemplares de Thunnus thynnus de 3 m de longitud. Es objeto de una pesca comercial excesiva que ha provocado una disminución clara de sus poblaciones. Por su combatividad, es también apreciado por los pescadores deportivos. Vive en el Mediterráneo, el Atlántico y el Pacifico.

Atún, nombre común de cualquiera de varios peces grandes de la familia de los Escómbridos, que viven en bancos próximos a la superficie en la mayor parte de las aguas del mundo y cuya carne es muy apreciada desde los tiempos más remotos.
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CARACTERÍSTICAS
Los atunes tienen un cuerpo redondeado, esbelto e hidrodinámico, que se estrecha hasta formar una delgada unión con la cola. Su estructura es apropiada para mantener la velocidad de natación. Las aletas pectorales se repliegan en surcos del cuerpo, y sus ojos están enrasados con la superficie de éste. La fuerza motriz la aporta una cola bifurcada y musculosa. A cada lado de la base de la cola hay quillas óseas formadas por extensiones de las vértebras caudales. El diseño de la cola y el modo en que los tendones la conectan a los músculos natatorios son muy eficientes. El diseño del cuerpo se ve ulteriormente mejorado por un sistema vascular bien desarrollado que hay bajo la piel; mantiene la temperatura corporal por encima de la del agua en la que nada el animal. Esto aumenta la potencia de los músculos y acelera los impulsos nerviosos.
Los atunes tienen el dorso de color azul reluciente, el vientre de color gris moteado de plata, y se asemejan a la caballa en su estructura general. Se distinguen de otros peces, no obstante, por la presencia de una serie de pínulas situadas detrás de la segunda aleta dorsal y la aleta anal. Cuando muerden el anzuelo se resisten con tenacidad, y eso hace que sean muy populares entre los pescadores deportivos. Durante los meses de julio a septiembre, con ciertas variaciones según la especie de que se trate y la latitud, los atunes se aproximan a las aguas costeras para desovar, regresando a aguas profundas a comienzos del invierno. Migran a grandes distancias para llegar a sus zonas de desove y de alimentación; un pez marcado frente a las costas de California (EEUU) fue capturado frente a las de Japón diez meses después. Dado que los atunes carecen de mecanismos para mantener el flujo del agua a través de las branquias, deben permanecer en continuo movimiento; si dejan de nadar mueren por anoxia.
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PRINCIPALES ESPECIES
El más grande de los atunes, el atún rojo, vive en los océanos Atlántico y Pacífico y en el mar Mediterráneo; puede alcanzar 3 m de longitud y un peso de más de 700 kg. Presenta el dorso de color azulado, el vientre plateado y posee varias líneas transversales y puntos incoloros en la parte inferior del cuerpo. El ojo es pequeño en relación con el de otros atunes. Realiza grandes migraciones y es un gran predador que se alimenta fundamentalmente de peces, crustáceos y cefalópodos. Su carne roja es muy sabrosa y se consume tanto fresca como en conserva. El atún de aletas amarillas o atún rabil vive tanto en el Atlántico como en el Pacífico e Índico. La albacora o atún blanco, un pez de carne excelente, también presenta una distribución generalizada y puede alcanzar 1,2 m de longitud. Presenta el dorso de color azul oscuro y los flancos y la parte ventral de color blanco y plateado. Se caracteriza por poseer unas aletas pectorales muy largas. Su carne es blanca y no roja. El patudo es un atún que se distribuye por el Atlántico tropical y puede alcanzar una talla de 2 m. Posee el dorso azul oscuro con una banda amarilla longitudinal en los flancos. El atún listado vive también en los tres grandes océanos (Atlántico, Pacífico e Índico). Presenta el dorso azul oscuro, al igual que las especies anteriores, y se caracteriza porque los flancos y el vientre, de color plateado, presentan unas líneas longitudinales oscuras.
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PESCA Y CONSUMO
Los atunes se pescan tanto en el Atlántico como en el Pacífico, y hay muestras evidentes de sobreexplotación. Del hígado de la mayor parte de las especies se extrae un aceite que se usa a menudo para tratar el cuero. La carne del atún rojo es muy apreciada, siendo de destacar el alto precio que alcanza en el mercado japonés, donde es la base para la preparación del ‘sasimi’, plato típico de pescado crudo. En España, una forma de preparación muy apreciada del atún rojo es una forma de semiconserva en salazón del lomo del pez que se denomina mojama. No obstante, la forma más habitual de consumo de los atunes es en conserva.
Los atunes son pescados con una amplia variedad de artes, que van desde algunas típicamente artesanales, como las cañas y el curricán, a las industriales de cerco o redes de enmalle, empleadas por los grandes barcos atuneros. El atún rojo es pescado también mediante palangre de superficie y por un método tradicional de las costas suratlántica y surmediterránea denominado almadraba.
Clasificación científica: los atunes pertenecen a la familia Escómbridos, orden Perciformes. El nombre científico del atún rojo es Thunnus thynnus, el del atún de aletas amarillas o rabil es Thunnus albacares y el de la albacora o atún blanco es Thunnus alalunga; está última especie recibe también el nombre de bonito del norte. El nombre científico del patudo es Thunnus obesus y el del atún listado, Euthynnus (Katsuwonus) pelamis.


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